La Violencia personal e institucionalizada permanece, nos arropa; han pasado siglos y nos hemos acostumbrado a convivir sin iniciar una respuesta nueva. Para lograr cualquier tipo de cambio tiene que aparecer la violencia. La receta “más de lo mismo”, está desvaía. Sí. ¡Hasta Dios lo ve!!! Y nosotros seguimos buscando la Voluntad de Dios desde nuestra Yoicidad personal e institucional… Así, llegaremos siempre al mismo resultado: legitimar la violencia.
¡Claro que Sí!!! Esta realidad de dolor que vivimos y padecemos tenemos que aprovecharla como un momento de gracia porque nos ofrece la oportunidad de cambiar, de ser creativos para transformar el mal que hemos heredado y lo continuamos haciendo o legitimando contra nosotros mismos, contra la humanidad; especialmente contra los más vulnerables…
La ingenuidad consciente, no basta para acabar con la violencia: ¡Yo no sabía!!!. ¡Yo creía…!!!, ¿Y eso es así que se reproduce…? ¡AiiOmbe, que pena!!! ¡Lloramos, nos quejamos, acusamos…!!! quedamos igualitos que antes. Nos estamos engañando a nosotros mismos…
Los creyentes en un Ser Trascendente somos privilegiados. No podemos dejarnos manipular si contamos con Dios, porque Dios es poderoso y actúa desde la debilidad, “escribe derecho en líneas torcidas…” Donde lleguemos apoyados en lo que está al alcance de nuestra fuerza, la Debilidad Solidaria…, Dios pone lo que nos falte. Eso sí, tenemos que confiar en Dios y ser coherentes…
Creo que a medida que el tiempo nos distancia de nuestro Valor Originario, raíz de nuestra Identidad Personal e Institucional, vamos perdiendo fidelidad a dicho Valor Originario y nos trasvasamos del Ser Trascendente al Yo; de espiritualidad personalizada pasamos a yoicidad… Tanto la identidad personal como la institucional se definen por los valores asumidos. Es por eso, que partimos de la cultura como referente en el análisis que hacemos para entender y poder responder con eficacia al papel que debemos desempeñar en el “teatro de la vida actual” porque desde que terminemos con esta Violencia, o la disminuyamos, la situación social y la vida continuarán al ritmo del Buen Vivir en una Cultura de Paz… No podemos continuar con “el más de lo mismo” para combatir la violencia.
Si hay algo determinante en la vivencia de nuestra Opción Vital, y desempeñar el rol que nos corresponde en la vida, es la inculturación; el meternos, el sembrarnos en el mundo empobrecido despojados de poderes y crecer de nuevo para poder cumplir con nuestra Misión de Evangelizar; sólo hablando el idioma de la gente empobrecida nos entiende el que no sabe y el que más sepa; conociendo el imaginario religioso del empobrecido es cómo podemos anunciar el mensaje de salvación encomendado; denunciar las injusticias que padecen y renunciando a las comodidades legítimas de la vida…, como lo hizo Jesús en Nazaret, que despojándose de sus poderes divinos se hace uno con nosotros; Jesús llega a ser el prototipo Débil y Solidario haciendo la voluntad de Dios: salva la humanidad… Jesús recupera la Debilidad Solidaria como la mejor forma para cumplir la Misión Salvadora de la Humanidad…
En ese sentido, lo primero que debemos tener bien claro en nuestra identidad de evangelizador/a es el significado de la palabra CULTURA: La cultura la llevamos dentro, en nuestra mente y nuestro corazón. La cultura de una persona es la “fuerza”, dínamis, que se expresa en la medida que nos relacionamos con palabras, gestos y símbolos de la cultura de los empobrecidos en nuestro actuar… En ese sentido, Cultura es afecto/sentimiento y pensamiento, que nos hacen integrantes de un grupo humano en la medida que aceptemos el código de relaciones de cuál sea el grupo humano… ¡Ojo! Podemos vivir en un grupo humano y no ser parte de él…
¿Quién ha visto un dolor de muela? ¿Podemos decir que el dolor de muela no existe? ¿Quién ha visto, tocado, olido, oído, gustado un pensamiento? Nadie; ¿entonces, las ideas no existen, el pensamiento no existe porque no se ve?…
Los componentes básicos de la persona para relacionarse son la racionalidad, la afectividad (mente y corazón), y los sentidos … Conocer sin amar nos seca; pero amar sin conocer nos inunda…; ¡tanto la sequía como la inundación matan…!!! Sólo la adecuada combinación de sol y agua, en la tierra, produce la buena cosecha…, así la persona Inculturándose genera una relación al estilo de Jesús: con, como y discerniendo con las personas empobrecidas nos hacemos uno con el grupo humano en que vivimos. La riqueza de la Iglesia y de nuestra Misión es la Debilidad Solidaria porque nos hace uno con el grupo humano que vivimos.
