El diálogo de J.B. Nina con la muerte es una metamorfosis de tiempo y memoria (1) que atilda sobre sustancia de los días desarmados, hendidura que solicita la mirada vesperal, la palabra también dividida por los mundos diversos de la memoria. El día, como la muerte, son los símbolos de una mirada evocadora de esta forma intensa, perenne, poesía en los diversos órdenes del existente. (2)
Juan B. Nina ha sido tocado por aquel habitante oculto que descubre en su otro los símbolos del vacío, de la nada, existencialidad que descubre las miradas vaciadas también sin universo, ni espesor; constancia y ensalmo de materias que como susurro de naturaleza pagana asimila una energía teofánica en vaticinio constante, reversión y distancia en los espejos violados por espacios en profundidad de ritmos. Símbolos y arterias planetarias configuran su propia imagen de la poesía a través de la pintura y el territorio de las palabras.
En esta dimensión el alcance poético es propiedad del ser, estructuras arquetípicas que organizan el estado dinámico de la poesía convertida en mundos particulares que definen la estructura y substancia del a-lumbramiento (3) poético; cuyo soporte es la relación símbolo-visión:
"La luna es sol y tierra
y es Luna
Dios y Demonio la crearon
en sus fantasías nocturnas".
La relación se sitúa en un imaginario cósmico (4)
XT: R-Luna-Sol-Tierra
R-Luna-Dios-Demonio
Arquetipos
R-Luna-Noche
de la imaginación
R-Creación-Fantasía
Cada lexema acentúa aún más su condición de elemento constitutivo del espacio poético intuido además en la forma temporal. Las fantasías nocturnas del poeta remiten a un movimiento esta vez fantasmático donde el símbolo no es sólo representabilidad sustancializada, sino proyectividad significativa instruida en el universo semántico-poético y su invención material (5). La estructura mítica de su espacio remite a una hechura especial donde la oposición sagrado-profano articula en muchos casos el orbe poético propio:
"No hay noches
el fuego es eterno
sólo es sombra lo que
existe al moverse el pez de
polvo.
Hay que inventar el
poema
Dios escupe las
imágenes sobre el papel
mientras mira el horizonte
sobre las alas
de los pájaros…"
Persiste en J.B. Nina el motivo cósmico y el ritmo simbólico instruye la visión terrenal donde los estados poéticos constituyen el acto fundante. El poeta pretende reconocer los elementos que afirma en su exterioridad, en su orden interno y selenario.
"Yo no soy quien niega a Dios
mis palabras crean templos
soy un diálogo constante con
la muerte
sólo la muerte será el fin de
las palabras…"
El poeta que intuye estas oposiciones y observa el camino, la dirección del sentido poético, es el mismo que entiende que la muerte es muerte del lenguaje: "Sólo la muerte será el fin de las palabras…." (7) Pero también legitima su conciencia de la desaparición: "Soy un diálogo constante con la muerte". Entiende el poeta que no puede negar a Dios, pues sus "palabras crean templos". Como "pequeño Dios" el mundo será su propia visión, su propia creación, y puesto que "las palabras son el diálogo con uno mismo" la situación vital unidireccionaliza, el sentido: "No hay noches".
Se puede advertir una poesía esencializada que fundamenta su propia significación imaginaria:
"Sobre el fondo de la sombra
se dibuja el universo
No hay edad
cada quien puede elegir su
templo
en cada punto de la esfera"
El mundo es un secreto, a su vez, lleno de entidades. La voz se oye y entonces comienzan los augurios:
"Secretos insondables
las estatuas tienen el tamaño
de la luna
recobro la razón de ser, la
vida
con mi sangre hecha
palabras…."
El espacio para la definición se ha creado a partir del acto y la palabra, pero acto y palabra ven su intención y sentido contradictoriamente unidos en presencia, en la palabra hecha sangre, una, vida, razón, palabra-laberinto que significa en el encuentro el silencio habitado del existente:
"Habito mi silencio
frente a la esfinge rota en el
espejo
en este laberinto
donde chorrea el germen de la
araña
hilando las ideas del futuro
en el ojo de la imagen
que invade los cuerpos y se
disuelve
como gotas contra gotas
de un pezón virgen
que invade los cuerpos y se
disuelve
como gotas contra gotas
de un pezón virgen
espejo donde la razón no
tiene más sentido"
La visión poética de J.B. Nina transgrede los fondos del instituto para sublimar a través del lenguaje su propia existencia, esto es, su propia alteridad. El texto poético se define en oposiciones tensionales:
Constituyentes místicos:
TXP=. Silencio-esfinge-habitar
. Esfinge rota-espejo
. Laberinto-chorro germen-araña
. Futuro-ojo de la imagen
. Cuerpos-cuerpos disueltos
. Gotas-contragotas
De lo que se trata es de pronunciar la propia alteridad (8), metamorfosis de sueños que re-sitúan su propia sustancia, su propio sueño:
"Sueño de un juego
donde la mirada se pierde
como se pierde en el
árbol la cigarra
serpentino ocultándose del ojo
para no dejar de ser reloj
ante la ausencia de
luz…."
