El Tribunal de Comercio Internacional de los Estados Unidos (USCIT) solicitó un reembolso de los aranceles que fueron recaudados ilegalmente por el Gobierno de EE. UU. Pero la medida no conduce a cambios en la política comercial de EE. UU.; eso requeriría una acción ejecutiva. Estos asuntos, dijo el tribunal, son más un trabajo correctivo institucional.
Se busca enmendar el error legalmente injustificado, que estableció la condición para recuperar miles de millones gastados en pagos aduaneros relacionados con esos aranceles. El Gobierno recaudó estos ingresos utilizando múltiples explicaciones.
La principal concernió al tema de seguridad nacional, un tema que fue complementado por lo que se expresa en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. Se afirmó que ciertas importaciones estaban dañando a la industria nacional del país, siendo el acero y el aluminio en particular un área donde había un riesgo estratégico y, por lo tanto, donde el "país tenía el derecho de proteger áreas que consideraba críticas para el funcionamiento económico de EE. UU."
En segundo lugar, tiene que ver con el poder extraordinario afirmado bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y el riesgo económico significativo.
El tercer argumento utilizado fue el déficit y las prácticas comerciales desleales y, al usar este modelo, se afirmó que EE. UU. terminó con déficits masivos debido a los subsidios a la exportación y otras manipulaciones competitivas de los competidores.
En el caso del énfasis en la industria nacional, estuvo en proteger empleos, además de prevenir la pérdida de empleos como un contribuyente importante al desplazamiento laboral realizado por la industria.
Otra explicación del Ejecutivo fue el tema de los ingresos fiscales, para los cuales resultaría necesario establecer aranceles a las importaciones.
Lo cierto es que se frustró la política arancelaria global de Donald Trump, bajo los argumentos utilizados, ya que la Corte Suprema sostuvo que el Ejecutivo había sido excesivamente expansivo al imponer aranceles a los productos.
Como parte de las fuentes utilizadas en este artículo citamos las emitidas por The New York Times, que citó el reembolso del Gobierno de EE. UU. por casi 166 mil millones de dólares en aranceles.
También BBC News Mundo informó igualmente que esta era una política impopular que enfrentaba "dificultades reales" después de que los tribunales concluyeran el asunto.
Pero cuando lleguen estos reembolsos, solo se aplicarán a los importadores de EE. UU., afectando sus flujos financieros, pero no compensará el efecto real de lo perdido. Además, esto plantea un desafío social: las autoridades devuelven ingresos a los importadores sin analizar cómo los aranceles afectan realmente la inflación y, por vía de esta, el bienestar real de los hogares. Los aranceles incrementaron el costo de los bienes importados y los consumidores perdieron ingresos reales como consecuencia de un gobierno que no reembolsa lo suficiente para hacer justicia fiscal.
En la literatura de comercio internacional, incluyendo a Krugman, se destaca que los costos de entrada y salida de mercados generan efectos persistentes en el comercio.
Es importante tomar en cuenta que los precios de las importaciones en su totalidad afectan tanto a los costos de producción como a los precios de los consumidores; muchas de las exportaciones incluyen materia prima importada, generando un efecto sobre bienes que se tienen que exportar al exterior a un mayor precio, impactando internacionalmente a los consumidores y productores.
A medida que las empresas se apresuraban a obtener esos materiales, sus costos se dispararon, al igual que los montos por tasas que tenían que pagar a los bancos debido a que necesitaban más recursos. Mayor monto en tasas significa más costos y, lamentablemente para los consumidores, el aumento del costo también se trasladó a ellos.
Tal enfoque de la política comercial afectó las expectativas de crecimiento global y la de la mayoría de los países, al hacer que los aranceles parezcan más punitivos y perjudiciales para los exportadores.
Las exportaciones son motores clave del crecimiento económico y la creación de empleo para los individuos en la economía de un país, y afectan las políticas económicas de muchas otras maneras (aumentando la demanda de divisas o el gasto gubernamental, por mencionar solo algunas).
Si un arancel se describe como impropio legalmente y bajo principios económicos formales erróneos, el proceso compensatorio necesita favorecer a todos los afectados; pero en la práctica, las medidas que con aranceles castigan las importaciones la pagan principalmente a los importadores de EE. UU. y los consumidores tanto de esa nación como de todo el mundo, generando pérdida en la población más vulnerable y en las exportaciones de los países que fueron afectados con estas medidas. Por eso, la conclusión sería con esta pregunta, cuyas respuestas están implícitas: ¿quién pagó finalmente la factura?
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