La cultura es algo que llevamos dentro y no se puede ver/tocar/oler-oir; pero existe, yo me doy cuenta de que existo, estoy vivo/viva y me puedo comunicar con otros como yo; me relaciono y puedo entender la situación que otro como yo puede estar viviendo, sintiendo o pensando y viceversa…, hasta con los animales nos comunicamos… Los mismos animales entre sí se comunican con un saber sabido (no aprendido…) y tienen su cultura, su forma específica de ser…
El saber de las personas es aprendido y complementario dada su racionalidad/afectividad y libertad relacional… Así se desarrolla nuestra identidad personal, comunitaria y se define nuestra personalidad. Nos necesitamos mutuamente: yo sin ti y tú sin mí… ¿qué?; nos necesitamos mutua y absolutamente. A mayor conocimiento mutuo mejor relación/comunicación y bienestar compartido… Fortalecemos una Cultura de Paz, que es el final de la violencia…
La Violencia nos enseña cómo el sistema de acumulación rompe nuestras relaciones de amistad y nos somete a un sistema de injusticias y una cultura de opresión con privilegios sofocantes, deshumanizante para el Otro, especialmente para los más necesitados, empobrecidos, porque se mantiene por la violencia ejercida en contra del empobrecido. La carencia actual de bienes no es querida por Dios, es mantenida por nosotros…
Hay sentimientos y pensamientos que no son exclusivamente míos… por ejemplo: el lenguaje, la religión, el arte, las creencias, el comercio, los sazones de comida y la misma variedad de comidas…, Los partidos políticos…, las modas…, las ideologías y el comportamiento humano siempre serán diferentes y complementarios porque somos libre y Dios, que nos regala la vida, respeta nuestra libertad… En ese sentido, lo que nosotros generamos con nuestro comportamiento libre nos identifica…, corresponde a nosotros superarlo, no a Dios… Dios es amor. Amor es servir. Tenemos que ser como Dios…, en el servir, no en el poder.
¿Cómo organizamos esos sentimientos y pensamientos que pertenecen a todas las personas y definen un grupo humano?… ¿Todas las personas de la humanidad hablan el mismo idioma? ¿Tienen la misma religión?… ¿Tienen el mismo sazón?… ¿Tienen las mismas costumbres?… ¿Se visten igual?… En este sentido, podemos decir que cada persona tiene una identidad donada, racional, afectiva, única e irrepetible, igual en calidad y diferente en el modo; y cada grupo humano tiene una cultura que complementa la identidad personal y comunitaria limitada por un lugar de vida y por una cantidad variable de personas en un tiempo determinado, que acumula saberes para el presente y el futuro, en un espacio determinado; cada nación tiene una cultura…. En este sentido, cultura es una forma, un modo de expresar lo que interiorizamos del otro y del lugar de vida, que al relacionarnos nos desarrolla la identidad personal y comunitaria formando una nación con autoridades y leyes para el bienestar común, que todo viviente debe respetar.
