Para los dominicanos, Nueva York es otra provincia de la República Dominicana, y el dinamismo de la diáspora ha sido fundamental para el país, no solo por los aportes económicos que envían a sus familiares, que constituyen la principal fuente de divisas del país, sino también por la importancia creciente que fue tomando nuestra comunidad en sectores comerciales como las bodegas, liderando la asociación de estas, y más recientemente en el ámbito político, luego de la elección, en noviembre del año 2016, del primer representante dominicoestadounidense en el Congreso de los Estados Unidos, Adriano Espaillat.

Desde que fue electo, Adriano se convirtió en una figura política clave para los dominicanos, una puerta de acceso para nosotros a la política norteamericana y una vía para canalizar los intereses de los sectores nacionales. Su carismática personalidad, su vocación de servicio, su compromiso y su trabajo constante lo mantuvieron siempre cerca no solo de sus constituyentes del Distrito 13 de Nueva York, en el que habita un porcentaje importante de dominicanos de primera, segunda o tercera generación, sino también de la República Dominicana, su país de nacimiento, al cual se mantiene muy vinculado, y por eso políticos, empresarios, periodistas, artistas, deportistas y líderes sociales interactuaron con él de una forma tan estrecha que hacía incluso confundir a muchos, que creían que Adriano era el representante de la República Dominicana en el Congreso norteamericano, y no un congresista de los Estados Unidos.

Al mismo tiempo, Adriano escaló en el liderazgo interno de su Partido Demócrata y puso esas relaciones al servicio de los dominicanos, canalizando encuentros, y en múltiples oportunidades, en su emblemático evento «Dominicans on the Hill», brindaba la oportunidad a sus constituyentes de conocer el Congreso y presenciar las exposiciones de otros congresistas, y también de actores relevantes del ámbito nacional, y gracias a eso políticos, comunicadores, deportistas y artistas participaron en los salones del Congreso en encuentros con la diáspora.

Aunque esa activa hoja de servicio y su consolidado liderazgo hacían ver que permanecería en el cargo gracias a la segura reelección por sus electores durante tiempo indefinido, desgraciadamente factores externos cambiaron el curso de las cosas: la elección, como candidato a alcalde de Nueva York, de un joven que con una campaña innovadora derrotó internamente al exgobernador Andrew Cuomo para hacerse con esa importante alcaldía, bastión demócrata; quien no midió ni el efecto negativo de las acusaciones por acoso sexual que lo forzaron a dimitir de su cargo ni el cambio que se estaba dando al interior de su partido, en el que emergía una nueva generación; y los efectos de la agresiva política bélica y migratoria del presidente Trump junto a su aliado Israel, que cada vez más profundiza la división en ese país y dentro del ámbito demócrata, provocan una mayor tendencia hacia la izquierda y la búsqueda de una separación frente a las acciones de Israel contra Palestina, asumiendo posiciones más fuertes frente al genocidio de Gaza y rechazando el cabildeo sionista.

Para los dominicanos era evidente que Adriano debía seguir siendo el congresista que encarna lo mejor de la diáspora y del logro del sueño americano de un niño que llegó indocumentado y alcanzó tan alta posición, pero en los corrillos políticos las cosas suceden por intereses, y para el jefe de la ciudad de Nueva York estas primarias demócratas eran la ocasión no solo de demostrar sus músculos haciendo que candidatos apoyados por él vencieran, sino de dar un giro a la izquierda y un bajón en años a sus representantes para intentar tener voceros más afines a sus posiciones en el Capitolio. Por eso no se trataba de cuán bien lo hubiera hecho Adriano, ni de cuánto representaba a sus constituyentes y a los dominicanos; la realpolitik se impuso y ganó la candidata de Mamdani, quien, aunque de padres dominicanos, nació en los Estados Unidos y pertenece a una generación distinta, criada con otros intereses y menos conexión con sus raíces. Debemos estar agradecidos de Adriano por haber llevado a los dominicanos al «Capitol Hill»; resta por ver si esto en lo adelante seguirá siendo una realidad o si será solo un recuerdo de un liderazgo solidario con sus compatriotas, que no solo trató de abrirse puertas en los Estados Unidos, sino también de asegurarse de que todo un país pasara por ellas.

Marisol Vicens Bello

Abogada

Socia de Headrick Rizik Alvarez & Fernández desde el año 2000. Miembro del Comité Ejecutivo del CONEP, Asesora legal de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD). Fue presidente de COPARDOM y de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).

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