Hay momentos en la historia de un pueblo que permanecen suspendidos en el tiempo, sin resolverse del todo, como preguntas que todavía cuestan formular en voz alta. El suicidio del presidente Antonio Guzmán Fernández, ocurrido el 4 de julio de 1982 en el Palacio Nacional, apenas cuarenta y tres días antes de entregar el mando, es uno de ellos.

La escritora dominicana Aralís Rodríguez ha decidido acercarse desde la literatura a aquel episodio que marcó profundamente la historia política dominicana. El resultado es El último viaje del presidente, novela publicada por Huerga & Fierro Editores, de España, que será presentada este viernes 25 de septiembre, a las 5:00 de la tarde, en el Pabellón de Autores, Autoras y Talleristas del Auditorio del Museo de Historia y Geografía de la Plaza de la Cultura, en el marco de la XXVIII Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2026.

El último viaje del presidente se distancia de la novela política convencional para acercarnos al ser humano que existía detrás del cargo. Con un tono testimonial ágil, Aralís Rodríguez reconstruye la rutina presidencial y la imagen pública del gobernante, al tiempo que sitúa al lector en el ambiente político y personal que precedió su fatal decisión.

La obra sigue los acontecimientos de aquella noche y se detiene en las circunstancias que rodearon el desenlace. También aborda las tensiones políticas y los conflictos que acompañaron la transición de poder, cuando el presidente electo Salvador Jorge Blanco —abogado y compañero de partido de Guzmán— se preparaba para asumir la Presidencia de la República.

En ese recorrido va apareciendo un Antonio Guzmán diferente al personaje que conocemos a través de los relatos contados de generación en  generación y de los textos de historia. Surge el hombre sometido a las presiones propias del poder, sus circunstancias personales y el ambiente político que lo rodeaba en aquellos últimos días.

El poeta y embajador dominicano en España, Tony Raful, quien prologa el libro, define el resultado como “una obra de gran intensidad psicológica que ofrece una mirada compleja sobre la indecisión y su ruptura final”.

Para los jóvenes dominicanos que no vivieron aquella época, El último viaje del presidente puede cumplir una función que trasciende el entretenimiento literario. Es una puerta de entrada a un capítulo de nuestra historia que pocas veces ha sido contado desde una perspectiva tan íntima.

La novela, por supuesto, no sustituye a la historia. Sin embargo, la literatura posee una capacidad distinta: puede acercarnos a los acontecimientos desde la experiencia humana de quienes los protagonizaron. En este caso, nos sitúa frente a un hombre, una noche determinada y un país que todavía llevaba sobre sus hombros las consecuencias de décadas de autoritarismo, represión y debilidad institucional.

Conocer a Antonio Guzmán a través de estas páginas es también una manera de acercarse a la República Dominicana de principios de los años ochenta, a sus esperanzas y contradicciones. De ahí uno de los valores de la novela: despertar en las nuevas generaciones la curiosidad por conocer un período decisivo de nuestra vida democrática.

Para entender la mirada con la que Aralís Rodríguez aborda este episodio, también conviene detenerse en su trayectoria.

Nació en Jánico, municipio de la provincia de Santiago, y estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Posteriormente, viajó a la Unión Soviética, en los años de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov, para estudiar Historia en la Universidad Patricio Lumumba, de la que egresó en 1992, cuando la Unión Soviética ya había desaparecido y comenzaba una nueva etapa en la historia rusa.

Esa formación entre el periodismo y la historia ayuda a comprender una significativa parte de su obra literaria. En 2015 obtuvo un doctorado en Filosofía en la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido. Desde hace veinticinco años forma parte del Servicio Exterior dominicano y actualmente se encuentra destinada en la Embajada de la República Dominicana en España.

Su trayectoria literaria comenzó en 2006 con Mara, su primera novela. En ella se adentra en uno de los períodos más complejos de nuestra historia reciente: los doce años de gobierno de Joaquín Balaguer. El destierro, la represión y la nostalgia del exilio forman parte del universo que construye en esas páginas.

