Algunos lugares de trabajo son más territoriales que otros. En las redacciones, por ejemplo, la mayoría de los reporteros defienden celosamente sus propios "ámbitos de cobertura" y tratan con displicencia a quienes se entrometen. Yo sospecho que somos un caso especial, pero, aun así, la mayoría de las organizaciones tienen una idea bastante clara de quién es responsable de qué y quién no lo es.

¿Pero por cuánto tiempo más? Los informes de primera mano procedentes de diversos lugares de trabajo sugieren que los límites tradicionales de muchas profesiones están empezando a debilitarse a medida que las personas utilizan la inteligencia artificial (IA) para realizar tareas propias de otros puestos. En su mayor parte, esto no se debe a que los gerentes hayan rediseñado los flujos de trabajo y las responsabilidades. Más bien, esta invasión general de 'territorios' se está dando de manera desordenada y orgánica, en beneficio de algunos y en detrimento de otros.

Un análisis reciente de OpenAI reveló que las personas con frecuencia usan ChatGPT para tareas laborales que van más allá de los límites tradicionales de su propia ocupación, tales como resolver problemas de software, redactar materiales de mercadotecnia y calcular datos financieros. En una muestra de aproximadamente 800,000 mensajes relacionados con el trabajo, alrededor del 17 por ciento se clasificaron como "interocupacionales", lo que significa que se referían a tareas asociadas con un puesto diferente al del usuario. Otro 22 por ciento correspondía a tareas relacionadas con su propia ocupación, mientras que el resto se clasificó como tareas "genéricas", tales como escribir correos electrónicos o programar reuniones.

Es muy posible que haya ventajas en cuanto a rapidez y eficiencia al no tener que buscar a un colega experto para pedirle ayuda con algo como un problema de software, aunque tal vez a costa de una cultura menos colaborativa y comunicativa. (Y siempre y cuando no cometas errores que, al final, los especialistas de todos modos tengan que corregir).

Pero, en algunos lugares de trabajo, estos cambios en los límites ocupacionales están dando lugar a transformaciones más profundas. Por ejemplo, cuando las investigadoras Jana Retkowsky, Ella Hafermalz y Marleen Huysman realizaron un estudio etnográfico sobre un equipo de publicidad en una empresa de medios de comunicación holandesa, descubrieron que la IA generativa había transformado profundamente el flujo de trabajo.

Antes de la IA, un creativo de alto nivel generaba ideas y elaboraba algunos conceptos preliminares para que los clientes eligieran. Después de eso, varios profesionales, desde diseñadores gráficos hasta fotógrafos, participaban en un intercambio colaborativo y creativo que, al final, resultaba en el producto terminado.

Con la llegada de la IA, el creativo sénior podía ahora utilizar Midjourney para crear un concepto que parece completamente desarrollado y perfectamente pulido justo al inicio del proceso. El trabajo de los demás profesionales se reducía entonces a intentar ejecutar la propuesta generada por la IA.

Retkowsky me comentó que era una dinámica delicada de discutir entre colegas, pero que esas conversaciones podían conducir a nuevas formas de hacer las cosas que mantuvieran a todos involucrados.

"Hay que hablar del tema, lo cual es incómodo, ya que, en la práctica, le estás diciendo a un colega que ha tomado parte de tu trabajo", explicó ella. "Eso es aún más difícil cuando la persona tomando esa parte está entusiasmada con ello. A los directores creativos les encantaba la nueva autonomía de poder visualizar sus propias ideas, y no estaban invadiendo el espacio de nadie deliberadamente". Pero, según ella, los equipos que evitan esa incómoda conversación podrían "terminar desplazando a la gente".

Otra investigación que se publicará próximamente, esta vez sobre compañías de videojuegos, revela un fenómeno similar de "superposición de roles", en la que la IA les permite a los artistas programar y a los programadores crear elementos de arte. Damian Grimshaw, del Colegio del Rey de Londres (KCL, por sus siglas en inglés), uno de los autores, señaló que, si bien la gente se había vuelto "muy obsesionada" con el impacto de la IA en las líneas verticales entre los niveles jerárquicos inferiores y superiores, él consideraba que "es igualmente importante el grado de superposición que está ocurriendo ahora, el cual es horizontal".

Por supuesto, las ocupaciones nunca han sido conjuntos fijos de tareas. De hecho, un artículo de 2020 reveló que una proporción sustancial del cambio a largo plazo en el trabajo se había producido, en realidad, dentro de los propios puestos de trabajo, en lugar de deberse a que algunos desaparecieran y otros surgieran o crecieran. Y cuando las ocupaciones desaparecen, a veces es porque todos los demás trabajadores absorben ese trabajo en sus propias tareas diarias. Basta con pensar en los mecanógrafos.

Pero, aunque los cambios en los límites laborales no son algo nuevo, eso no significa que no resulte desestabilizador estar en el lado perjudicado por esos cambios (y emocionante estar en el lado favorecido por ellos).

En este momento se está prestando mucha atención a los planes de los empleadores con respecto a la IA. Pero si te preocupa que tu trabajo sea automatizado, la amenaza más inmediata podría ser ese colega con una suscripción a Claude y un brillo maníaco en sus ojos.

Sarah O’Connor. Copyright The Financial Times Limited 2026 © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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