La conexión psicofisiológica es un puente bidireccional entre lo que pensamos y sentimos los seres humanos en sentido general” (Reportes de los expertos de la OMS, 2025).
Por su lado, los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) comprobaron que, las personas difieren en la forma en que su cuerpo y su cerebro reaccionan frente a la mayoría de las enfermedades físicas y los trastornos psicoemocionales que les fueron diagnosticadas a un total de 64,769 pacientes que habían estado hospitalizados.
En tal sentido, los estudios de referencia refieren que, la forma de pensar y sentir de las personas, se debe al papel que juega la bioquímica cerebral en la manifestación de los síntomas de las enfermedades físicas o los trastornos psicoemocionales a los que hicimos referencia en el párrafo anterior.
Asimismo, los expertos de la OMS comprobaron que, las emociones negativas intensas como la rabia, la ira, el miedo y la hostilidad, producen cambios fisiológicos que liberan cortisol a través del eje pituitario-suprarrenal, lo que altera la psicofisiología del cerebro, distorsiona la dinámica del corazón e impacta negativamente los pulmones, el riñón y el páncreas.
Al profundizar sus estudios, los neuropsicólogos de la OMS comprobaron que, los cambios drásticos, rápidos, rígidos y persistentes que experimentamos los seres humanos, provocan hipertensión arterial alta, diabetes tipo 2 y problemas gastrointestinales graves de difícil tratamiento.
Además, los expertos de la OMS refieren que, los pensamientos obsesivos frecuentes, la ansiedad, el insomnio, la fatiga, la mala alimentación y la falta de ejercicios físicos, producen cambios fisiológicos y patológicos que afectan la conexión psicofisiológica entre el cuerpo y la mente que son difícil de percibir por los pacientes.
Por su parte, los gastroenterólogos de la universidad de Cambridge descubrieron que, la mayoría de los trastornos digestivos, las migrañas, los dolores de cabeza y musculares, son el resultado de enfermedades físicas ocultas o de trastornos psicoemocionales que aún no han sido diagnosticados, por un lado, o mal manejado, por el otro lado.
Al cruzar las informaciones de sus respectivos estudios, los neuropsicólogos de la universidad de Cambridge y de la OMS comprobaron que, el estrés, los pensamientos negativos y la preocupación frecuente elevan la producción de jugos gástricos, lo que provoca ulceras estomacales y otras reacciones físicas y psicoemocionales que utiliza el organismo humano como autoprotección o defensa.
De su lado, neuropsicólogos y psiquiatras de la universidad Harvard comprobaron que, los pacientes hospitalizados por ulcera duodenal con sangrado abundante y otros trastornos gastrointestinales graves, habían experimentado culpas y aprehensión psicoemocional fuerte de 3 y 6 meses antes de su hospitalización.
También los expertos de Harvard comprobaron que, los pacientes que presentaban alteración en su sistema nervioso central, tenían problemas en la glándula tiroides, manifestaciones graves de hipotiroidismo o hipertiroidismo, sin diagnósticos.
Otros de los hallazgos de los expertos de Harvard comprobaron que, pacientes con enfermedades metabólicas graves, tales como la diabetes tipo 2, la dislipidemia y la obesidad, habían estado sometidos a emociones fuertes y constantes de acuerdos a los datos extraídos de sus historiales clínicos de los últimos quince años.
Como hemos podido observar, los pensamientos obsesivos, las experiencias y las vivencias negativas que experimentamos los seres humanos antes de sentir cualquier síntoma anormal de salud física o mental, permite que el neuropsicólogo, el psicólogo clínico y el psiquiatra, determine las causas reales que podrían estar provocando el cuadro clínico y/o psicológico que presentan sus pacientes.
No obstante, la neuropsicología reconoce que, la mayoría de las enfermedades físicas y los trastornos psicoemocionales que son somatizados, están asociados con los traumas no detectados y tratados a tiempo, por un especialista de la conducta humana con experiencias.
Según nos consta, las conexiones psicofisiológicas que experimentamos las personas en la canalización de la mayoría de las enfermedades físicas y los trastornos psicoemocionales, se debe al rol estratégico que juegan las hormonas, los neurotransmisores y la bioquímica cerebral.
De su lado, la neuropsicología sabe que, el sistema inmunológico del organismo humano está preparado para detectar la mayoría de los agentes patógenos (virus, bacterias y hongos) desde que estos invaden o afectan el organismo humano.
Como se sabe, el sistema inmunológico está integrado por los glóbulos blancos, la medula ósea y el bazo, órganos que se encargan de destruir los agentes patógenos y, a su vez, mantener el equilibrio del cuerpo y la mente y, reestablecer la salud.
Además, la neuropsicología sabe que la conexión psicofisiológica y la bioquímica cerebral, regulan el desequilibrio del cuerpo y de la mente, ajustando las dosis químicas naturales requeridas para estabilizar el cuadro de salud física y psicoemocional que necesitamos los seres humanos para vivir con dignidad.
Finalmente, la comunidad científica internacional reconoce que, la conexión psicofisiológica y la bioquímica cerebral, armonizan, activan, regulan y vigilan la red de defensa natural del organismo humano en situaciones de crisis para equilibrar los pensamientos y las emociones que experimentamos los seres humanos en sentido general.
“La bioquímica regula todos los procesos del organismo humano” (ANONIMO).
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