Dos años después, en 2008, publicó El prójimo anónimo, su segunda novela. La obra sigue las angustias de Adrián, su personaje central, desde una perspectiva marcadamente filosófica. Una pregunta recorre sus páginas: ¿qué tipo de persona es aquella que vive sin sentimiento de culpa? Desde entonces, era evidente que Aralís no dudaba en abordar en la literatura cuestiones sobre la condición humana.

En 2009 tuve la oportunidad de compartir con ella una experiencia literaria especialmente cercana para mí. Junto a Provy Meyer-Guerrero, Eduardo Díaz Guerra y César Namnúm publicamos Ciudad mojada, una colección de cuentos y relatos nacida de la amistad y de nuestra pasión compartida por la literatura.

Aquella experiencia me permitió conocer no solamente a la escritora, sino también su manera de acercarse a las palabras y a las historias. Por eso, al recorrer hoy su trayectoria, encuentro una continuidad que resulta difícil pasar por alto: Aralís ha vuelto una y otra vez a la historia, a la memoria y a esas zonas del ser humano donde las respuestas nunca son sencillas.

Su trabajo tampoco se ha limitado a la ficción. En 2016 publicó De Anacaona a Jacques Viau Renaud: Invasiones y resistencia en la literatura dominicana, obra editada por el Ministerio de Cultura y surgida de su investigación doctoral.

El libro recorre varios siglos de literatura dominicana tomando como hilo conductor las invasiones y la resistencia. Partiendo desde Anacaona, figura fundamental de la resistencia indígena frente a la conquista española, y llegando hasta Jacques Viau Renaud, poeta dominico-haitiano que murió a los veintitrés años durante la Guerra de Abril de 1965.

Entre ambos personajes, Aralís examina la forma en la que la resistencia ha aparecido de manera recurrente en nuestra producción literaria y en nuestra construcción de la memoria histórica.

Vista en perspectiva, la obra de Aralís Rodríguez muestra una preocupación constante por algunos de los episodios más dolorosos de la historia dominicana. El balaguerismo, el exilio, la represión, la resistencia, la culpa y ahora los últimos días de Antonio Guzmán.

Quizás por eso El último viaje del presidente resulta coherente con el camino que ha recorrido hasta ahora. Aralís vuelve a mirar hacia la historia dominicana, pero esta vez se detiene en uno de sus episodios más difíciles y menos conversados.

Muchos recordarán todavía el impacto que produjo la noticia de la muerte del presidente Guzmán. Para quienes nacieron después, aquel 4 de julio de 1982 pertenece ya a la historia. La literatura puede servir de puente entre esas dos generaciones, no para ofrecer respuestas definitivas, sino para despertar preguntas.

Estoy segura de que es este uno de los mayores logros de esta novela: obligarnos a volver la mirada hacia un episodio que durante demasiado tiempo hemos preferido recordar en silencio.

Estamos, por lo tanto, frente a una escritora que, desde la distancia geográfica que impone el servicio diplomático, no ha dejado de mirar hacia adentro, hacia la isla, hacia sus heridas y sus grandezas. Y que, con cada libro, recuerda que la literatura es también una forma de saldar deudas con la memoria.

Magaly Toribio

Mercadóloga y Hotelera

Magaly Toribio, Hotelera y mercadóloga por convicción, politóloga para intentar entender el mundo, amante de las palabras y la buena lectura. Ex- viceministra de turismo, reconocida en múltiples ocasiones por los principales gremios del sector turístico nacional e internacional. Experta en marketing turístico y gestión sostenible de destinos turísticos. Investigadora, académica y consultora privada de empresas, universidades y destinos turísticos. Presidente de la empresa TARGET Consultores de Mercadeo y creadora de la primera empresa del país suplidora de soluciones de movilidad para turistas con discapacidad, Scooters DR.

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