Los dominicanos celebramos en estos primeros meses del años dos acontecimientos que merecen ser honrados siempre: el nacimiento de Juan Pablo Duarte, el 26 de enero, “Padre de la Patria y fundador de la República, un hombre de esclarecida inteligencia y de altos y luminosos pensamientos”, como afirmara Vetilio Alfau Durán, compilador y anotador del Ideario de Duarte y el 182 aniversario de la Independencia Nacional el 27 de Febrero.
El término patria se refiere al país o territorio donde se ha nacido o con el que se mantiene una relación afectiva, jurídica o histórica; al que se debe lealtad y agradecimiento. Es un concepto subjetivo y sentimental, con un valor espiritual inmenso. Por la patria se han sacrificado y muerto millones de personas. El mismo Duarte lo proclamaba: “Por la patria, vencer o morir. Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi patria libre, independiente y triunfante”. Y el libertador Simón Bolívar, afirmaba: “Para nosotros, la patria es la América”.
Nuestro patricio nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813 y murió en Caracas el 15 de julio de 1876. Fue hijo de padre español y madre seybana, ambos comerciantes exitosos. Aprendió las primeras letras con maestros que acudían a su hogar. Siendo adolescente, lo enviaron a continuar sus estudios en España y otros países de Europa, donde permaneció hasta 1832, y logró dominar varias disciplinas e idiomas; y hasta tocaba flauta y guitarra. Aunque no cursó una carrera universitaria, su inteligencia, sus avanzados pensamientos y su holgura económica lo convirtieron en la figura central del proyecto independentista.
Uno de los pasos más trascendentes de su vida fue la creación de la sociedad secreta La Trinitaria, en 1838, considerada por el historiador Roberto Cassá, en su obra Padres de la Patria como “el primer agrupamiento revolucionario animado por una doctrina política, con un programa y un sistema de organización, con el objetivo de derrocar el dominio haitiano y fundar un Estado independiente”, Posiblemente Minerva Mirabal y sus compañeros de lucha se inspiraron en Duarte, para crear la Agrupación Politica 14 de Junio, cuyo objetivo era liberar a la patria dominicana de la dictadura de Trujillo; seguramente Ercilia Pepin en su dedicación a la patria y la escuela, también lo imitó. Sin duda, ellas ofrendaron todas sus energías a la patria y la libertad.
Los biógrafos y los estudios de la vida de Duarte lo han consagrado como el apóstol de la patria. El intelectual y político Joaquín Balaguer, lo denominó “El Cristo de la libertad”, título de uno de sus libros, según el, como respuesta al desconocimiento de sus méritos del Padre de la Patria, promovido por Trujillo, quien, se proclamó el el autentico creador de la Patria Nueva y borró el nombre de Duarte de las aulas escolares, calles y otros lugares importantes y los sustituyo por el de él y sus familiares.
La escritora Ángela Peña, caracteriza a Duarte como la persona más ilustrada de su época, y lo define como un gran lector y un idealista inspirado en la doctrina masónica. Por su parte, historiador Orlando Inoa destaca su honradez personal, al administrar y devolver dinero en labores políticas y militares, y resalta su prisión, su exilio, sus penurias en la selva amazónica de Venezuela y su lealtad probada a la patria.
Estas breves notas apenas pretenden llamar la atención sobre la necesidad de que el pueblo dominicano y sus autoridades promuevan, el patriotismo y el civismo, en el hogar y en la escuela, y en toda la sociedad; es decir, fomenten la defensa la patria, y el pensamiento libertario de Duarte.
Este llamado adquiere mayor significación en el mes de la Patria, en esta época de grandes turbulencias políticas, ante los acontecimientos en Venezuela, el deterioro de la crisis haitiana, la rapacidad de algunas empresas globales y la violencia de bandas criminales, el estremecimiento del orden internacional que podría afectar la estabilidad de algunas patrias.Gloria eterna y gratitud infinita a Juan Pablo Duarte. Que viva nuestra patria libre y soberana.
Compartir esta nota