Los especialistas en higiene y salud mental sabemos, que el cerebro contiene miles de millones de neuronas, las cuales se organizan mistralmente para coordinar el pensamiento, el movimiento, la conducta, las emociones y las sensaciones que experimentamos los seres humanos.
Además, sabemos que el cerebro dispone de un neuro-DNI, mediante el cual las neuronas utilizan patrones biométricos únicos, similar a una huella dactilar. Por su parte, el neuro-DNI cerebral reconoce a una persona por la manera en que su cerebro responde a estímulos específicos.
En tal sentido, los estímulos específicos a los que hicimos mención el párrafo anterior les permite a los neuropsicólogos identificar cómo piensa y podría actuar una persona en determinadas circunstancias, cuyas respuestas son confiables e inalterables.
De su lado, el neuro-DNI cerebral se basa en el hecho de que cada cerebro genera patrones neuronales distintos frente al mismo estímulo, lo que le permite a la neuropsicología identificar de forma segura la reacción o la respuesta de cada persona en particular.
Como un órgano único y autónomo, el cerebro genera respuestas eléctricas y patrones de actividad neuronal únicos para cada individuo, incluso ante los mismos estímulos a los que son expuestas dos o más personas en un mismo ambiente.
Asimismo la neuropsicología sabe, que el neuro-DNI cerebral es altamente sensible y que, a diferencia de las huellas dactilares o el reconocimiento facial, dicho neurotransmisor no deja rastro físico, no se puede falsificar o manipular y, a su vez, este no cambia con cirugías o con el paso del tiempo.
Por lo antes expuesto, el neuro-DNI es de alta seguridad y la identificación de la reacción de las personas es confiable y robusta, por lo que este tipo de procedimiento ya está siendo utilizado por la neuropsicología, la medicina, la robótica y por los sistemas de autenticación de los sistemas avanzados o interfaces cerebro-computadora.
Según nos consta, un grupo de científicos a nivel global están desarrollando prototipos de investigaciones con las respuestas obtenidas al estimular el neuro-DNI de un grupo de personas de personas voluntarias, cuyas evidencias serán expuestas al escrutinio de la ciencia, tomando en cuenta sus implicaciones éticas y legales.
Por su parte, el grupo de científicos al que nos referimos en el párrafo anterior está profundizando cómo usar científicamente la actividad cerebral única que posee cada individuo, a través de patrones neuronales y señales electicas, explorando el potencial que tiene el neuro-DNI cerebral para resolver los problemas complejos en los que estamos involucrados los seres humanos.
En tal sentido, históricamente la identidad personal estuvo ligada a rasgos físicos, tales como el rostro, las huellas dactilares o digital y al ADN. Sin embargo, la neuropsicología ya ha identificado otro procedimiento más profundo y seguro para la comunidad científica internacional. Este nuevo método tiene que ver cómo piensa cada cerebro.
Según nos consta, las conexiones neuronales, moldeadas por la genética, el medio ambiente y la experiencia, generan patrones de activación cerebral propios, llamadas por la neuropsicología firmas neuronales que, frente a un mismo estimulo ante dos personas, éstas reaccionan de manera distinta a nivel cerebral.
No obstante, todos los cerebros humanos comparten una estructura básica, pero ninguna funciona exactamente igual, ya que esa diferencia es casi imperceptible debido a que los algoritmos actuales pueden detectarla y convertirla en un identificador biométrico inviolable.
Como hemos podido observar en el párrafo anterior, la actividad cerebral individual ha abierto un nuevo campo de discusión sin precedentes, entre otras, para la investigación científica, la criminología, la sociología, la antropología, la economía, el derecho, la filosofía y la psicología.
Por su parte, los neuropsicólogos que están trabajando sobre el neuro-DNI cerebral utilizan distintas tecnologías de punta, incluyendo la neuroimagen y la electroencefalografía (EEG) que registran la actividad eléctrica del cerebro mediante sensores que se colocan en el cuero cabelludo, así como la resonancia magnética funcional y la magneto encefalografía de alta precisión.
Asimismo, los estudios en proceso de profundización muestran que los patrones de EEG son capaces de identificar a una persona con tasas de acierto superiores al 95% de precisión, ya que días o semanas después, la firma cerebral se mantiene reconocible y se puede reconocer el dueño de dicha firma entre varias firmas cerebrales más que aparecen registradas.
En tal sentido, el neuro-DNI tiene rasgos únicos, cuyo método garantiza una identificación personal altamente confiable, pues dicho método no deja rastro físico ni dudas de ninguna índole, ya que dicha identificación no depende de características externas que pudiesen cambiar con el tiempo.
Por lo que hemos visto en el cuerpo de este artículo, la neuropsicología sigue trabajando sobre el neuro-DNI cerebral de forma acelerada, ya que son múltiples y variadas las oportunidades para abordar problemas claves para la convivencia humana pacífica y la transparencia en los procesos complejos de investigación.
Finalmente, es nuestra responsabilidad indicar que, la firma cerebral podría variar si las personas están experimentando episodios de estrés, ansiedad, miedo, pánico, depresión o éstas están cansadas o enfermas, por lo que el mayor desafío de este método, no es técnico, sino ético, ya que la firma cerebral puede revelar emociones, estados mentales o información sensible sobre la salud física y mental.
“La ética no es otra cosa que la reverencia por la vida” (Albert Schweitzer).
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