El Ingreso Mínimo Vital es fundamental para lograr la justicia social. El IMV es una conquista de los trabajadores de muchos países, que asegura la provisión de la canasta básica a los trabajadores más precarizados. Trabajadores informales, trabajadores del campo y la ciudad en las escalas de ingresos más bajos, entre otros. ¿Cómo funciona? El Banco Central de la República Dominicana calcula cada año cuál es el monto base de los 5 tramos (quintiles) en que se puede dividir el ingreso básico en toda la geografía nacional. para mantener una reproducción de la fuerza de trabajo. Hay también el ingreso básico en cuatro regiones nacionales, Región Ozama; Región Este, Región Sur y Región Cibao o Norte
Los estratos de ingresos 5-4-3-2-1 o la inversa, se promedian lo que asegurará un ingreso vital para los asalariados. Se hace en base a encuestas diarias que realiza el Departamento de Cuentas Nacionales del Instituto Emisor, mediante un grupo fijo de encuestadores diarios de precios. Se establece una canasta de bienes y servicios básicos, promedio, y para cada quintil.
Esa información debería servir de base para establecer el Ingreso Mínimo Vital de los trabajadores en República Dominicana. Para el año 2020 el ingreso promedio básico fue 34,992 pesos dominicanos. Este dato saltó en 2024 a 46,251 pesos y para 2025 fue de 48,541 pesos. Es decir, un aumento de 13,549 pesos, para un 38.7% de aumento. Dado que la política salarial ha sido congelación de salarios y rentas, los hogares y trabajadoras y trabajadores dominicanos son casi 40% más pobres que en 2020.
Para el mes de enero de 2026 el ingreso promedio mínimo debería ser de 48.005,42 pesos. Según la metodología del Banco Central el Ingreso Mínimo Vital se ajusta mensualmente en base a la información recabada.
También el BCRD calcula al Ingreso mínimo en las cuatro regiones mencionadas: en Ozama era 55.965,03 pesos; en la Región Cibao era de 46.392,09 en la Región Este fue 44.921,81 y en la Región Sur fue de 39.187,80. Si comparamos esa realidad con la “caterva” de “salarios mínimos” establecidos por el Comité Nacional de Salarios del Ministerio de Trabajo, aún el más elevado que apenas roza los 30.000 pesos, son insuficientes para los trabajadores y sus familias subvenir a sus necesidades. Y menos la “sectorización” con la que negocia la burocracia sindical. No digamos el mínimo de los trabajadores del Estado de 10.000 pesos o el mínimo establecido por el ministerio de trabajo para las trabajadoras domésticas de 10.000 pesos también. Este amplio sector de trabajadoras y trabajadores debe ser igualado a los demás trabajadores y trabajadoras y ganar el Ingreso Mínimo Vital nacional o regional que al día de hoy es de 48.000 pesos mensuales. El IMV debe establecerse en 14 pagos, un treceavo en diciembre y un catorceavo para agosto por el reinicio de clases.
El movimiento sindical y las organizaciones de obreros del campo y la ciudad deben exigir el establecimiento del Ingreso mínimo Vital nacional y que podría tener cuatro zonas geográficas para su establecimiento. De lo contrario la situación de miseria de los trabajadores continuará. Eso para los trabajadores asalariados.
Hay otro sector de trabajadores totalmente desprotegido por el Estado. Son los trabajadores de plataformas, o llamados deliverys. Trabajan en las condiciones más precarias y peligrosas. Por ello debe considerarse establecer un IMV para los trabajadores de plataformas, deliverys, conductores, y otros. Además, el IMV debe ir acompañado con el establecimiento de un Servicio Nacional de Salud, distinto al SENASA, que brinde todos los servicios a la población, que sea un derecho universal cubierto por los aportes actuales (empleadores, trabajadores y Estado). El actual SNS debería convertirse, con las mismas funciones, en Instituto Nacional de Salud (INSALUD).
Muchos opinadores saltarán diciendo que eso quebraría a los empresarios, traería inflación y destruiría el modelo de crecimiento. En México la política de congelación salarial de los gobiernos neoliberales fue una constante por más de 30 años. Desde el advenimiento de los gobiernos de la cuarta transformación (4T), primero con el sexenio de Andrés Manuel López Obrador desde 2018 hasta 2024 y el actual de Claudia Sheimbaun los salarios han incrementado más de 154%, con un control total de la inflación y dinero suficiente para grandes obras, como el Tren Maya o el Tren del Istmo de Tehuantepec. Solo es cuestión de prioridades y planes para favorecer el nivel de vida de la mayoría de la población. Ese ajuste de los ingresos básicos con la creación de IMV debe ir acompañado por un incremento de los ingresos globales de 2020 en dos tramos de 20% cada uno por año.
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