A la memoria del padre Ignacio Lasaga SJ, el mejor filósofo que he conocido.

"Lo particular tiene su interés propio en la historia; es un ser finito y como tal debe perecer. Es lo particular lo que se utiliza en la lucha y resulta en parte destruido; y de esa lucha y esa desaparición de lo particular surge lo universal, a lo que nada de aquello turba. La Idea no se expone al conflicto, la lucha y el peligro; se mantiene apartada de todo ataque y daño y envía al combate a la pasión para que en él se consuma. Podríamos calificar como astucia de la razón a ese dejar obrar por ella a las pasiones, de suerte que solo al medio del que se vale para llegar a la existencia alcanzan pérdidas y daños. Porque solo la apariencia fenoménica es en parte nula y en parte positiva. Lo particular es demasiado pequeño frente a lo universal; y los individuos son, en consecuencia, sacrificados y abandonados. La Idea paga tributo a la existencia y a la caducidad no por sí misma, sino por medio de las pasiones individuales."

(Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal)

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) fue el pensador más influyente del movimiento filosófico conocido como "idealismo alemán", así como una de las figuras más importantes en toda la historia del pensamiento occidental. Nacido el 27 de agosto de 1770 en Stuttgart, en el ducado de Württemberg (hoy en día parte de Alemania), el joven Hegel provenía de una familia de clase media. Muy pronto recibiría una sólida formación humanista y teológica. En el seminario de Tubinga entablaría amistad con otros personajes clave de la historia alemana, como el poeta Friedrich Hölderlin y el filósofo Friedrich Schelling. Junto a ellos, compartiría un gran entusiasmo por las ideas de la Ilustración europea y la Revolución Francesa.

Laborando como preceptor privado durante sus primeros años profesionales, el inquieto filósofo en ciernes fue desarrollando sus ideas gradualmente. Fue en este tiempo que su pensamiento se halló bajo la estela de Immanuel Kant (1724-1804), el pensador más famoso de aquel entonces. Sin embargo, como sucede con todo gran filósofo, eventualmente, el joven Hegel terminaría por volverse bastante crítico del sistema kantiano. Además, en ese momento, se vio envuelto en los acontecimientos de las llamadas "guerras napoleónicas", presenciando de primera mano la entrada de Napoleón Bonaparte (1769-1821) en la ciudad de Jena en 1806.

Esta experiencia transformaría para siempre su comprensión de la historia. En ese mismo año, vio la luz una de sus obras más importantes, la Fenomenología del espíritu (1806), que transformaría el panorama intelectual europeo para siempre. En esta obra, Hegel presentó el avance y desarrollo de la conciencia hacia lo que denominó "saber absoluto". En esta, Hegel construyó un enfoque sistemático y dialéctico, según el cual la realidad se desarrolla a través de contradicciones que se superan en niveles más altos de síntesis.

Para Hegel, la historia no es un conjunto caótico de hechos, sino un proceso racional en el que la libertad se va realizando progresivamente. De ahí proviene su noción de la "astucia de la razón", según la cual los individuos, aun creyendo que solo persiguen sus estrechos fines egoístas, contribuyen —de manera inconsciente— al desarrollo de fines universales. Luego de décadas de dominación posmoderna del pensamiento académico y su acompañante hegemonía cultural en el mundo occidental, que coincidió con el ánimo derrotista global tras el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y sus satélites en el Este europeo y el "triunfo" del capitalismo neoliberal anunciado por el politólogo neoconservador Francis Fukuyama (n. 1952), en su obra El fin de la historia y el último hombre (1992); el pensamiento hegeliano está cobrando nuevas fuerzas en las obras de filósofos tan dispares como Robert Brandom (n. 1950), Terry Pinkard (n. 1947), Robert Pippin (n. 1948) y Slavoj Žižek (n. 1949), en un mundo en rápida transformación que requiere ser repensado urgentemente.

La entrada en escena del magnate Donald Trump (n. 1946) en la política estadounidense, a partir de su primera victoria electoral en el año 2016 y su posterior reelección en 2024, ha provocado un efecto sísmico a nivel mundial. Especialmente en su segundo mandato, este nuevo presidente de la superpotencia decadente norteamericana ha terminado de clavar el último puñal autodestructivo a la hegemonía imperialista de su propio país. Sus acciones, erráticas y demenciales, han alienado incluso a sus aliados naturales y han perturbado y asestado el golpe final al orden mundial que se gestó tras la victoria de los aliados en la llamada "Segunda Guerra Mundial".

Con la humillación que han sufrido los Estados Unidos de Norteamérica en su conflicto contra la República Islámica de Irán, sumados a la gradual gravitación de tantas naciones del mundo hacia la órbita de la República Popular China, producto de la inestabilidad causada por las desquiciadas medidas trumpistas; nuestro mundo se encuentra ahora ante un momento de cambio total de paradigma en la configuración global del poder. El "rey loco", como tantos de sus compatriotas se refieren al actual mandatario estadounidense, en su búsqueda desenfrenada de gloria, fama y poderío exclusivamente para él y su círculo íntimo de socios y secuaces, ha terminado por generar el derrumbamiento de su país y ha acelerado el cambio de rumbo de nuestro planeta durante los próximos años y las subsiguientes décadas por venir.

Cuando el joven Hegel presenció a Napoleón Bonaparte entrar a la ciudad de Jena, escribió frenéticamente una misiva a su amigo, el filósofo y teólogo luterano Friedrich Immanuel Niethammer (1766-1848), contándole lo maravilloso que era contemplar al "Espíritu del Mundo" a caballo, dispuesto a dominar el mundo con la mera fuerza de su voluntad. A partir de entonces, Hegel siempre se referiría a Bonaparte como el ejemplo más claro de la astucia de la razón, pues, en toda su megalomanía y prepotencia, este emperador corso hizo avanzar enormemente la historia, instaurando el dominio de la burguesía a nivel planetario. Años después, el más notorio discípulo de Hegel, el revolucionario Karl Marx (1818-1883), plasmaría en su obra El 18 de brumario de Luis Bonaparte (1852) la famosa frase: "La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa." Al parecer, el rey loco Donald Trump está escenificando la más reciente etapa de los tiempos farsescos en los cuales vivimos.

Gabriel Andrés Baquero

Filósofo

Gabriel Andrés Baquero (n. 1992, Santo Domingo, República Dominicana) es filósofo y escritor. Licenciado en Humanidades y Filosofía por el Instituto Superior Pedro Francisco Bonó (2018) y Magíster en Estudios Caribeños por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (2022), se dedica a la investigación y reflexión sobre temas culturales, históricos y políticos.

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