A mi amigo SE Yu Bo, embajador de China en Honduras

El axioma de “una sola China” se cumple en el accionar del Instituto Confucio en el día a día de su trabajo para diseminar la cultura del país asiático en estas remotas regiones, a las que se han dado la tarea de llevar el conocimiento de una cultura milenaria como la suya.

Con la salida forzada y calculada del gobierno de Donald Trump de la USAID, prácticamente de todo el hemisferio, y particularmente, de Centroamérica y El Caribe, ya se veía quién ocuparía ese especio de, digamos, servicios y apoyo con los países y organizaciones de base que se servían de su accionar a cambio de mantener la hegemonía y estructurar las directrices casi ideológica en diversas estructuras del quehacer cotidiano de estas naciones: educación, política, cultura, gobernabilidad, agricultura, desarrollo sostenido y local, etc., y un soporte a nivel comunicativo en los medios y comunicadores locales que ayudadaba a mantener la narrativa de Washington entre los actores sociales y políticos.

“A rey muerto, rey puesto”, y esto ha sido lo que ha pasado y fue pasando con los años y el accionar de China en la región: a la par de la llegada política, económica, mediática, también fue entrando la influencia en otros menesteres de la vida cotidiana de la nación asiática. Lo primero, el idioma y sus necesidades de ser la lengua que, aparte del inglés, signa todas las transacciones económicas y de otra naturaleza en el mundo de hoy. La dotación de becas a las universidades y gobiernos para enviar sus universitarios a los institutos y universidades chinas, sean de la égida del país oriental o no, (en principio solo era Costa Rica y México en la región) pero se venía conformando la máxima de: “a Dios rogando y con el mazo dando”. 

Hoy en día, “son 45 Institutos Confucio establecidos por la República Popular China en América Latina, incluidos seis en Centroamérica, forman parte de una estrategia de poder blando destinada a fortalecer la influencia de Pekín mediante la educación, la cooperación académica y la formación de futuros líderes”, según el investigador estadounidense Evan Ellis.

El especialista explicó que, el Gobierno chino identifica a jóvenes con alto potencial académico y les ofrece becas para estudiar en universidades de ese país. A su regreso, muchos ocupan cargos en ministerios, universidades, organismos de promoción comercial o empresas privadas vinculadas con la relación bilateral entre sus países y China. “El Gobierno de la República Popular China ofrece a los jóvenes académicos más prometedores de la región la oportunidad de estudiar idiomas y estudios universitarios en ese país. Regresan, intrínsecamente agradecidos con el Gobierno chino por su papel en la habilitación de sus carreras”, afirmó Ellis al analizar el impacto de estos programas en América Latina.

Sigue argumentando en su análisis que “esto es importante ya que llegan a dominar el número limitado de puestos en las partes de las burocracias de sus gobiernos que se enfrentan a China, o la élite empresarial local, o la comunidad académica con el conocimiento suficiente para hablar con autoridad y dar forma al discurso sobre la República Popular China en sus países”.

Lo que se tiene que entender es, que la salida de la USAID de Centroamérica y la entrada del Instituto Confucio responden a lógicas muy opuestas. La institución norteamericana, apéndice del Pentágono, fue desde los años 60s del siglo pasado, el principal instrumento de poder blando de EEUU en la región: salud, educación, gobernabilidad, agricultura, respuestas a desastres naturales y prevención de mitigación. Entre 2025-2026 Estados Unidos empezó su cierre apelando a una disque restructuración profunda con un recorte del 80% de sus programas de transferencias de funciones residuales al Departamento de Estado. Para Centroamérica eso significó: cierre de oficinas país y fin de convenios con ONGs locales; suspensión de programas de desarrollo municipal, justicia y seguridad ciudadana; reducción de becas y programas ingles/liderazgos en todos los sentidos. Washinton argumentó que, “eso se debió a la reorientación para que tuviera en consonancia con los intereses de directos de los EEUU, reducir gastos y eliminar lo que consideran ideologización de la ayuda”. 

