Dos importantes índices internacionales han situado muy bien a la República Dominicana, el índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de 2025, publicado hace un mes por Transparencia Internacional, el cual destacó una mejoría notable para nuestro país al ubicarlo en la posición 99 de 182, habiendo subido desde el puesto 136, y la sexta edición del Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y de Prensa que acaba de ser publicado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que coloca al país como líder en la primera posición.

Aunque internamente por desavenencias políticas, por agudeza crítica o por mezquindad minimizamos estos logros, en un entorno internacional marcado por giros autoritarios en la región y en el mundo, así como por un deterioro institucional en muchos países, es relevante que nuestro país no solo se destaque internacionalmente por su crecimiento económico sostenido y por sus potencialidades de continuar en esa senda, sino que también exhiba mejorías considerables en transparencia y en libertad de expresión.

El poder del mensaje que se transmite es fuerte, porque la publicación de esos índices, aunque quizás no reciba mucha atención localmente, será un factor que posibles inversionistas tomarán en cuenta a la hora de hacer sus decisiones de inversión o de expansión de estas, y bastará utilizar un buscador de internet para tener acceso a estas.

Algunos dirán que esta mejoría en el Índice de Chapultepec no tiene mayor trascendencia porque el país ya gozaba de libertad de expresión, o que la posición de liderazgo se explica por el deterioro del clima de libertad de expresión en los Estados Unidos de América, sin embargo, al comparar los resultados de las seis mediciones que ha habido nos damos cuenta que no es así, ya que por un lado en el 2020 nuestro país estaba clasificado en el tercer nivel de cinco titulado “En restricción”, y por el otro mientras nosotros apenas subimos una posición para ahora liderar la medición en el 2025, los Estados Unidos cayeron desde la cuarta posición a la décimo primera al registrar su más baja puntuación (45.87).

Como destacó la SIP es altamente preocupante que el promedio global de la región alcanzara su nivel más bajo desde la creación del indicador con una cifra de 47.13 puntos, lo cual refleja “un deterioro significativo tanto en regímenes autoritarios como en democracias consolidadas”; por lo que resulta doblemente reconfortante constatar que nuestro país alcanzó una puntuación de 82.17, aumentando 4.92 puntos respecto al año anterior, pues no solo consolida la libertad de expresión en el país sino que representa un contraste frente al deterioro de esta en la región.

No obstante, hay que prestar mucha atención a la vulnerabilidad de esa clasificación, pues como señala la SIP la estabilidad de nuestra libertad de expresión es precaria y se encuentra amenazada “por una "mordaza sigilosa" que combina la fragilidad económica de los medios, el uso discrecional de la publicidad estatal como herramienta de control, y las tensiones generadas por nuevas propuestas legislativas, como el proyecto de ley del INACOM”.  La fragilidad económica de los medios y de los programas en los que se ejerce periodismo responsable es más que evidente, y mientras el uso de la publicidad estatal con justificada razón se critica, al mismo tiempo es el oxígeno que mantiene vivos muchos espacios ante la estrepitosa caída de la publicidad privada en los medios tradicionales, y eliminar la discrecionalidad de su asignación enfrenta el desafío de si el criterio debería ser mediciones objetivas de audiencia que pudieran beneficiar o castigar a quienes no lo merecen, o calidad, lo que sería subjetivo.

Como vale más como nos ven los demás que como nos vemos nosotros, sobre todo en estos tiempos en que impera el espectáculo, la banalidad, y el narcisismo, celebremos que otros nos vean mejor que lo que nosotros mismos nos vemos, así como el liderazgo que nos otorgan, pero haciendo consciencia de la necesidad de actuar para fortalecerlo, porque las subidas son buenas, aunque se regateen los aplausos, pero las bajadas son dañinas, por más que se intenten minimizar y justificar.

Marisol Vicens Bello

Abogada

Socia de Headrick Rizik Alvarez & Fernández desde el año 2000. Miembro del Comité Ejecutivo del CONEP, Asesora legal de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD). Fue presidente de COPARDOM y de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE).

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