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1. Autorretrato Por Lavinia Fontana – Web Gallery of Art: Imagen Info about artwork, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15883827

Durante siglos, la participación de la mujer en el arte se reducía a tres roles:  musa, modelo o protagonista de una obra. Ser una autora era prácticamente imposible. Por más talentosa que fuera, los prejuicios y las limitaciones impuestas a su educación le impedían acceder al círculo creativo dominado por los hombres. Muy pocas pudieron enfrentar estas reglas, menos aún son las que tuvieron cierto éxito en esta empresa. Las que llegaron a posicionarse a nivel profesional a la par de sus colegas masculinos,  fuera por nacer en familias de artistas, o por encontrar oportunidades en conventos o cortes aristocráticas, son contadas. Entre ellas está Lavinia Fontana (1552-1614), una pintora del Renacimiento italiano tardío, que hizo de su talento una profesión y de sus pinceles una herramienta para conquistar su independencia y reconocimiento. Considerada como una de los principales representantes del manierismo, se destacó en diferentes géneros pictóricos. Según registros históricos, menciones de la época y contratos de su taller fue autora de alrededor de 130 obras, lo que la convierte en la pintora con la mayor producción artística de Europa anterior a 1700. Pero actualmente sólo se conservan 32 pinturas firmadas y fechadas.

La historia de Lavinia es historia de retos. El primero tiene que ver con su prodigioso talento y la tenacidad en desarrollarlo en una época cuando una mujer no podía cruzar las estrictas fronteras del ámbito doméstico. Creció en un hogar lleno de libros, obras de arte y antigüedades. Además de leer y escribir, aprendió latín, matemáticas y música.  Su padre, Próspero Fontana, pintor de la escuela de Bolonia, le enseñó el oficio y le presentó la obra de varios pintores del norte de Italia, como los hermanos Carracci, Guido Reni, a quienes conoció personalmente, y Sofonisba Anguissola, veinte años mayor que ella y con una exitosa carrera en la corte de Felipe II de España, quienes influenciaron el estilo de la joven Lavinia. Más tarde asistió a clases en la Universidad de Bolonia, la más antigua de Europa y la única que en casos excepcionales aceptaba mujeres, donde obtuvo el título de Donne addottrinate (Mujer con doctorado) en 1580.

Su ascenso fue favorecido además por el apoyo de la sociedad boloñesa, que le proporcionó oportunidades y contactos que no eran posibles para mujeres en otras ciudades italianas. Contaba con el mecenazgo de los círculos aristocráticos, intelectuales y religiosos de la ciudad. Sus primeras clientas fueron principalmente damas adineradas que retrataba vestidas con lujosos trajes y acompañadas de los perritos falderos. Estos halagadores retratos resaltaban tanto la belleza física como la inteligencia de las modelos.  Además, muestran una especial habilidad de Lavinia para reproducir las texturas de los brocados, las joyas, los complicados peinados y otros detalles de la suntuosa moda del siglo XVI. La artista mantuvo amistad con muchas de sus modelos. Algunas, incluso, fueron madrinas de sus hijos, asegurándose de esta manera la benevolencia de la alta sociedad.

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2. Retrato de una dama con el perro By Lavinia Fontana – hgHdLNktbrM0Dg at Google Cultural Institute maximum zoom level, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21996978

En 1577, con tan solo 25 años, Lavinia afrontó el segundo reto de su vida: elegir entre el matrimonio y la carrera profesional. Uno de los alumnos de su padre, Gian Paolo Zappi de origen noble pidió su mano. El resultado fue totalmente inusual. Su esposo se convirtió en el amo de casa y ella siguió trabajando exitosamente en su taller. El contrato establecido por el padre de la joven pintora estipulaba varias condiciones para aceptar su propuesta: que no aportara dote,  que pudiera seguir dedicándose al arte y que conservara su apellido de soltera. Zappi no sólo aceptó un trato tan transgresor para la época, sino que renunció a su propia carrera como artista para convertirse en ayudante de su esposa, pintando fondos y detalles secundarios en las obras de ella y buscando nuevos clientes. Pero, además, se ocupó de la casa, cuidando su numerosa familia de once hijos, de los que sobrevivieron sólo tres. ¡Que la esposa trajera el dinero a casa y el marido se ocupara de las tareas de hogar era absolutamente insólito! Sin embargo, no todo en este contrato estaba a favor de Lavinia. Próspero Fontana encontró la oportunidad de asegurar su vejez a expensas del talento de su hija. Impuso que la pareja viviera en su casa y que la hija le entregara todas las ganancias hasta su fallecimiento.

A partir de este momento Lavinia encara el tercer reto: convertirse en una reconocida profesional. Abre su propio taller y amplía la temática de su producción artística. Además de retratos pinta temas religiosos y llega a crear grandes retablos para capillas e iglesias, siendo una de las primeras pintoras en hacerlo y rompiendo de esta manera con el esquema de que las mujeres eran incapaces de conseguir y mucho menos de ejecutar encargos de tanta relevancia. También empezó a crear pinturas históricas, cuyas protagonistas a menudo fueron mujeres heroicas, como Judith o la reina Saba.

