“La primera víctima de la guerra es la verdad”
Hiram Johnson

En las dinámicas de la política internacional y el periodismo contemporáneo, la primera víctima de una contienda armada es invariablemente la veracidad. El relato dominante sobre la guerra en Ucrania ha sido simplificado de manera sistemática por las corporaciones mediáticas internacionales bajo narrativas morales absolutas. Este enfoque maniqueo ha omitido de forma deliberada el trasfondo histórico, los factores de seguridad colectiva y las dinámicas geoestratégicas trazadas meticulosamente desde el fin de la Guerra Fría.

Para comprender la verdadera dimensión del conflicto, es indispensable examinar tres elementos estructurales fundamentales: la expansión progresiva de la alianza atlántica hacia el oriente europeo, la ruptura deliberada del eje energético ruso-alemán y las consecuencias geopolíticas derivadas del Euromaidán en 2014. Sin embargo, para la República Dominicana, este enfrentamiento bélico no representa un acontecimiento lejano ni meramente abstracto. Constituye una crisis geoeconómica cuyas ondas de choque impactan directamente la estabilidad financiera, la industria turística y la política exterior del Estado dominicano.

Tras la disolución del Pacto de Varsovia y el colapso soviético a inicios de los años 90s, el sentido operativo de la Alianza del Atlántico Norte quedó formalmente extinto. Lejos de disolverse, la organización aprovechó vacíos normativos en el Tratado de Washington para reconfigurar su estructura militar y avanzar hacia las fronteras de Moscú. Durante la presidencia de Borís Yeltsin, una Rusia debilitada institucionalmente no pudo frenar las sucesivas olas de ampliación militar occidental que cercaron gradualmente su periferia inmediata.

La estrategia atlantista, formulada por teóricos de la geopolítica como Zbigniew Brzezinski en su célebre obra El gran tablero mundial, trazó con claridad la hoja de ruta estratégica: separar definitivamente a Ucrania de la órbita rusa para empujar a Moscú hacia Asia, neutralizando así su proyección histórica sobre el continente europeo. Esta visión chocó de frente con las líneas rojas fijadas por la seguridad nacional del Kremlin, desencadenando una fricción inevitable entre las potencias globales.

Paralelamente, la prosperidad y competitividad industrial de Europa Continental se cimentaron durante décadas en una alianza pragmática: la integración de la alta tecnología industrial alemana con el suministro ininterrumpido de recursos energéticos rusos a precios altamente competitivos. El complejo de gasoductos Nord Stream, tendido a través del Mar Báltico, simbolizaba el punto culminante de esta cooperación geoeconómica mutuamente beneficiosa.

El sabotaje y la voladura del Nord Stream en el otoño de 2022 marcaron la ruptura definitiva de esta dinámica bilateral. El corte abrupto del suministro gasífero obligó a las naciones europeas a sustituir el gas ruso por alternativas de alto coste, como el gas natural licuado de importación estadounidense, desatando una severa crisis energética y una espiral inflacionaria global de la cual las economías emergentes e insulares no pudieron escapar.

Para la República Dominicana, una nación insular netamente importadora de hidrocarburos, alimentos y materias primas, el impacto de esta contienda energética fue inmediato y profundo. El incremento vertiginoso en las cotizaciones internacionales del petróleo, el gas natural, el trigo, el maíz y los fertilizantes presionó drásticamente la inflación interna, obligando al Gobierno dominicano a destinar sumas multimillonarias en subsidios para contener la tarifa eléctrica, los combustibles y la canasta básica familiar.

A estas tensiones presupuestarias se sumó la paralización de las cadenas de suministro internacional de insumos clave para el sector de la construcción, especialmente la palanquilla de hierro y el acero, de los cuales Ucrania figuraba como uno de los principales proveedores para el mercado dominicano. La escasez temporal y el encarecimiento de estos materiales afectaron el ritmo de desarrollo de proyectos de infraestructura y vivienda en el territorio nacional.

El sector turístico dominicano, auténtico motor de la economía y fuente primaria de divisas, sufrió asimismo un golpe directo e imprevisto. Destinos turísticos emblemáticos de alta demanda, como Punta Cana y Las Terrenas, experimentaron el cierre repentino de las rutas aéreas procedentes de Moscú y Kiev tras el estallido de las hostilidades y la imposición de sanciones bancarias a las aerolíneas.