Pero ahí viene lo bueno. Cuando unos amores terminan de la manera que sea” otro ocupa tu lugar” y eso es precisamente, lo que ha estado haciendo el Instituto Confucio en la región centroamericana. Ya lo venían haciendo, pero de manera muy tímida, sumando en la medida que Pekin entraba en relación con algún país, universidad u organización social de estos países, sobre todo, a través de algunos partidos políticos de orientación de izquierda y líderes de éstos. Verbigracia, el Chino Flores, dirigente del FMLN en El Salvador, que en su momento fungió como el representante de China para la región (pasando más tiempo de viaje en China que lo que pasaba en el baño de su casa) y todas las organizaciones locales cuando, solo Costa Rica y México tenían relaciones formales con el gigante asiático. Todo lo relativo a China del Triángulo Norte pasaba por las manos del Chino Flores.

¿Cuál fue la estrategia de la institución de poder blando china para lograr tal penetración en la región? Veamos: empezó a tener presencia en universidades de Centroamérica mediante convenios para enseñar el idioma mandarín, promover actividades culturales y desarrollar programas de cooperación académica, como sucede en la Universidad de El Salvador, UES, la Universidad Nacional de Honduras, entre otras.

En Centroamérica, la presencia de estos institutos ha crecido en los últimos años. Actualmente hay seis Institutos Confucio operativos en Centroamérica. Dos en Nicaragua (en Managua y León) uno en San José, Costa Rica, uno en la ciudad de Panamá, uno en San Salvador y uno en Tegucigalpa, todos establecidos a través de convenios con universidades locales.

Honduras inauguró uno en mayo de 2025 en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, dos años después de establecer relaciones diplomáticas con China. En El Salvador, el Instituto Confucio opera desde 2019 en la Universidad de El Salvador donde ya ha formado a más de 4,500 estudiantes y actualmente cuenta con unos 300 matriculados, además de que China concede alrededor de 35 becas anuales para estudios en ese país.

Los Institutos Confucio se presentan como centros dedicados al aprendizaje del chino mandarín y a la difusión de la cultura china mediante cursos, talleres y actividades artísticas. Además de impartir clases, China impulsa becas, intercambios de profesores, proyectos conjuntos de investigación, capacitación profesional y acuerdos entre universidades.

Los analistas de derecha consideran “que esa red permite establecer relaciones permanentes con instituciones académicas y comunidades científicas que, con el tiempo, forman a futuros diplomáticos, periodistas, empresarios, funcionarios públicos e investigadores”. ¿Y es malo eso?, por el contrario, es la misma estrategia que usaba y usa la USAID en donde queda todavía operativa, aunque un poco disminuida. Así es que opera todo poder blando en busca de la hegemonía que pueda catapultar las estrategias del Estado que las sostiene donde se hace operativo. Que no son más que los países y organizaciones que necesitan de un soporte económico y estructurar para hacerse posible y real.

Los Council de derecha en su afán de satanizar la presencia China en la región, consideran que:  las redes interpersonales que acompañan el compromiso económico y gubernamental de China crean riesgos de influencia y espionaje que podrían explotarse contra Estados Unidos, tanto política como comercialmente en tiempos de paz, así como en tiempos de conflicto. Y siguen hablando de que, “los latinoamericanos identificados por China a través de sus Institutos Confucio en la región, los más prometedores, reciben becas del gobierno chino o de empresas como Huawei para estudiar en China, después de lo cual los beneficiarios pueden regresar a la región, agradecidos por la educación financiada por China que los puso en el camino hacia el éxito, pasando a ocupar puestos orientados a China en sus ministerios de relaciones exteriores u organizaciones de promoción comercial, representando así los intereses de sus gobiernos de origen al tratar con el mismo gobierno que hizo posible su educación y el trabajo asociado”. Y entonces, si fuera así, ¿no era y es lo mismo como operaba y opera la USAID en estos territorios?, cuando la mayoría de los académicos e institutos que ellos lideraban y ayudaban cumplían función de espionaje para las agencias norteamericanas, llámese CIA, NSA, FBI, entre otras. Pero cuando es contigo no es pecado; sí cuando es contra ti, que creo nunca ha sido ese el caso. Tamaña disquisición.

Según la Fundación Disenso, de España, “los Institutos Confucio (IC) son una de las principales iniciativas de propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh) en el extranjero desde su creación en 2004. Dichas entidades están vinculadas oficialmente al PCCh y se presentan como centros de enseñanza para el aprendizaje y el intercambio cultural, pero en realidad son una pieza clave del cambio y lavado de imagen del régimen”. Descubrieron América, jajajja, porque nunca lo dijeron de la USAID que ha hecho lo mismo desde su fundación y entrada “en estas tierras bananeras”. Pero veámoslo más en amplio y concluiremos que los chinos, por mucho, tienen una visión más clara de cooperación que los amigos del norte.

