En la sección anterior estudiamos cómo los hogares estadounidenses gastan y ahorran en términos de consumo, ingreso disponible y ahorros y planteamos. Ahora se deriva una pregunta que necesita ser respondida de forma cuantitativa: ¿Hasta qué punto la presión inflacionaria está debilitando el poder adquisitivo de los trabajadores y afectando a las familias y sus gastos?
Keynes en su libro Teoría General afirma que “cuando aumenta la ocupación aumenta también el ingreso agregado real de la comunidad; la psicología de ésta es tal que cuando el ingreso real agregado aumenta, el consumo agregado crece, pero no tanto como el ingreso”
El pensamiento económico reciente coincide en que el ingreso disponible -ingreso agregado neto- influye en las decisiones de consumo, pero cada uno lo aborda desde su punto de vista. La visión neoclásica afirman que los hogares no deciden consumir solo en función de su ingreso disponible actual, sino que deciden en función de su riqueza total y de cuánto esperan obtener en el futuro” (pág. 57). En una de sus afirmaciones Keynes afirma que el consumo dependerá del nivel de ingreso agregado neto.
En esta visión, el ingreso disponible es una restricción presupuestaria, no el motor del comportamiento económico. Lo que realmente importa es si los hogares pueden proyectar su bienestar a lo largo del tiempo. Por lo tanto, los cambios temporales en el ingreso disponible tienden a tener relativamente pocos efectos, mientras que los choques permanentes, como la mejora sostenida de la productividad o las pérdidas estructurales de empleo, tienen fuertes efectos en las decisiones de consumo.
La política fiscal tampoco está en esta lógica, que no es desde la perspectiva de otras escuelas. Los neoclásicos sostienen que los hogares internalizan los impuestos futuros, conocido como equivalencia ricardiana. Si el gobierno baja los impuestos hoy, pero aumenta su deuda, las familias saben que estos recursos tendrán que pagarse más tarde y, en lugar de gastar más, ahorran. Se explica en términos de mercados eficientes y agentes que planifican intertemporalmente.
La encuesta sobre expectativas realizada por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York no confirma ni desmiente la teoría neoclásica, pero ilustra comportamientos que se alinean con varios de sus postulados. Los hogares en Estados Unidos modifican su consumo en función de la inflación anticipada, la estabilidad laboral, el acceso al crédito y su percepción del bienestar futuro, incluso cuando no hay cambios en su ingreso disponible.
En la lectura neokeynesiana, el ingreso disponible influye en el consumo, pero queda subordinado a las expectativas, la política monetaria y las rigideces financieras de los hogares. La evidencia reciente en Estados Unidos es coherente con esta visión: las familias ajustan su gasto según cómo perciben la inflación futura, la estabilidad del empleo y el costo del crédito, incluso cuando su ingreso corriente no cambia. La encuesta del Banco de la Reserva Federal de Nueva York no valida la teoría, pero describe comportamientos que encajan con sus mecanismos centrales.
En el contexto actual, las expectativas están moderadas por un delicado equilibrio entre el riesgo y la vigilancia, si es un acierto lo planteado por esta escuela los hogares tendrán que sopesar la inflación, la seguridad laboral y la incertidumbre internacional frente a cuánto consumir y cuánto ahorrar. Estas no son cálculos matemáticos, sino percepciones cotidianas basadas en señales del entorno.
De esta manera, los cambios en impuestos o transferencias no conducirían automáticamente a una respuesta; depende de lo que los agentes piensen del futuro y de la credibilidad de las instituciones responsables de la economía. El ingreso disponible sí importa, pero su impacto se filtra a través de un conjunto más amplio de variables que afectan el comportamiento intertemporal.
La perspectiva post‑keynesiana, que coloca el ingreso disponible y el consumo corriente en el centro de la actividad económica, encuentra respaldo parcial en la realidad estadounidense. La evidencia de la Survey of Consumer Expectations del Banco de la Reserva Federal de Nueva York muestra que los hogares ajustan su gasto según su liquidez inmediata y que la distribución del ingreso influye en la capacidad de sostener el consumo, tal como predice el multiplicador post‑keynesiano. Sin embargo, el comportamiento de los hogares también refleja elementos neokeynesianos y neoclásicos: las expectativas de inflación, la estabilidad del empleo y el costo del crédito condicionan el consumo incluso cuando el ingreso disponible no cambia.
