El otoño astronómico comenzó en España abrazado a un caluroso verano 2026 que vio la jornada histórica de la visita del Papa, León XIV, concurridos conciertos de Bad Bunny y concluyó con la celebración del Gran Premio de España y una extendida jornada de conciertos de la colombiana Shakira.
Pero algo diferente al comienzo de este otoño rondaba en el aire para las fechas. A la amplia variedad de museos que ver, igual musical y teatral, a los nuevos bares de tapas y librerías, hay algo convenido en el centro de debate artístico y urbanístico. Ello debido a que en la recién remodelada Plaza del Carmen se ha convertido en el centro del debate artístico y urbanístico tras la instalación de una imponente escultura que parece desafiar las leyes de la física.
La nueva pieza de arte citadino es vista en derredor de la plaza frente a la calle De la Salud, donde abundan bares, hoteles, hostales, y una histórica iglesia católica. La calle lleva el nombre ya que según la tradición popular del siglo XV, en la época de los Reyes Católicos, los habitantes de esa zona fueron los únicos que sobrevivieron a una devastadora epidemia de peste bubónica.
La obra, concebida por el reconocido artista mexicano Gonzalo Lebrija, eleva la figura en bronce de un caballo suspendido en una pata mientras las otras tres quedan en el aire y a más de seis metros sobre el suelo, sobre una ligera estructura de acero y hormigón de 4,4 metros que genera la ilusión óptica de que el animal flota sin apoyos evidentes.
En resumen, la obra es más que un rumor de discordia y es una cesión temporal a la capital española. La pieza fue promovida y financiada por la sociedad Exacorp One, empresa vinculada al nuevo hotel cinco estrellas Thompson Madrid, donde antes había cines y situado a un costado de la propia plaza. Una nueva obra de arte público en el marco de un esquema de colaboración público-privada.
Merced al acuerdo, la obra de arte ha sido cedida gratuitamente al Ayuntamiento de Madrid para mantenerse expuesta en el espacio público durante un periodo mínimo de 15 años. El artista dice que la obra procura un homenaje a la incertidumbre y a la fragilidad de la condición humana, reinterpretando los monumentos ecuestres tradicionales pero ésta desde el lenguaje del equilibrio y la ingravidez.
En otra esquina del parque hay otra obra dedicada a los bomberos de la ciudad, muy modesta por cierto y con m.as años allí.
Pero la nueva es un hito urbano que genera división de opiniones y deja indiferente a transeúntes ni a las redes sociales, donde se ha desatado un intenso debate estético desde aprobación o adefesio.
Al tiempo que críticos y defensores del arte contemporáneo elogian la audacia de la pieza por romper con el estatismo del paisaje urbano tradicional, diversos sectores vecinales cuestionan la idoneidad de su emplazamiento en un entorno transitado por vehículos comerciales y lamentan la pérdida de la otrora histórica sobriedad de la plaza.
Pese a las dudas generadas por su aspecto flotante, los técnicos aseguran que el soporte está calculado estructuralmente para resistir cientos de kilos y garantizar la seguridad de los peatones.
La obra rivaliza con la cantidad de estatuas ecuestres que abundan no solamente en España y en conmemoración a sus héroes históricos si que igual en otras ciudades europeas y latinoamericanas.
Impensable el arte tome a capricho a un inmortal puertorriqueño y su estatua ecuestre en Fajardo, en honor al general Antonio Valero de Bernabé, la única en su clase en la isla y quien luchó junto a Simón Bolívar en las gestas de independencia en Latinoamérica. Igual la de recién inaugurada de Juan Pablo Duarte, en República Dominicana.
De paso, la propia remodelación de la histórica Plaza del Carmen fue hace tres años, igual objeto de críticas cuando el estacionamiento soterrado ahora tiene un emplazamiento en una entrada soterrada al lujoso hotel.
Un vecino reaccionó al acuerdo de instalación de la estatua de la siguiente forma: “en España cosas peores hemos visto”. A ver si igual las hay en Puerto Rico, o las puede haber como digamos a la entrada de la histórica isleta de San Juan.
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