San Juan.- En vísperas de la llegada de una onda tropical que paliaría la crisis hídrica por la que atraviesa la isla una amiga me envió copia de una nota que circulaba en las redes sociales sobre el cierre por dos semanas de las oficinas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, AAA en el país.
La nota anunciaba el cierre de “oficinas de Acueductos por dos semanas”. La propia AAA negó la información.
Y le expliqué que la nota era un excelente ejemplo del amarre que todavía se vive en Puerto Rico y otras sociedades a la era de la post verdad sin despertar a los profundos cambios que se adelantan a la nueva era de la Inteligencia Artificial.
La era de la post verdad es un tiempo en que los hechos reales importan menos y en la cual las opiniones se fundamentan en lo que la gente siente o desea creer, no en datos comprobados. Son mentiras o “fakes news” que deliberadamente se propagan fácilmente por las redes sociales.
Otro ejemplo es la manipulación que se involucran en algunos discursos políticos que procuran satisfacer los sentimientos del público en subyugo de la verdad objetiva. Varios ejemplos de ellos hemos tenido recientemente tanto aquí como en países vecinos.
La tecnología actual puede crear imágenes, vídeos falsos y textos engañosos muy rápido. Pero igualmente ayuda a detectar y combatir la información falsa en internet.
No obstante, poco a poco la era de la posteridad parece dar paso a la nueva era de la Inteligencia artificial. Esta usa algoritmos que son instrucciones matemáticas que procesan datos. Examina gran cantidad de información para buscar patrones. Ella mejora sus respuestas con la experiencia sin necesidad de ser programada para cada detalle.
Algunos ejemplos sencillos son los asistentes de voz en los teléfonos. Mapas que sugieren rutas rápidas. Plataformas que recomiendan películas o canciones, entre las más sencillas que puedo mencionar.
Pero los usos se ampliarán significativamente en todos los campos y ya no se escapan las críticas por los desempleos en sectores que provoca.
Ha sido tal el salto de la IA que ha logrado su incursión en la política europea y ha dado lugar a la creación de nuevos partidos políticos dirigidos, inspirados o liderados por algoritmos y avatares virtuales.
Estos proyectos buscan canalizar el descontento social, proponer una gestión basada puramente en datos y representar a los ciudadanos que no se sienten escuchados por la política tradicional.
Entre estos se destaca el Det Syntetisk Parti (El Partido Sintético) – Dinamarca. Su líder político es Leader Lars, un chatbot (robot) creado por inteligencia artificial. Los ciudadanos pueden interactuar con él directamente a través de plataformas. Este ha sido programado analizando todos los programas electorales de los partidos marginales y minoritarios de Dinamarca desde 1970.
Su objetivo es representar aproximadamente al 20% de los votantes daneses que habitualmente se abstienen en las elecciones. Entre sus propuestas de datos destaca un salario básico universal, entre otros.
Resulta interesante cuán inimaginable un partido político sintético en Puerto Rico con un Chatbot (robot) lleno de algoritmos informativos capaz de tomar por desprevenido a cualquier discurso pronunciado por uno de nuestros políticos arropados en la época de la post verdad.
Y así es de esperar que en la nueva era podría ir la tecnología de la mano de la democracia, la verdad y la justicia social.
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