En las más recientes elecciones de 2022, salió victorioso el representante de los "cholos" e "indios" de la sierra, Pedro Castillo, un humilde profesor rural de origen campesino. Pero para la casta dirigente de Lima era inaceptable que un "comunista", cholo y campesino fuera dirigente del país. Castillo fue conocido en Perú por ser la cabeza del sindicato de los maestros y dirigir una extensa huelga de casi un año.
En Perú existe una casta de la clase alta que piensa que todavía están en el Virreinato del Perú. Una casta blanca, de origen español y europeo. Cuando se visita Lima uno queda impresionado por los barrios "chic" de Lima, como Miraflores, San Isidro, Barranco… pero cuando uno pasa a la verdadera Lima, con más del 90 % de la población, hasta racialmente se ven las diferencias. Las diferencias de clase y raza son extremas en Perú.
Cuando se llega a la Plaza de Armas, donde está el Palacio de Pizarro, sede de la presidencia de la República, comienzan a cambiar las caras, los rostros y las vestimentas. Perú es una sociedad de una casta colonial completamente aislada del pueblo, y un pueblo mayormente mestizo e indígena que es despreciado por la élite. Todavía hoy hay grandes grupos de la población que hablan quechua, y o no hablan español o el español es muy básico. Según la información disponible, aproximadamente 2 millones y medio únicamente hablan quechua, y entre 3,8 millones y 4,4 son bilingües entre quechua y español. Las zonas con mayor concentración de población monoparlante quechua o con dos idiomas están en las zonas del sur de Cuzco, Ayacucho, Apurímac y Huancavelica.
Recientemente tuvo lugar la primera vuelta de las elecciones generales. Había 35 candidatos a la presidencia. Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular de extrema derecha neoliberal, que por cuarta vez intenta llegar a la presidencia, sacó 17,13 %, y para sorpresa de muchos, en segundo lugar quedó el representante aliado de Pedro Castillo, el profesor Roberto Sánchez de Juntos por Perú, con un 12,04 %. En tercer lugar quedó Rafael López Aliaga, de ultraderecha también, cariñosamente apodado "Porki", con 11,87 %.
El presidente del Consejo Nacional Electoral (Oficina Nacional de Procesos Electorales), Piero Corvetto, renunció debido a las presiones para que no declarara a Sánchez en segunda posición, que irá al balotaje con Keiko, quien lo intenta por cuarta vez.
¿Ganará Keiko esta vez? ¿La cuarta es la vencida? El rechazo al fujimorismo es muy extenso en Perú, por la corrupción en el gobierno autoritario de su padre Alberto, que fue condenado a 25 años de prisión y liberado por un avanzado cáncer que lo mató. La represión en el gobierno de Fujimori fue brutal, aunque habría que reconocer que enfrentaba unos grupos armados ultrarradicales, como Sendero Luminoso y el MRTA, Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Fujimori aplicó una política parecida a la de Álvaro Uribe Vélez en Colombia de plomo y represión.
Hay que reconocer que el fujimorismo despierta pasiones a favor y pasiones extremas en contra. Keiko no ha podido distanciarse del legado de su padre, ya fallecido, quien es el epítome de la maldad y la corrupción en política. Además, después del derrumbe de su gobierno, se fue a Japón, donde proviene su familia materna y paterna, y estuvo refugiado varios años allá. El gobierno de Fujimori además privatizó casi todo el sector público, abrió la inversión en minería metálica cien por cien con efectos terribles en el medioambiente y las aguas, e impuso un modelo de economía neoliberal radical. La pobreza aumentó exponencialmente, la distribución de la renta se concentró y la corrupción campa a sus anchas con el famoso Vladimiro Montesinos, quien fue sentenciado a una pena de 20 años en 2006 y otra de 25 años en 2010, y no saldrá libre según la Suprema Corte de Justicia hasta 2037.
Según la encuesta IPSOS, tanto Sánchez como Fujimori están cosechando un 38 % de intención de voto, con un 17 % que declara que anulará el voto y un 7 % de indecisos. La lucha será entre la sierra pro-Sánchez, así como los indígenas y campesinos, y un apoyo mayoritario de Lima a la candidata de la ultraderecha Keiko Fujimori.
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