“Un pueblo será cada vez más fuerte… en la medida en que conozca,
asuma o abrace sus raíces” Celsa Albert Batista

El año pasado se cumplieron 35 años de la publicación del libro Mujer y esclavitud en Santo Domingo de la Dra. Celsa Albert. El libro se ha convertido en una publicación de referencia como muestra el hecho de que se han agotado sus cuatro ediciones y muchas personas estamos a la espera de la quinta. Esta obra documenta la vida de las mujeres negras en la época colonial y sus luchas resistiendo el horror humano que fue la esclavitud en lo que es hoy la República Dominicana. Si todavía no la conocen, la Dra. Albert es una reputada historiadora, investigadora y docente de nuestro país. Ha dedicado su vida a investigar y dar visibilidad a las raíces africanas de nuestra cultura, los aportes de las personas negras y el hecho histórico de que el pueblo dominicano es el primer pueblo afrodescendiente del continente.

En la Tertulia Feminista Magaly Pineda queríamos seguir el ejemplo de las instituciones que realizaron un conversatorio conmemorando este importante aniversario el año pasado y del propio Estado dominicano que ha reconocido a la Dra. Albert por sus aportes con la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella y la Medalla de Oro Pedro Henríquez Ureña que otorga el Ministerio de Educación; institución donde laboró por más de dos décadas. Luego trabajó por mucho tiempo en el Ministerio de Cultura y continúa sus aportes a la educación como parte del equipo directivo de la Universidad Católica de Santo Domingo. Internacionalmente, también ha sido honrada con distinciones prestigiosas como el Premio José Martí de la UNESCO y cada vez más organizaciones y colectivos destacan la importancia de su labor como, por ejemplo, el Centro Cultural Banreservas, Anticanon y Junta de Prietas.

De inmediato pensamos en organizar una actividad en la universidad pública para ayudar a que más gente joven conozca la trayectoria y la extensa obra de la Dra. Albert. La siempre diligente Virtudes de la Rosa, directora del Instituto de Género y Familia de la UASD (IGEF-UASD) e integrante de la Tertulia, nos dijo que sí entusiasmada igual o más que nosotras. Más aún, Virtudes coordinó con la Facultad de Humanidades de la universidad para llevar a cabo el evento en su paraninfo y así honrar doblemente a la Dra. Albert porque es egresada de dicha facultad. El proyecto periodístico Libertarias y el grupo Afrohistoria RD también se integraron con alegría para celebrar a la Dra. Celsa Albert.

El evento inició con la presentación de la Dra. Albert por parte de la moderadora Riamny Méndez, integrante del equipo de coordinación de la Tertulia y co-fundadora de Libertarias. Con su humor característico, la Dra. Albert dijo en broma que estos reconocimientos son un peligro para las personas octogenarias como ella porque con la emoción “la ancianidad ataca y uno tiene que estar de pastilla en pastilla”. Las más de cien personas presentes no dejaban de reír y hasta quienes la veíamos a la distancia en la transmisión virtual supimos que ya se había metido al público en el bolsillo.

Como la excelente maestra que es, la Dra. Albert inició su intervención consultando a la audiencia para confirmar si estaban de acuerdo con la manera en que iba a exponer: compartiendo un esquema de los puntos principales del libro. Como también soy profesora, no pude evitar sonreírme cuando la escuché. Consultar al grupo antes de empezar y explicar lo que llevamos como propuesta crea el tipo de complicidad que nos permite crear conocimiento de manera conjunta con quienes conversamos.

Y eso no es casualidad porque la Dra. Albert cuenta con más de 60 años de experiencia docente. Empezó como maestra en la escuela primera que fundó en La Romana para estudiantes de bajos ingresos mientras ella misma superaba las dificultades que vivió con su familia en el batey de Guaymate. Al hacer esa pregunta y durante toda su intervención, la Dra. Albert estaba poniendo en práctica la pedagogía participativa de grandes de la enseñanza como el brasileño Paulo Freire y la afroamericana bell hooks. Igual que habrían hecho Freire y hooks, involucró al público en diferentes momentos para generar un diálogo entre iguales.