La persona humana, digo persona humana, porque hay personas divinas (Padre, Hijo, Espíritu Santo, el Ser Trascendente que me hace partícipe de la vida y es LA VIDA…); hay personas espirituales ( Ángeles y Santos…); en la persona humana, digo, no todo se acaba con las palas de tierra que nos tiran en el hoyo de 7 piés, al dejar esta vida… Las personas tenemos un motor interior que nos mueve, que tampoco vemos, y da origen a nuestra cultura: el espíritu, que se nutre con VALORES: racionalidad, afectividad, relaciones, libertad, ética, devociones familiares, servicialidad, respeto, generosidad, justicia, verdad, escuchar, acoger, compartir, servir, disponibilidad, igualdad, equidad, trabajo, discernir, solidaridad , AMA y SIRVE sin esperar recompensa. Aquí está la raíz de la Cultura de la Debilidad Solidaria, el Buen Vivir, y la Cultura de Paz, que se adquiere asumiendo la Debilidad Solidaria como código de comportamiento y me hace consciente de la necesidad del otro. En ese sentido la Debilidad Solidaria es un valor, que me estimula a acompañar, a discernir, a buscar y colaborar con el otro. La miseria me degrada y me aísla del otro. Me encierra…
La Debilidad Solidaria Ia asumimos conociendo la experiencia vital de Jesús, que salva la humanidad despojándose de los poderes divinos, Hijo de Dios: “este es mi Hijo amado, a quien he elegido” (Mt. 3,17). …, Jesús asume la Debilidad Solidaria como base para el cumplimiento de su Misión y el humano que asume la DEBILIDAD SOLIDARIA se hace uno con el débil, es la raíz del “CON Y COMO”, (EE.EE. N°95) y me hace posible el discernir y colaborar con el empobrecido fortaleciendo mi comportamiento, que sublimiza la humanidad y acaba con la violencia.
La persona débil, empobrecida, no puede sostenerse por sí misma y necesita del otro/otra para poder subsistir tiene que relacionarse y vivir con dignidad: “saco vacío no se para”; esa relación personal que: escucha + acoge + acompaña + discierne + comparte + colabora…, con el empobrecido, genera un estilo de vida fortalecido y define una personalidad, “el Siervo”, el Servidor, la Servidora, (Is.42, 9-11). La Debilidad Solidaria tiene sentido y no deja que el sentido de humanidad se pierda.
La Debilidad Solidaria Asumida enaltece a la persona, transforma las relaciones y genera una Nueva Sociedad. ¡Me abre al mundo!!!
Sin el Otro, sin la Otra, no soy, no puedo existir; nos necesitamos mutua y absolutamente… La “Debilidad Solidaria” tiene que ser asumida libremente. Es decir, el débil solidario conscientemente renuncia a una vida cómoda, segura, a la cual tiene derecho, pero al hacerse solidario con los débiles y así lograr que el débil pueda salir de sus necesidades, fortalecido con mi Debilidad Solidaria Asumida, (DSA), nos fortalecemos (2Cor.12, 8-10). Dios no quiere que nadie sufra. El ejemplo más claro de la Debilidad Solidaria Asumida es JESÚS, se hace presente sin llamarlo, se despoja de los poderes divinos para hacerse gente como nosotros (Flp. 2, 5-11), y salva la humanidad…
El nuevo sentido que Jesús le da a la vida humana asumiendo la Debilidad Solidaria hace que la pobreza sea buena, lo malo es la miseria económica, la miseria moral y la miseria espiritual… (Cfr. El Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2014).
La experiencia de Jesús es válida “hoy, mañana y siempre” Heb.13,8-9. El estilo evangelizador de Jesús no pasa de moda. Jesús es referencia definitiva, absoluta, sea cual sea el tiempo en que vivamos; así lo vemos en los santos cual sea la época vivida a. y d. C.
Conocer a Jesús es un desafío personal y comunitario. Muchos queremos amarrar a Jesús a los intereses personales y grupales; pero Jesús se escabulle como el agua en nuestras manos… Sin embargo, cuando vivimos la Debilidad Solidaria Jesús se hace presente sin llamarlo…, dándonos la Plenitud de Vida: “porque estuviste conmigo y como yo… Es como dice S. Ignacio en su opción de mayor estima y momento: “Yo hago mi oblación”, es decir, en conciencia y libertad “quiero y deseo y es mi determinación deliberada” seguir a nuestro Señor en su vida, su proyecto y su congruencia con los valores del Reino”, (EE.EE, N°93.95).
La decisión humana, más radical para seguir a Jesús, se toma a partir de asumir la Debilidad Solidaria como estilo de vida para hacer presente el Reino de Dios… ¿Qué te parece asumir la Debilidad Solidaria como Opción Vital? ¿Es posible, Hoy?.
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