Cuando en el país los comunicadores sociales y personajes mediáticos nuestros, y hasta la prensa, no tienen temas importantes de que hablar y dar pie para discusión, o cuando algunos grupos se ven afectados en sus intereses o pretensiones, en repudio, traen a la palestra pública el ya cacareado tema de que el estado dominicano debe dar fin al Concordato entre el estado Dominicano y la Santa Sede.
Ya se ha dicho bastantes veces que el dicho acuerdo no es entre las Iglesias Católicas que hay en la República Dominicana y el Gobierno, sino un acuerdo entre estados. EL Vaticano como estado libre y soberano en el mundo tiene relaciones diplomáticas con 184 estados del mundo, entre ellos nosotros, y con 64 de ellos, entre ellos nosotros, ha establecido acuerdos o Concordato como se le llama, que en sí garantizan un estatus jurídico y ciertas prerrogativas para la Iglesia católica que trabaja en dichos países, como ha ocurrido con el nuestro.
Dicho acuerdo no le impide al estado dominicano reconocer y hacer acuerdos con otros credos o religiones que lo requieran, si los mismos están dentro de lo que el estado nuestro requiera, y la Iglesia católica no puede ni debe, ni es tan tonta para impedirlo. Muestra de ello, es que algunos credos cristianos entre nosotros, reciben prerrogativas y favores de gobiernos anteriores y del de turno, y no hay problema con eso.
De los favores que el Concordato por derecho da a la Iglesia Católica, muchos de los miembros de la Iglesia no lo utilizan, como debieran, uno por que no lo necesitan, son muy nimios y los tramites burocráticos a veces hartan y cansan. Aunque cuando se utilizan, gran mayoría de ellos, van directamente a la comunidad en general, la cual resulta beneficiada, como en la construcción de grandes edificaciones tales como escuelas, centros asistenciales en materia de salud y otras áreas, y claro está, en Iglesias que son de la comunidad más que de la Iglesia ´´per se´´.
Ahora bien, al católico de a pie, si hay o no Concordato le da ´´tre pito´´, como dice nuestra gente, algunos ni saben que esto existe, y menos de los beneficios que puedan obtener, por lo tanto si se mantiene o quita le da igual, ello no impedirá el accionar de la Iglesia, que está más allá de dicho acuerdo. Creo que poca veces se invoca en nuestras asambleas, y me parece que también es poco invocado por nuestro Obispos a la hora de exigir en nombre de todos, y de manera pública, algunas reivindicaciones para el pueblo o llamar la atención sobre algún tema o asunto pertinente, que se vea desde la doctrina u óptica católica que perjudica a la sociedad dominicana.
La preocupación de la Iglesia dominicana, sobre todo de la Iglesia base, esa Iglesia pueblo de Dios, que está más allá de concordatos y de privilegios, que lo único que quiere es vivir su fe; que se quite o se refuerce dicho acuerdo entre la Santa Sede y el estado dominicano no es tema de su agenda, como lo es de ciertos grupos de nuestra sociedad dominicana. Como grupo mayoritario a nivel religioso, podríamos decir, que como mayoría que pagamos impuesto, tenemos el privilegio de que nos lo devuelvan en bien para ayuda de la labor que realiza nuestra Iglesia, pero eso no lo vamos a hacer, ni nos importa, pues lo que si nos importa es el reino, la buena nueva de Dios, que el hombre dominicano se convierta a Cristo el hijo de Dios y de María, Virgen de la Altagracia, por que esa debe y será siempre nuestra preocupación, más allá de las tantas preocupaciones que hay en la sociedad dominicana, como aquellas de las tres causales.
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