Las encuestas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York muestran que los hogares ajustan su gasto según su liquidez inmediata, su capacidad de pago y la estabilidad de sus ingresos presentes. Los hogares de menores ingresos reportan mayor sensibilidad a los precios, al empleo y al acceso al crédito, lo que confirma que la distribución del ingreso influye en la capacidad de sostener el consumo, tal como plantea la tradición post‑keynesiana.
Por definición el ingreso real disponible es el efecto negativo de la inflación sobre el ingreso disponible. En enero, el ingreso disponible nominal creció 4,83 % interanual, frente a una inflación PCE de 2,73 %, dejando un crecimiento real de 2,04 %. En abril, el ingreso nominal aumentó 3,81 %, mientras los precios crecieron 3,57 %: el aumento real quedó reducido a 0,23 %.
COMPORTAMIENTO DEL INGRESO NOMINAL Y REAL DISPONIBLE Y LA TASA DE INFLACIÓ
| Mes | Crecimiento del ingreso nominal disponible | Inflación PCE | Crecimiento del ingreso real disponible |
| Enero | 4,83 % | 2,73 % | 2,04 % |
| Abril | 3,81 % | 3,57 % | 0,23 % |
| Agosto | 4,77 % | 3,42 % | 1,30 % |
Durante el año, el consumo aumentó más que el ingreso real. En enero crecieron prácticamente lo mismo. Desde febrero, el consumo real ha estado creciendo más rápido que el ingreso disponible real. En abril, el consumo real creció un 2.17% interanual, mientras que el ingreso real creció solo un 0.23%. Cuando observamos la comparación mensual, el consumo aumentó un 0.32% y el ingreso real disminuyó un 0.38%.
| Mes | Ingreso disponible real | Consumo real |
| Enero | 2,04 % | 2,03 % |
| Febrero | 1,82 % | 2,34 % |
| Marzo | 1,26 % | 1,91 % |
| Abril | 0,23 % | 2,17 % |
| Mayo | 1,22 % | 2,66 % |
| Junio | 1,49 % | 2,69 % |
| Julio | 1,49 % | 2,25 % |
| Agosto | 1,30 % | 2,57 % |
Según la nota del Bureau of Economic Analysis (BEA), en su publicación de agosto, “El aumento de agosto de 66.600 millones de dólares en ingresos personales reflejó principalmente aumentos en las compensaciones y los beneficios sociales del gobierno.”
- “Dentro de la compensación, el aumento fue liderado por sueldos y salarios privados basados en EE.UU. Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) Estadísticas actuales de empleo (CES).”
- “Dentro de los beneficios sociales del gobierno, los principales contribuyentes al aumento fueron Medicare y los beneficios de seguridad social, según datos del Estado Mensual del Tesoro y el Presupuesto de los EE. UU. Gobierno.”
Por otro lado, la tasa de ahorro personal disminuyó del 5.6% en enero al 4.1% en agosto de 2026, lo que representa una caída de 1.5 puntos porcentuales. Esto implica que, de cada 100 dólares de ingreso disponible, el sector personal ahorró 5.60 dólares en enero y solo 4.10 dólares en agosto. Esta reducción se produjo porque el crecimiento del consumo real superó el incremento del ingreso disponible real entre febrero y agosto. En general, los hogares destinaron una menor proporción de su ingreso disponible a ahorros mientras continuaban aumentando su consumo. Dos meses ilustran esta tendencia:
- Abril: el ingreso disponible real disminuyó un 0.38% mensual, mientras que el consumo real creció un 0.32%, resultando en una caída de la tasa de ahorro del 5.1% al 4.4%.
- Agosto: el ingreso real prácticamente no tuvo cambios (aproximadamente un 0.03% mensual) y el consumo real creció un 0.55%, con una disminución en la tasa de ahorro del 4.6% al 4.1%.
Ahorrar menos no implica necesariamente que se estén retirando todos los ahorros; la tasa seguía siendo positiva y el sector personal continuaba ahorrando montos significativos, aunque destinaba menos de su ingreso a pagar deudas. Sin embargo, estos indicadores por sí solos no sugieren que el mantenimiento del consumo haya sido consecuencia del aumento en la deuda.
Compartir esta nota