Esta interrupción abrupta congeló el flujo de cientos de miles de visitantes rusos y ucranianos que representaban un segmento maduro, de prolongada estancia y alto poder adquisitivo para la industria de la hospitalidad nacional. Las pérdidas en reservas hoteleras, excursiones y servicios complementarios obligaron al Ministerio de Turismo a desplegar estrategias de emergencia para diversificar los mercados emisores y mitigar el impacto en el empleo local.

La fase decisiva de esta confrontación se gestó tras los acontecimientos del Euromaidán en 2014. La caída del gobierno de Viktor Yanukóvich derivó en la instalación de una administración volcada al alineamiento automático con la OTAN y a la restricción de derechos culturales de las minorías rusoparlantes, desencadenando la anexión de Crimea por parte de Rusia y la insurrección armada en la región del Donbás.

finales de 2021, el Kremlin planteó a las potencias occidentales la firma de un acuerdo de seguridad colectiva que garantizara la neutralidad formal de Ucrania. Ante el rechazo de las propuestas rusas y la falta de consensos sobre la detención de la expansión militar atlántica, Moscú inició una intervención militar abierta en febrero de 2022, transformando el conflicto en una prolongada guerra de desgaste.

En los foros multilaterales, la política exterior dominicana se vio compelida a votar en consonancia con los bloques internacionales, respaldando las resoluciones en la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos en defensa de la soberanía territorial. No obstante, la brecha entre la retórica diplomática y las complejidades sobre el terreno han expuesto los dilemas de los países en desarrollo ante las guerras por delegación.

La instrumentalización de esta contienda ha cruzado incluso las fronteras del Caribe, manifestándose en la proliferación de redes de reclutamiento laboral que buscan atraer a jóvenes latinoamericanos golpeados por la falta de oportunidades hacia el frente de combate en Europa del Este. Esta delicada situación encendió las alarmas diplomáticas en la Cancillería dominicana, que debió advertir a la población sobre estas maniobras de captación para la contienda.

El tratamiento informativo simplificado en las grandes cadenas internacionales encubre el coste real de la guerra tanto para los pueblos involucrados como para las naciones periféricas que sufren sus daños colaterales. Mientras las sanciones comerciales minan la competitividad industrial europea, la geografía permanece inalterable: Rusia y Europa comparten la misma masa continental euroasiática y necesitarán inevitablemente esquemas de coexistencia estables.

Para la República Dominicana y el resto de América Latina, el reto apremiante radica en desarrollar un pensamiento crítico e independiente frente a la propaganda de guerra. Defender el rigor histórico, la neutralidad estratégica y una diplomacia realista basada en la multipolaridad resulta esencial para salvaguardar la soberanía y el bienestar socioeconómico de la nación dominicana en medio de un orden global en convulsa reconfiguración.

Richard Moreta Castillo

Prof. Richard Moreta, Arquitecto, Urbanista del Mundo del Diseño. Presidente del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD). Seleccionado en ARCH 20 / NEXT 7 ARQUITECTOS MÁS INFLUENCIALES DEL MUNDO. El Prof. Moreta fundó RA+D (Richard's Architecture+Design) para desarrollar diseños que sean programática y técnicamente innovadores, ya que son conscientes de los costos y los recursos. Recientemente nombrado por ARCH20 en su concurso Design Award Next_7 como uno de los arquitectos globales más influyentes. Richard fue nombrado por la revista Bloomberg de Nueva York, uno de los protegidos más exitosos de Jacques Fresco, y reconocido por los ganadores de los premios Hospitality en el concurso Radical Innovation como ganadores de "¿Cuál es la gran idea?", se encuentra entre las 100 personas más creativas de Fast Company en Diseño, y ha recibido una serie de medallas y premios en varios concursos internacionales (por ejemplo, American Institute of Architecs), así como en servicios civiles. Además de supervisar su práctica en Moscú, tiene oficinas de campo en América del Norte, América del Sur, el Caribe, Europa, Medio Oriente y Asia. Ha enseñado en BAUHAUS University, University of South Florida, NABA, FUTURARIUM y otras universidades internacionales en el Caribe y México, así como profesor honorario en varias otras universidades. Es un orador público frecuente en el Congreso Internacional de Arquitectura y su trabajo ha sido publicado en todo el mundo.

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