¿Cómo funciona el poder blando chino de cara a estos países con el Instituto Confucio como paradigma? Opera con alianzas estratégicas con universidades públicas, la enseñanza del idioma mandarín, becas a China, intercambios culturales, preparación de artistas, etc. Becas completas para pregrado/postgrado en China. Donación de infraestructuras visibles. La Biblioteca Nacional de El Salvador, el Puerto de la Libertad, escuelas, hospitales, como en Honduras que han construido y equipado miles de escuelas en el gobierno de Xiomara Castro, ahora el Estadio Nacional de El Salvador, el más grande y moderno del Istmo centroamericano, así funcionan con estructuras visibles, palpables, disfrutables, sin coacción ideológica a la vista. Obviamente, “del forro sale la correa… y manos que dan esperan”, habrá que ver cómo se transan los gobiernos para devolver el favor: contratos de infraestructuras portuarias, carreteras, logísticas, etc., pero eso “es harina de otro costal”.

No es como los gringos y sus estructuras de poder blando que permeaban todo el entorno social y político con su enfoque de condicionalidad política interna: por ejemplo, reformas a la justicia, el Estado, por decir algunas. Intromisión en la gobernabilidad o exigir complimiento en asuntos como “los derechos humanos”.

Estas estrategias de poder blando de China, como lo dije antes, ya han desembarcado en: Costa Rica, Panamá, El Salvador y Nicaragua. En Honduras en los dos últimos años de gobierno del partido de centro izquierda LIBRE, antes de la llegada del gobierno de derecha de “Papi a la orden”, y en Guatemala, están “pulseando con Taiwán” por mantener su presencia, ya que Guatemala no tiene relaciones formales de Estado con la China continental, y, aun así, le han permitido abrir aulas Confucio para la enseñanza del idioma mandarín y otros menesteres de la cultura. China tiene en la mira establecer un Instituto Confucio en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y con esa apuesta le pondría la tapa al pomo.

La salida de la hegemonía de la USAID en esta región es vista por sectores pro-EEUU, como un vacío estratégico. Argumentan que el gigante del norte pierde capacidad territorial, contacto con la sociedad civil y juventudes de diferentes latitudes y posibilidades de crecimiento, mientras que China gana imagen positiva entre las élites universitarias y gobiernos locales con su amplio consenso para ayudar con la gobernabilidad y la posibilidad de crear cambios tangibles al dotar de infraestructuras a esos organismos locales. Dicen además que, el Instituto Confucio está trabajando para permear la conciencia de estos países e influir en su decisiones y capacidades futuras y que sus estrategias están directamente dirigidas por el Ministerio de Educación Chino, lo que tiene un carácter ideologizante, como si lo otro no era así y sigue así también.

Una investigación de Research Gate sostiene, que los institutos funcionan como agentes de Beijing como “modelos de intercambio cultural”. Sin embargo, aclara que “China ha enfrentado limitaciones para traducir su poder blando en los resultados deseados, especialmente en Estados Unidos y la Unión Europea”. Obviamente, no es fácil estructurar un plan de penetración en esos países que ven a China como el enemigo filial con el cual se viven enfrentando cada vez por mantener la hegemonía en diferentes estamentos de la vida política, económica y cultural, geopolíticamente hablando.

Tanto es así que, mientras la presencia China aumenta en América Latina, varios países han optado por revisar su relación con los Institutos Confucio.

Universidades de Estados Unidos, Canadá, Australia y varios países europeos han cerrado o reestructurado estos programas tras expresar preocupaciones sobre libertad académica, transparencia, influencia extranjera y seguridad nacional. A nadie debería extrañar. Es una guerra de saberes y de hegemonía del conocimiento.

Sin embargo, los sectores pro-China, lo ven como una ventaja en la cooperación Sur-Sur, pero a la manera China, sin intervencionismo. Argumentan que USAID era percibida como instrumento político condicionado, mientras la oferta China es más pragmática: idioma, becas, obras físicas y comercio. Para países como los nuestros con necesidad de infraestructura, es más atractiva a corto plazo esta cooperación.  La mayoría de los gobiernos de la región, según investigaciones realizadas al respecto, no lo ven como reemplazo de uno por el otro, pues la USAID financiaba gobernabilidad y tejido social, mientras que China y su Instituto Confucio financian infraestructura y formación técnica. Pero algunos analistas de la región señalan, que con este cambio de cooperante se han perdido: fondos para la salud comunitaria, agricultura y gestión de riesgo que los chinos no cubren. También dicen, que con China se ha ganado, accesos a universidades y a la formación de futuras élites por parte de estos, los chinos, cosa que podría ser discutible.

