Solo siete países tienen oficialmente armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India y Pakistán. Además, se tiene la certeza de que Israel tiene no menos de 300 cabezas nucleares y Corea del Norte tiene unas 50. Solo uno de ellos las utilizó, en agosto de 1945: los Estados Unidos, contra Japón, en Hiroshima y Nagasaki, y contra población civil. Todos los analistas europeos y estadounidenses se escandalizan por la posibilidad de que Irán construya un arma nuclear a través del enriquecimiento de uranio. Sin embargo, habría que preguntarse: ¿de dónde sale ese doble rasero? ¿Quién le otorgó ese derecho a esos 7 o 9 países? Además, la Sudáfrica del apartheid y la Ucrania soviética tuvieron armas nucleares y renunciaron a ellas.
Los siete países oficialmente con armas nucleares mencionados, más Israel y Corea del Norte "extraoficialmente", también son potencias nucleares militares. Pero el resto no puede tener ni de lejos armas de destrucción masiva, como las armas nucleares, no se sabe en base a qué "ley divina de la política internacional". Esto implica que hay un grupo de países "responsables" y el resto que no lo son. Los derrotados en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de su poderío económico e industrial, como Alemania y Japón, no tienen "autorizado" poseer armas nucleares, aunque esa certeza está desapareciendo con el fin del mundo multipolar.
Se han desatado guerras de agresión interminables por estos argumentos. Para mejor ejemplo tenemos la guerra de EE. UU. —y sus países vasallos— contra el Irak de Sadam Husein en 2003, que devastó una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad y que dejó, según versiones realistas, más de un millón de muertos y víctimas.
En nuestros días, en dos ocasiones, Estados Unidos y su proxy en el occidente de Asia, Israel, han desatado una segunda guerra de agresión en menos de un año, desde el 28 de febrero de 2026, contra la República Islámica de Irán. El argumento es el mismo: Irán está a punto de tener un arma nuclear. El inicio de la agresión comenzó con el bombardeo de una escuela de niñas prodigio en Minab, asesinando a unas 180 niñas y niños, más sus profesores, sin ninguna explicación o justificación. El mismo día, aviones tanto de Israel como de Estados Unidos bombardearon la residencia del líder de la revolución islámica desde 1989, el ayatolá Alí Jamenéi, matando a su esposa, su nieta y varios miembros más de su familia.
¿En base a qué principio de "derecho internacional" tanto Estados Unidos como Israel cometen tal agresión y ese crimen? Desde hace más de 30 años el primer ministro Benjamín Netanyahu de Israel viene diciendo que Irán está a una semana o unos días de terminar de tener una bomba nuclear, desde que ocupó el cargo por primera vez en 1996. Netanyahu es un continuador del llamado "sionismo revisionista", que puso en boga el ultraderechista ruso Zeev Jabotinsky y que es el "padre espiritual" de las ideas que defiende el actual jefe del gobierno de Tel Aviv. Netanyahu ha hecho de la guerra y los crímenes internacionales una "forma de gobierno", tanto en Palestina como en Líbano, Siria, Irán, Irak y otros países del occidente de Asia.
Los países europeos vasallos de EE. UU. a través de la OTAN se han convertido en cómplices de esos crímenes, comenzando con el genocidio sionista en Gaza desde octubre de 2023, cuando, habiendo sido advertido por la inteligencia egipcia de lo que estaba planeando Hamás, dejó pasar el 7 de octubre, y luego desató una guerra de agresión —que los vasallos llaman de "autodefensa"— contra población civil palestina. Es decir, que lo que ha estado haciendo Israel desde octubre de 2023 es "autodefensa", pero desde el ataque israelí-estadounidense a Irán parece que ese país no tiene derecho a la autodefensa.
Ese doble rasero se ve en Ucrania, en Palestina, en Líbano, y ahora en Irán, pero no en Israel o en las acciones militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, en África, en Libia o en Rusia —NordStream 2, ataques a las refinerías rusas en el Báltico, entre los más destacables—. Recientemente se produjo una acción militar contra Venezuela, el pasado 3 de enero de 2026, y actualmente contra Cuba, con un bloqueo energético brutal. Pero parece que el mundo se mide por diferentes varas de medir: las del interés de los imperios europeos y norteamericanos, y la de los pueblos y naciones agredidas.
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