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3. Asunción de la Virgen By Mongolo1984 – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83859117

Llegó a ser tan grande la cantidad de encargos recibidos, que en ocasiones tenía que rechazar algunos.

Estos trabajos le abrieron las puertas al Vaticano. En 1604, tras liberarse del yugo después del fallecimiento de su padre,  aceptó la insistente invitación del papa Clemente VIII y se mudó a Roma junto con su familia. El éxito de la artista en Roma fue más grande aún que en Bolonia. Entre sus nuevos clientes se encontraban varias figuras destacadas de la Santa Sede. Se convirtió en la pintora oficial de la corte del papa Clemente VIII y a su muerte fue designada retratista de la corte del papa Paulo V. Tuvo el mérito de ser la primera pintora admitida como miembro de la prestigiosa Academia de San Lucas de Roma, que tuvo que modificar su reglamento para admitir mujeres. Fue la única artista incluida en el tratado de arte “Consideraciones sobre la pintura”, escrito por el historiador y coleccionista italiano Giulio Mancini entre 1614 y 1630.  Además, fue reconocida con una medalla de bronce acuñada en su honor en 1611.

Continuó recibiendo numerosos encargos tanto como retratista, como pintora del arte sacro.  Su versatilidad se extendió a temas de la mitología grecorromana, muchos de ellos de carácter erótico. De hecho, Lavinia fue la primera mujer en Italia en pintar desnudos femeninos. Este fue el cuarto reto de su vida: en una época donde a las mujeres les estaba estrictamente prohibido participar en las clases de dibujo al natural con modelos desnudos y más aún, presentarla en sus obras, ella rompió el tabú.

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4. Minerva vistiéndose Por Lavinia Fontana – Web Gallery of Art, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1252518

Sus figuras revelan un conocimiento preciso de la anatomía, una naturalidad en las posturas que difícilmente podían lograrse sin asistir a clases de anatomía. Probablemente había estudiado la colección de esculturas y moldes de yeso de su padre y para no arriesgar su reputación utilizó de manera secreta miembros de su propia familia como modelos desnudos vivos.

Pintó cinco obras con una carga sensual inusual para el contexto de la Contrarreforma, cuyos adeptos se empeñaban en extender el celo moralizante del catolicismo al terreno artístico.  Sus figuras de cuerpos voluptuosos, pieles tersas, posturas y gestos sugerentes sorprenden al espectador con una combinación de belleza idealizada y atractivo carnal, de delicadeza y lascivia. No sólo sabía pintar los santos, también sabía pintar el deseo.

Puede resultar increíble que estas obras que en su época resultaban rebeldes y subversivas fueron creadas por la pintora oficial de la corte papal, en cuya vida personal, además, no hubo ningún tipo de escándalo o provocación. Sus desnudos no estaban destinados a los espacios públicos ni religiosos, sino a las residencias privadas de algunos de sus clientes, entre los que figuran aristócratas e, incluso, eclesiásticos. Así, “Venus con Cupido” en realidad es el retrato de Isabella Ruini, una dama de la nobleza boloñesa, encargado por ella misma o por su esposo;  “Venus y Marte”, su desnudo más provocativo, fue pintado a petición de Jacopo Boncompagni, hijo del papa Gregorio XIII, quien lo tenía colgado en su alcoba cubierto con una cortina “por si pasaban por delante viejas o niños”.

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5. L. Fontana, Isabella Ruini como Venus con Cupido WikiArt.org allows unlimited copying, distributing and displaying of the images of public domain artworks. https://www.wikiart.org/es/lavinia-fontana

Lavinia Fontana falleció en 1614 y fue enterrada en la iglesia de Santa María sopra Minerva, una iglesia católica construida sobre un templo romano dedicado a la diosa de la sabiduría, las artes y la artesanía, un lugar de descanso final muy oportuno para esta pintora excepcional y transgresora, cuya recóndita sonrisa en su autorretrato oculta, sin duda, un mundo interior complejo y heterogéneo.

Elena Litvinenko de Vásquez

Historiadora del arte

Elena Litvinenko es licenciada en Historia y Teoría del Arte, con grado de maestría en Bellas Artes y especialización en Pedagogía y Psicología de Educación Superior. Es egresada del Instituto Estatal de Artes de Kiev (Ucrania). Ha llegado al país en 1986 y se ha dedicado a la carrera docente, impartiendo diferentes asignaturas relacionadas con la Historia del Arte, Arquitectura, Artes Aplicadas, Diseño gráfico, Moda, Museología y Museografía en las principales universidades del país: UASD, APEC, INTEC, Universidad Católica Santo Domingo entre otras. Es autora de varios libros, artículos, folletos, cursos didácticos y programas. Ha impartido cursos especializados y diplomados en varias instituciones culturales del país y ha participado como ponente en conferencias científicas y simposios realizados en el país y el extranjero. Es miembro fundadora de la Asociación Dominicana de Historiadores del Arte ADHA y forma parte de su junta directiva.

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