El fuego intenso focalizado en el área de Aceitillar, a la vera del atractivo Hoyo de Pelempito, del Parque Nacional Sierra de Baoruco , en Pedernales, a esta hora del sábado 19 de septiembre de 2026 está bajo control, pero el daño grave está hecho.
En medio de una sequía de medio año, las llamas comenzaron el domingo 13 de septiembre cerca de las 5 p. m. y, en un área que ya ha superado los cinco kilómetros cuadrados, han achicharrado pinares y plantas de interés científico, han impactado la fauna que tiene el sitio como hábitat o como lugar de paso y al pueblo lo coparon con su humareda.
Pasarán años para la reposición natural, si no se repiten los incendios.
Las brigadas, carentes de equipos adecuados, se han limitado a hacer “trochas” para aislar el incendio y evitar la expansión. No hay de otra. La lluvia, tan clamada hasta en oraciones, llegó y ha ayudado a alivianar el trabajo. A 2000 metros de altura y a 33 kilómetros de Cabo Rojo, ni pensar en agua. Varias casetas de vigilancia del parque están abandonadas; otras, apenas funcionan. Los guardaparques no pueden “guardar” nada; el salario de RD$20,000 no les ni para una comida diaria, y menos con la carestía actual.
El siniestro ambiental tiene un cercano precedente de mayor intensidad en la misma sierra, aunque más hacia el oeste, cerca de Haití donde a esta cadena de montañas le llaman Massif de la Selle.
En 2021, las brigadas trabajaron 40 días con sus noches desde Los Arroyos y Loma del Toro hasta llegar a “Sabán Peblique”.
“Fue tan fuerte que duramos 40 días combatiendo ese fuego forestal”, asegura Nicolás Corona, conservacionista, conocedor al dedillo de la sierra y ahora en rol de supervisor.
Corona es un productor de la comunidad agrícola Mencía, distrito municipal José Francisco Peña Gómez. Es parte de las familias cibaeñas llevadas en los años 50 a poblar las lomas de Pedernales (Mencía, Aguas Negras, La Altagracia) bajo el programa estatal de dominicanización y blanqueamiento de la frontera.
Más allá del potencial de aprovechamiento turístico en el marco del proyecto que impulsa el Gobierno con alianza público-privada, con Cabo Rojo centro, la cordillera es fuente de la poca agua con que cuenta Pedernales, por los bosques nublados y la captación de las pocas lluvias registradas cada año. Con su diversa flora en altura es garante del equilibrio en las temperaturas, frescas todo el año, arriba; calurosas, pero raramente bordeando los 40 grados Celsius, abajo, en la llanura del pueblo. En diciembre y enero la brisa desde la loma obliga a que muchos se abriguen.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Nacionales especifica que la Sierra es asiento de la cultura indígena antes del período de la “conquista” y una de las áreas de mayor riqueza florística y ornitológica.
Contiene el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, creado en 1983. Zona protegida de 1,126 kilómetros cuadrados, Reserva de la Biósfera, junto a los parques Jaragua y Enriquillo, reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco). Es parte del 25.32% de las 131 unidades de conservación de superficie protegida de República Dominicana, al amparo las leyes 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y de Áreas Protegidas 202-04.
Y pese a su gran valor ecológico para el país y el mundo, está en riesgo de una catástrofe irreparable.
Hay consenso entre los conocedores del área, incluidos los viejos cazadores de cerdos y chivos cimarrones, en cuanto a que el 98% de los fuegos es provocado de manera intencional y el faltante 2% se puede atribuir a causas naturales o descuidos.
En esta ocasión, autoridades se han adelantado a atribuir la causa a un rayo; sin embargo, usuarios de la sierra suponen razones intencionales por parte de haitianos indocumentados que caminan por la zona.
En dirección oeste-este de la sierra existe un corredor libre que usan a diario cientos de estos extranjeros para desplazarse hacia otros pueblos dominicanos cercanos en busca de trabajo. Algunos de ellos son atracados por delincuentes que llegan desde Puerto Escondido, Duvergé, cerca de la caseta de Aceitillar-Hoyo de Pelempito.
El Parque Nacional está en riesgo sempiterno. El Gobierno, sin embargo, patina ante la permanente demanda comunitaria sobre la construcción de la carretera de 40 kilómetros entre Aceitillar y Puerto Escondido-Duvergé, para conectar en menos de una hora a Pedernales con Independencia, Bahoruco y demás comarcas cercanas al lago Enriquillo.
Una vía que, bien manejada en términos de seguridad, ayudaría a aminorar allí los fuegos intencionales, las talas, las capturas de cotorras, muertes de iguanas, ataque a las colmenas y ejecución de actos ilícitos. Pero es ahora, ante la presión, cuando el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, dice que, “a final de año, será subida la licitación”.
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