Aunque viví en Katanga y estudié en el Liceo Ramón Emilio Jiménez, en Los Mina, luego de que se me cancelara la matrícula en el cuarto del bachillerato, por ser líder estudiantil, en Barahona, cuando apenas me faltaban dos semanas para tomar los exámenes generales, el nombre de Jorge Frías todavía no estaba en mi lista de amigos, a pesar de vivir en el mismo barrio.
Tuve la dicha y el privilegio de conocer a este gigante de la militancia política partidaria, cuando ya yo me había convertido en un académico y era director de la Dirección General de Bienestar Estudiantil de la universidad pública. Después, con los años, supe que Jorge Frías, al igual que yo, había estudiado en la UASD.
La historia de la humanidad se teje, misteriosamente, por hechos fortuitos, cuyas raíces muchas veces no conocemos.
La mayoría de los jóvenes estudiantes que recibieron becas o crédito educativo durante mi gestión en el programa la asistencia social de la academia estatal era de los barrios que conformaban el territorio en el que Jorge Frías ejerció con amor, coraje, compromiso, patriotismo, entrega y comprometida militancia, creó su patriarcado político al servicio del bien común. ¡Qué forma de servir a la patria a través de la militancia política responsable y solidaria!
Resulta, y viene a ser, qué cuando decidí iniciar mis aspiraciones para ocupar un cargo o puesto electivo en la academia del Estado, Jorge Frías fue uno de mis mejores aliados y defensor de mi propuesta académica. Nos unió el trabajo con la gente.
Cuando Jorge Frías comprometía su nombre con un proyecto político dentro del PRD o posteriormente con el PRM, lo hizo sabiendo y conociendo — perfectamente — el valor de la palabra empeñada. Cosa rara en la política del reparto cruel y entre los hombres y mujeres ingratos.
Jorge Frías es — no fue — porque su ejemplo habrá de servir para todos los hombres y mujeres honestos del PRM, PLD, Fuerza del Pueblo, de la izquierda o de cualquier partido que aspire a formar sus cuadros en valores y principios morales que tanto necesitan las sociedades de hoy y de mañana.
Aprendo de cada ser humano independientemente de su condición social o religiosa. Esto me lleva a escribir, por primera vez, una frase que arrastro conmigo, por casi medio siglo, de mi querido amigo Alberto Cruz Eduardo. Citamos: “Cuando alguien te roba tu trabajo político, es como si se metiera en tu casa y se robara lo que tú tienes en ella”.
Esto fue lo que escribió por las redes el dirigente político Jorge Frías a raíz de que destituyeran, dice la mayoría del país, que sin razón alguna — y yo lo afirmo — a un dirigente juvenil y uno de los cuadros nacionales más importantes de su partido PRM. Citamos:
“Bajo mi responsabilidad, les digo a los empleados del @PRM_Oficial que están pasando informaciones a medios de comunicación, por un par de pesos, que real o supuestamente les descuentan, que se preparen que, si perdemos en el 28, van a desear los descuentos, es para fuera que van.”
Si a lo anterior, le agregamos lo que se recoge en RC Noticia(Roberto Cavada), podemos advertir el compromiso que el diputado Jorge Frías asumía con los dirigentes del PRM.
RC Noticias (Roberto Cavada) afirmó directamente que el mensaje de Frías “alude a supuestos descuentos salariales en el ITLA y otras instituciones del Estado”.
Finalmente expuso:
“Dar informaciones es un derecho del periodismo, el deber de un militante político es cuidar el partido que lo lleva a una posición pública, yo amo a mi @PRM_Oficial y expreso ese amor a mi manera.”
Todo lo expresado acerca de mi amigo Jorge Frías, lo hago como un homenaje a su persona.
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