Ya con 90 años, estamos cerquita a los 100 años de la Misión Fronteriza, la cual nace el primero de agosto de 1936. Hoy nos desafía una presencia evangelizadora y binacional. 

Estamos en la frontera de dos repúblicas y no podemos estar de espalda porque nos alejamos; ni de frente porque chocamos; sino uno al lado del otro haciendo lo que esté a nuestro alcance para fortalecernos respetando la identidad cultural de cada quien. La diversidad nos enriquece. La interculturalidad nos fortalece. Los prejuicios raciales nos empequeñecen…

Tenemos que trascender los prejuicios anti-haitianos que nos quieren imponer cierto sector de la sociedad dominicana…

Fruto de los últimos años pastorales, en nuestra Misión Fronteriza, es la Plataforma Pastoral Binacional que queremos implementar, la cual nos daría vitalidad y fuerza para llevar a cabo la Misión encomendada en la frontera expresada en las Preferencias Apostólicas Universales, (PAU), de la Compañía de Jesús, tanto en Dajabón como en Wanament.

Nos ponemos al frente de un nuevo camino para que desarrollemos relaciones fraternales, dignas, respetuosas, discernidas y de colaboración.

“Si analizamos nuestro trabajo de los últimos cincuenta años, siempre a la búsqueda profunda de la voluntad de Dios, vemos que ya estamos orientados en el sentido de dichas Preferencias Universales, porque para nosotros la Frontera es lugar de encuentro concreto con un Dios que extiende sus brazos a los más pobres. Es lugar de viejos y nuevos desafíos que amenazan la vida. Es lugar donde la diversidad es vista como intimidación; sin embargo, es promesa de oportunidades para el desarrollo humano, espiritual y económico. Es lugar ideal para soñar, más que con hacer cosas, con residir y acompañar desde la presencia y el diálogo que persigan la articulación de todas las instituciones que se miren a sí mismas como promotoras del bien común. Es, en último término, lugar de persistencia en objetivos bien direccionados cuya meta paradigma nos permitirá lograr lo que soñamos”, (Cfr.: Deseos y Sueños de la Plataforma Fronteriza). 

Queremos vivir en diálogo cordial, con un marco jurídico fronterizo fraterno e institucionalizado para el Buen Vivir en una Cultura de Paz. 

Nuestra Provincia del Caribe nos estimula a implementar las PAUs, (Preferencias Apostólicas Universales), en nuestra acción pastoral con: Discernimiento / Colaboración / y Trabajo en Red. Si no lo hacemos así, ¿Qué?. ¿Quién tiene que implementar las PAUs en la Provincia Caribe?  

Como jesuitas en la frontera, aquí y allá, estamos invitados a discernir en comunidad: cultivar la espiritualidad ignaciana, defender las personas más vulnerables, esforzarnos en la formación integral de los jóvenes y la preservación del lugar de vida en que vivimos “La Casa de Todos”.

Desde nuestras obras en la frontera en Dajabón: Parroquias Nra. Sra. Del Rosario y Ntra. Sra. De Lourdes, en B° Sur; Itesil, Radio Marién, Ctro. Montalvo y Centro Ignaciano de Espiritualidad Fronterizo.  Tenemos que Discernir-Colaborar-Trabajar en Red, ad intra.

Como es lógico. dicha colaboración…, también tiene que ser ad extra, Wanament: Service Jésuite aux Migrants (Solidarite Fwontalyé), la Paroisse Notre Dame du Perpétuel Secours à D’Osmond, ecole yo  Foi et Joie et Lakay Jezi. 

Nos desafía el que nuestra acción pastoral dependa de nuestros propios esfuerzos, humanos y económicos, contando con el aporte de las comunidades beneficiarias, si trabajamos apoyados en nuestra propia base eclesial. 

En ese sentido, proponemos dar continuidad a nuestro discernimiento y colaboración binacional con la finalidad de seguir sumando esfuerzos que nos ayuden a trabajar siempre en conjunto apoyados en la debilidad solidaria con la fuerza de Dios. 

A nivel pastoral y de formación, la colaboración entre nosotros SJ fronterizos, está el Centro Ignaciano de Espiritualidad Fronterizo, CIE-F, que puede presentar diferentes talleres y Cursos para la formación permanente de laicos y laicas de la zona fronteriza: Dajabón/Wananent. 

Conclusiones

Las obras iniciadas en la Misión Fronteriza nos han ido amarrando y el personal SJ limitado hace que estemos más en función de las obras, que en función de la Misión Evangelizadora de la población fronteriza:

  • Hablamos de lo binacional; pero la colaboración entre los jesuitas es imaginaria…
  • Estamos claros en el QUÉ de nuestra misión: evangelizar la frontera; pero estamos lentos en el CÓMO y en el DISCERNIMIENTO COMUNITARIO…
  • Tenemos que recuperar el Carisma Ignaciano (modo de proceder): “con y cómo + discernimiento personal y comunitario…”
  • La propiedad privada de los recursos para evangelizar nos ata a la seguridad personal y comunitaria…

Pensando en la Provincia del Caribe podemos ver y hacernos juicios diferentes dependiendo de los ojos con que veamos la realidad:

  • Ojos de seguridad personal y comunitaria.
  • Ojos de carisma ignaciano personal y comunitario.
  • Si vemos con los “ojos de seguridad personal y comunitario”:
  • Hemos crecido notablemente; hemos pasado de tablas y zinc a blocks y cerámica; 
  • De escuela pasamos a universidad; 
  • De jornalero a propietario… La propiedad de los recursos apostólicos nos ha fortalecido… 
  • Las relaciones con el Estado Dominicano nos han instalado: en la Enseñanza, en la Administración en la Comunicación.
  1. Si vemos con los ojos del “carisma ignaciano personal y comunitario”: * * * Desde el inicio de nuestra llegada a la frontera se apaga el sentido profético característica de la Vida Consagrada; “la dominicanización de la frontera es la brisa que apaga el carisma profético”, soplada por la ideologización del racismo anti haitiano trujillista…
  • El silencio desde nuestra llagada a la frontera aleja nuestra denuncia profética. 
  •  Las relaciones con los gobiernos dominicanos nos han fortalecido en todas las épocas. El silencio nos amarra y asegura…, somos la Plataforma fronteriza del Partido Oficial.

La isla nos abraza a las dos Repúblicas. Culturas diferentes nos enriquecen. Una misma Misión de evangelizar nos eclesializa y se fortalecen nuestras fraternales relaciones binacionales. 

Estamos en la Frontera Norte. El modo de proceder ignaciano nos invita a acompañar las comunidades fronterizas, de aquí y de allá, para hacer presente el Reino de Dios. Nos determina la invitación, el llamado de un solo Dios y una Misión encomendada: continuar la salvación de Jesús con el carisma ignaciano.    

Los jesuitas miembros de la Plataforma Fronteriza -Dajabón/Wanament tenemos que elaborar una propuesta en el área de formación que eleve el nivel de conciencia y compromiso eclesial a nosotros SJ y al laicado fronterizo binacional.

La demanda actual de nuestra población fronteriza a nivel de formación humana/eclesial es: Un Centro de Formación Binacional…

¿Qué fortalezas y debilidades tiene nuestra población fronteriza?

¿Qué fortalezas y debilidades tenemos los SJ, de aquí y de allá, como agentes de pastoral en la frontera dominico/haitiana? “Llevamos en la Frontera Norte, casi 100 años, que no es paja de coco…” ¿CUÁL VISIÓN PASTORAL ILUMINA LA FRONTERA NORTE LA PRÓXIMA CENTENA DE AÑOS? 

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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