Para analistas de política internacional, los Institutos Confucio, ya no pueden evaluarse únicamente como centros para enseñar idioma y cultura china. Afirman que deben analizarse dentro de una estrategia de largo plazo, “que combina educación, cooperación científica, financiamiento universitario, intercambios académicos y construcción de relaciones con quienes ocuparán posiciones de liderazgo en las próximas décadas”. Como quiera que se vea, es una muy sabia manera de operar el poder blando de una nación.

En termino de poder blando, China entra con una influencia más centralizada, visible y basada de Estado a Estado, educación y prestigio de la infraestructura, sino pregúntenle al presidente Nayib Bukele, que ha “jugado a las dos bases” y con China realmente le ha ido mejor de lo esperado. Y esta es una nueva manera de establecer “cabezas de playa” en una región que ahora, el trumpismo ha puesto la mirada y la derecha o ultraderecha más recalcitrante, con la envestida para tomar de la manera que sea a los gobiernos de la región e implantar la hegemonía que habían perdido por décadas con la nueva Doctrina Monroe capítulo Donald Trump y el mal llamado “Escudo de las Américas” que no es más que una apuesta de la ultraderecha para frenar la envestida de China, sea por vía del Instituto Confucio o por la vía del apoyo directo a varios gobiernos de la región, cosa que ahora se está volviendo muy” gelatinosa” por la vuelta atrás de lo que en materia de cambios se había conseguido. Es muy poco lo que queda de la luz que empezó a brillar con mucha intensidad, hace apenas unos años. Y por lo que se vislumbra, esta oscuridad durará unos años muy largo de tinieblas. Esperemos a ver qué pasa en Brasil este 25 de octubre de 2026 con la 2da. vuelta de sus elecciones.

Pero sea lo que sea, en materia de poder blando, China ha puesto de rodillas a EEUU en la región y por eso esta batalla apenas si empieza… “el que venga atrás que arreé o que se busque un perro prieto… tienen mieo…”

Dionisio De Jesús

Diplomático, poeta

Dionisio de Jesús. Poeta, diplomático, mercadólogo y especialista en comunicación política. Estudió educación, mención filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Realizó estudios de Postgrado en Mercadeo en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), donde impartió docencia; obtuvo Maestría en Mercadeo, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, (PUCMM), donde también fue docente y terminó una especialización en Comunicación Corporativa (publicidad de imagen y relaciones públicas) en España, Young & Rubicam, Madrid, España, homologada por la Universidad Complutense. Diplomado en Diplomacia Cultural, auspiciado por la Cancillería de Costa Rica, la Cancillería de El Salvador y la Embajada de la República Dominicana en Costa Rica. Cursó una Especialización en Negociación y Diplomacia Climática, Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular, INESDYC, Cancillería de la República Dominicana. Taller-Diplomado: “Conociendo la Institucionalidad del SICA”, impartido por el Instituto Centroamericano de Administración Pública-ICAP, la Embajada Dominicana en Costa Rica. Diplomado y Especialización sobre el Sistema de la Integración Centroamericana, Niveles I y II, auspiciado por la Cancillería de El Salvador, Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, Vicepresidencia de El Salvador y la Fundación Alemana, Hanns Seidel Stiftung., pendiente presentación trabajo final para optar por el grado de Maestría. Ha publicado 12 libros de poemas; sus textos han sido antologados en más de 15 antologías en República Dominicana y el extranjero. Laboró como Director Creativo en las más grandes y prestigiosas agencias de publicidad de su país, entre los años de 1987-2004. Ha sido profesor de marketing, publicidad y comunicación en universidades de República Dominicana y El Salvador. Ha sido consultor de campañas políticas en su país, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras, entre los años 2000-2025. Produce desde El Salvador, el Podcast:” Bitácora Centroamericana y Caribeña”, cada lunes a las 7:00 PM, hora de El Salvador, trasmitido por YouTube y Facebook a través de la plataforma Cronio TV.

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