Pues al fin el sueño es el recuadro mediante el cual J. B. Nina perfila su existencia poética su propia sombra en la mirada del otro, en la huella que asegura su propia identidad poética:
"…Ante la ausencia de luz
cuando las sombras
duermen en las piedras
bebiendo la existencia de
las huellas de siglos perdidos".
Los constituyentes semánticos del poema dialogan entre sí para producir su espacio sonoro, fonoestilístico y temporal. De ahí que en REUNION DE LOS MARES se lee precisamente la confluencia, la unidad:
TX: 1 Oh mar
2 Miro tu azul de plata
3 Olas de luz
4 Sueño en el espejo
5 El alba
6 Paisaje mar
7 Agua donde duermen los diamantes
8 Cantan las gaviotas
9 Crepúsculo de sangre
10 Azul de cobre
11 Aguas amarillentas de osamentas
12 Reunión de mares
13 Con luna de plata
14 Pezón ardiente
15 Solitario
16 Triste luz del horizonte
17 En el ojo de la sombra
18 Gigantesca lágrima
19 Mar de perlas
20 Paisaje de nubes
21 En estelas de espumas
22 Sirenas
23 Sueñan las sirenas
24 Dulces noches (en)
25 Noches de invierno
26 Mariposas beben
27 Rocío del alba
28 Mariposas
29 Tejiendo la luz
30 Frente a la luna
31 De súbito danzan dos lagartos
32 Collares de hormigas retorcidas
33 En el hilo eterno de la muerte
34 Sueño en el crepúsculo mutilando mis miembros
35 Oculto en este cuerpo que no es mío.
Los 35 fragmentos constituyen el universo mediante 35 interpretaciones simbólicas que pretenden rescatar la sustancia de 35 mundos poéticos. REUNION DE LOS MARES es una reunión de augurios y encuentros míticos en la brevedad de la existencia. Toda una cosmología poética (9) se advierte en los 35 ritmemas que materializan el poema y con él las especies poéticas entrelazadas filosóficamente por el eje o imago mundi. La duratividad humana propicia un pensamiento interiorizado en la línea poética general del poemario:
a-El tiempo no tiene origen
b- El hombre lo inventa en el reloj
POESÍA
c- En el espacio infinito y
d- El tiempo es el mismo FILOSOFÍA
e- Crea el cosmos
g- Y de la muerte
h- El tiempo deshace relojes
i-Las horas inventan los días para asesinarme
j-Dioses y demonios sonrientes
k-Hijos de siglos imaginarios
l – Me poseen en horas nocturnas
HORAS NOCTURNAS
m- Inevitable la existencia en la sombra
n-De su rostro transparente
o- Aún le temo
p- Soy el absoluto
q- Divino astro que llora
DIVINO ASTRO
Las tres secuencias míticas y poéticas asimilan solidaridades semántico-poéticas, unificadas por el eje onírico y los fantasmas selenarios de una simbólica permanente y cuya dinámica se lee en éste último poemario de J.B. Nina como conjuro de la visión fantasmática y toponímica (10). La materialidad de los signos textuales organiza su propio horizonte en el devenir de las imágenes y los procesos poéticos (11) que intervienen como particularidades estéticas en el espacio del poema:
UNA MIRADA AL HORIZONTE
Soy la visión eterna del tiempo
este fin de siglo de dioses sin sentido
seré silencio de Dios en sepulcro
OTRA MIRADA AL HORIZONTE
La muerte soledad eterna
el mundo es una herencia de otros mundos
yo soy parte de este horizonte que muere
ASOMBRO
No conozco el odio
soy el canto el deseo y la palabra
metamorfosis del ser en la oquedad
y los dioses beben aguas nocturnas
donde las niñas empolvan sus páginas en silencio.
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