El enfrentamiento actual entre las cúpulas del poder político y las jerarquías religiosas no es un simple roce diplomático de titulares. Es una colisión de placas tectónicas. En la "temperatura" del momento, los líderes no hacen política; fijan posiciones arraigadas en los fundamentos de sus creencias. Cuando un presidente y un pastor se alinean frente a un Papa, lo que vemos es la lucha por decidir quién es el dueño de la "Gracia"

La Deformación de la Ataraxia
Debemos volver al jardín de **Epicuro**. En la antigüedad, la **ataraxia** —la paz del alma— era el resultado de un balance humano: haber repasado la calidad del día con buenas obras y haber compartido con vecinos y amigos lo que permitiera dormir en paz. Era una paz con rostro, ligada a la naturaleza y a una buena vecindad.

Sin embargo, con la Reforma de *Juan Calvino*, esta paz mutó. Como señaló *Max Weber* en su tesis sobre *La ética protestante y el espíritu del capitalismo*, el altar se mudó al pensamiento. Dios fue sacado de los rituales y puesto directamente en la **conciencia del individuo**. Nació así el individuo moderno: un ser en soledad absoluta que buscó en el éxito material la "señal" de su salvación. El trabajo se hizo misión sagrada y el capital, signo de gracia divina.

La Carne del Capital: Músculo y Crueldad
Pero esta "ética" tuvo un precio de sangre. La riqueza que América exhibe hoy no nació del vacío, sino del **músculo africano** y la aniquilación del indígena. Mientras Europa teorizaba sobre la "vocación", aquí se imponía la crueldad del amo armado con caballos, perros y escopeta.

Sin esa fuerza desplazada y esclavizada, las grandes metrópolis no existirían. Se creó un Dios Depredador que justificaba la esclavitud como el destino de quienes "no tenían el favor de Dios". La gula de este sistema convirtió la vida humana en combustible para proteger el botín robado a los que ellos mismos declararon desamparados.

El Dios sin Nombre
La paradoja es que, cuando los europeos llegaron con su Dios institucionalizado, **Dios ya estaba aquí**. Como bien intuyó Arturo Uslar Pietri, los pueblos americanos ya vivían esa armonía comunal que los europeos solo alcanzaron a soñar como utopía. Era un Dios sin nombre, afianzado en el río, en el sol y en la tierra; una divinidad que no necesitaba de "elegidos" porque pertenecía a todos.

El Acto de Curar
Frente a la lógica de la extirpación y el despojo, debemos anteponer una verdad más antigua que los altares: *tratar de curar es el signo de la divinidad en cada ser humano* No somos elegidos por lo que acumulamos, sino por lo que somos capaces de restaurar en el otro y en la Tierra. Es el *hacha de la luz* ese golpe certero que corta la retórica del poder para devolvernos a la raíz.

La cura es la reconexión. Es dejar de servir al "Dios de la Gula" para empezar a escuchar a la Tierra. Como dice el poema:
El tesoro de todas las cosas está en bendecir su rostro,
el tesoro tuyo y mío está en ser nosotros,
mamá era toda la Tierra y creciendo la perdí.
Voy a empezar a escuchar a ver si le puedo servir.

Servir a la Tierra es la única forma de desmantelar al depredador. El hacha de la luz ha caído; ahora nos toca a nosotros, los herederos de este músculo y esta tierra, aprender a caminar de nuevo en la paz de los que se saben, simplemente, humanos.

Ricardo Toribio

Artista visual y poeta

Ricardo Arsenio Toribio, Santiago de los Caballeros (1965). Creador dominicano. Pintor, músico, artesano y aprendiz de poeta. Tiene 42 años de experiencia creativa. En el (1991) tuvo su primera individual “Carnaval”en el Dominico Americano". En (1996) obtuvo el primer premio de pintura en la bienal Eduardo León Jimenez. En (1998) exhibe la individual “Paisaje de los dioses secretos” en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Ese mismo año se muda a San José de las Matas para trabajar en un proyecto artesanal de sillas y mecedoras. En el 1999 crea el grupo cultural “La Parcelita” junto con sus hijos y los hijos de los artesanos. Desde entonces vive en La Sierra trabajando con la comunidad, escribiendo textos que se cantan en la escuela y pintando la realidad que lo rodea. Sus pinturas son un auténtico referente del realismo mágico latinoamericano

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