Hablar de libros también nos obliga a conocer personajes imprescindibles que permanecen discretos, casi ocultos, a la hora de publicar una obra: el editor responsable de la publicación.

Referirse al editor es una forma de tomar en cuenta el apoyo importante y necesario en la planificación de una publicación de ensayos, novelas, poemarios, cuentos u cualquier otra área del saber, pues este actúa como un cercano colaborador para que la obra alcance la calidad necesaria de cara al lector. Su función es la de cuidar el producto final, y va más allá de la revisión ortográfica y la corrección que aborda la redacción sin cambiar la voz y el estilo del autor;  está comprometido con la  calidad visual y de contenido, además del valor cultural del libro comprometido ante el autor de  observar de manera rigurosa la aplicación de conocimientos y reglas editoriales que por lo general son garantizadas por la experiencia y por el manejo de programas desarrollados con el fin propuesto. En ese afán la presencia de un buen corrector de estilo, también resulta necesario.

De  esa manera, el editor se centra en la curaduría y actúa como un filtro crítico que el autor está supuesto a tomar en cuenta, pues él es responsable de evaluar lo escrito, acompañar al autor en cada paso de su producción literaria, detectar errores, lagunas y fallos rítmicos. Su desafío es garantizar la rigurosidad y la calidad de la obra.

Su papel en la producción bibliográfica podría ser considerado como imprescindibles: corrige, diseña, organiza, supervisa las distintas etapas, estructura la obra, diseña portadas, obtiene los ISBN, utiliza programas y técnicas apropiadas, se encarga de la maquetación, diseña la tipografía con que aparecerá la obra impresa, y en definitiva es quien da formato a los libros que luego los lectores encuentran en las librerías o en las bibliotecas: el autor produce el texto, pero el responsable de su preparación para que tenga éxito en su contenido visual es el editor.

Debemos observar que no es lo mismo un impresor que un editor: el primero imprime en papel lo que ya antes fue redactado por el autor y preparado por el editor. Por lo tanto, detrás de la publicación de  un libro hay una tarea colectiva que incluye al autor, al editor. al corrector de estilo y al  impresor. La corrección de estilo en el mundo editorial cuenta con excelentes profesionales, entre los que se encuentran el señor Rafael Rodríguez de “Rio de Oro Editores” y Rosa Elena Figuero, colaboradora de varias editoriales nacionales.

Rosa Elena Figuereo correctora de estilo acompañada de Alejandro Paulino en la puesta en circulació de Bachata y cultura

En el caso dominicano han existido y tenemos excelentes editores entre los que sobresalen don Julio Postigo y su “Librería Dominicana” con la colección “Pensamiento Dominicano” y el historiador Bernardo Vega con su colección “Fondo Cultural Dominicano”. También existen instituciones públicas y privadas que han logrado organizar  equipos de editores con vasta experiencia editorial. Entre estos se destacan la Academia de la Historia Dominicana y los editores Emilio Cordero Michel y José Chez Checo, el Ministerio de Cultura y el Archivo General de la Nación. Esta última tiene en su haber más de quinientos libros, producidos bajo el cuidado  de Daniel García Santos.

En la actualidad se siente un importante auge en la producción bibliográfica, lo que  exige una mayor participación de editores. Entre los que podemos señalar se encuentran el historiador Orlando Inoa y la editora “Letra Gráfica”, el intelectual, escritor Miguel D’Mena con la colección “Cielo Naranja”, el gestor cultural Isael Pérez director de la  editorial “Santuario”, Eric Simó, uno de los editores de más experiencia en el ámbito del libro dominicano, Montserrat Prats García y Avelino Stanley. Por igual,  José Israel Cuello y la “Editora Taller”, el escritor Basilio Beliard, que fue durante décadas editor del Ministerio de Cultura, y los editores y emprendedores Elsa Báez de Amorós y Harold Frías Maggiolo.

Harold Frías Maggiolo acompañando de Alejandro Paulino autor de Bachata y cultura

Estos dos últimos, Báez Amorós y Frías Maggiolo, pueden ser considerados como celosos colaboradores de los jóvenes autores dominicanos. Sin estridencia, de manera silenciosa, pero responsables y con una labor de mucha profesionalidad, se han compenetrado con la nueva generación de escritores y ya son decenas de libros impresos y digitales que hoy se encuentran en el mercado del libro, fruto de un cuidadoso trabajo.

La primera, Elsa Báez de Amorós es una educadora de la ciudad de Santo Domingo que tiene bajo su responsabilidad la editora “Poetas de la Era”, con más de 70 obras revisadas y publicadas. Báez de Amorós  es gestora cultural, novelista y periodista que ha laborado en varios medios de prensa, con una sólida base intelectual y con máster en Comunicación Política. Autora de varios libros,  entre sus publicaciones se cuentan La erosión aprendida, la Antología Poetas de la Era, Mi infierno, Historias de cicatrices y El funeral interno y La erosión aprendida. Es excelente a la hora de someter a escrutinio los textos puestos bajo su cuidado,  garantizando la  calidad de las obras puestas a su cargo.

En el caso de Harold Frías Maggiolo, su experiencia sobrepasa los veinte años de trabajo continuo en el área de la producción bibliográfica. ·Esto lo ha convertido en un especialista en el manejo de las técnicas y programas editoriales. Diagramador, diseñador y gestor técnico de libros dominicanos, su labor  abarca el diseño gráfico, el cuidado de edición y la gestión de catálogo bajo su propia agencia y sello editorial “Taller de Textos Maggiolo”. Como servidor del área de publicaciones del Archivo General de la Nación por más de veinte años,  fue responsable de manera directa de decenas de los excelentes libros publicados por esa institución.

Mi conclusión: los editores, ya sean personales, empresariales, colectivos o individuales, son esenciales en el mundo editorial. No solo por ser correctores, diagramadores o diseñadores del libro en todos los sentidos, sino también por una característica muy humana que solo se percibe cuando se pone en sus manos la responsabilidad de editar un libro: en medio de las tareas de preparar una publicación con calidad editorial, ellos se van convirtiendo en nuestros cómplices y amigos. Por eso, siempre estamos seguros de que podemos y debemos contar con ellos.

Alejandro Alberto Paulino

Abogado

Alejandro Alberto Paulino Vallejo nació en la ciudad de Santo Domingo. Graduado de licenciado en Derecho en la Facultad de Ciencias jurídicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD 2005, tiene diplomados en Derechos Humanos, UASD 2009; Contrataciones Públicas, Universidad Federico Henríquez y Carbajal 2009; Derecho Constitucional y Procesal Penal, Universidad Interamericana 2016; Curso sobre Habeas Corpus y Habeas Data, Colegio de Abogados 2018, y Derecho Administrativo y Procedimientos Administrativos, UASD 2019. Ha laborado como abogado en varias oficinas jurídicas y como servidor administrativo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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