El viernes 19 de junio es la fecha fijada para la firma de un acuerdo de entendimiento para la paz entre Estados Unidos e Irán. Lugar: Ginebra, Suiza. ¿Qué contiene dicho acuerdo? Nadie lo sabe porque hay palabras con letras tan chiquitas que no pueden leerse. Una es el uranio.

Pasaron 110 días, desde el 28 de febrero, combatiendo y Trump anunciando 38 veces un cese al fuego para tratar de llegar a un acuerdo de paz que nunca se cumplía. Pero parece que ahora sí.

Netanyahu se siente burlado y derrotado, con un deterioro en su relación con Estados Unidos. “Adiós Bibi, se te acabó tu fiesta”. Sin embargo, el líder israelí tiene la llave para romper la firma de ese acuerdo y solo le basta ordenar un nuevo ataque sobre Beirut. Irán responderá con furia atacando a Israel y todo se fue al carajo.

La guerra no afectó el territorio de Estados Unidos, aunque el conflicto le costó más de US$40 mil millones sin lograr sus objetivos. Además, sus bases en Oriente Medio fueron prácticamente destruidas. Su derrota fue mayormente económica, ya que Irán causó estragos con el cierre de Ormuz, que disparó los precios del petróleo sobre 115 dólares el barril, disparando, a su vez, la inflación a nivel global.

Los países árabes, grandes productores de petróleo y vecinos de Irán (Catar, EAU, Baréin, Irak, Arabia Saudita, Omán y Kuwait), fueron los más afectados, con una parte importante de sus refinerías, puertos, aeropuertos y plantas energéticas parcialmente destruidas. Estados Unidos ya no podrá ejercer la misma influencia en Oriente Medio porque no supo proteger a sus aliados de los ataques de Irán. Israel, a pesar de su Domo de Hierro, fue atacado sin piedad.

El plan de joder a China no funcionó. Sus reservas petroleras resultaron dos veces mayores a las estimadas y podía aguantar meses de guerra sin quitarle el sueño.

Irán, aunque destruido, terminó ganando la guerra en apariencia. Impuso sus condiciones a pesar de las continuas amenazas de nuevos ataques de Estados Unidos. Nunca mostró debilidad ni miedo. Con el final de la guerra podrá recibir más de 20 mil millones de dólares congelados en bancos occidentales y vender su gran reserva petrolera, lo que dinamizará su economía y podrá financiar su reconstrucción.

Mientras tanto, y esperando el anhelado acuerdo, los mercados bursátiles se disparan a niveles récord y el petróleo cae a 80.42 dólares el barril (WTI) tras el anuncio de que el estrecho de Ormuz se abrirá sin peaje y el crudo fluirá en grandes cantidades. Pero ojo con eso. Muchos países deben restablecer sus reservas casi agotadas y otros, reparar el daño a sus refinerías petroleras seriamente dañadas en la guerra. No habrá petróleo barato por varios meses.

El gobierno prometió que en los próximos 3 meses no aumentará el precio de los combustibles si el crudo se mantiene por debajo de los 95 dólares el barril. La pregunta es qué hará si cae por debajo de 75 dólares el barril. Con los precios actuales de los combustibles tiene dos alternativas: la primera, recuperar casi 10 mil millones en subsidios fuera de lo presupuestado con el Plan Anticrisis y, segundo, bajar el precio de los combustibles para aliviar la inflación y llevarla de nuevo a su rango meta (4 %).

Finalmente, aun con la firma del acuerdo de paz, que tranquiliza los mercados y reduce la incertidumbre global, existe la posibilidad de que las hostilidades se reanuden en el futuro cercano. El tema del uranio puede hacer que todo explote de nuevo.

José Lois Malkún

Economista

Economista dominicano. Trabajó como consultor de varios organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial. Fue director de la Comisión para la reforma del Sector Salud, Ministro de Finanzas y Gobernador del Banco Central, en el período 2003-2004.

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