Tampoco es casualidad que la Dra. Albert haya publicado la primera edición del libro con el Centro Dominicano de Estudios de la Educación (CEDEE). Es importante recordar que, por muchos años, el CEDEE fue un referente de la educación popular en el país. La publicación de Mujer y esclavitud en Santo Domingo en 1990 fue parte de su amplio programa de identidad cultural visibilizando el componente afrodescendiente de nuestra sociedad como también hacía el equipo de la institución con jornadas anuales como Octubre Mulato. De hecho, uno de los momentos más lindos de la noche fue cuando la economista y activista Fátima Lorenzo, ex integrante del CEDEE, llevó su copia de la primera edición del libro y le pidió a la Dra. Albert que se lo firmara 35 años después.

Y es que la Dra. Albert lleva décadas compartiendo con sus estudiantes y colegas lo que ha encontrado en sus investigaciones a través de sus múltiples libros, su rol docente y eventos como este. Además, lo hace mostrando cómo la creatividad y resistencia de las mujeres y hombres negros esclavizados siguen presentes en nuestra vida actual. Por ejemplo, la Dra. Albert explicó que elementos cotidianos como la comida que consumimos o las sábanas en las que dormimos son el resultado de tradiciones iniciadas por las mujeres negras traídas como esclavas. Estas mujeres usaban su creatividad para inventarse platos nuevos con lo que encontraron en la isla o creaban las manualidades que siguen elaborando tantas mujeres dominicanas hoy. Y también estuvieron presentes en todas las áreas de la sociedad: fueron desde nodrizas de las mujeres españolas que no querían dar el seno hasta negras cimarronas que escaparon de la esclavitud para establecer comunidades independientes en las montañas.

Por eso el evento reunió a personas de tantas generaciones diferentes deseosas de escucharla y de rendirle homenaje. Estuvieron presentes cómplices como el académico y ambientalista Luis Carvajal, la periodista Nexcy de León, la socióloga Rosa Lara y el educador Julio Zayas quienes, en palabras de la propia Dra. Albert, fueron “testigos oculares del proceso de confección” del libro. También asistieron especialistas como Anthony Stevens-Acevedo, estudioso de la primera rebelión de personas esclavizadas en el continente que tuvo lugar en 1521 en lo que es hoy República Dominicana. Además, contamos con activistas como la misma Fátima Lorenzo y Claudina Valdez, también ex integrante del CEDEE y co-fundadora de la Casa de la Identidad de la Mujer Negra, otra referencia crucial en la visibilización de la negritud y la lucha antirracista en el país. Lo mejor fue ver la gran cantidad de estudiantes y docentes presentes y la curiosidad con la que hacían preguntas a la Dra. Albert y compartían sus propias experiencias con su obra.

El carácter intergeneracional del diálogo fue más evidente aun en el panel que la Dra. Albert compartió con dos de las personas jóvenes que ella ha guiado con su trabajo: la antropóloga, investigadora, feminista decolonial y fundadora de Afrohistoria Ruth Pión y el antropólogo, investigador, docente y fundador de Folklore RD Jonathan De Oleo. Ruth enfatizó que “el trabajo de una mujer dominicana negra ha trascendido a diferentes latitudes del mundo” y constituye una de las bases del trabajo historiográfico actual de investigadoras jóvenes como ella. Nos recordó que el trabajo de la Dra. Albert es reconocido no solo en RD sino también en países como Cuba, México, Brasil y Estados Unidos. Pero lamentablemente gran parte de este trabajo historiográfico de la Dra. Albert y sus colegas no llega al gran público. De hecho, la historia oficial con frecuencia sigue ignorando los aportes de las mujeres y hombres afrodescendientes. Por su parte, Jonathan subrayó que en el momento de su publicación en 1990, el libro que conmemoramos constituyó “un acto de resistencia y de rebeldía” al sacar la negritud y especialmente a la mujer negra de ser vista como un elemento únicamente folklórico al ámbito de la academia. Para Jonathan, la Dra. Albert mostró con su ejemplo “que se puede resistir y que se puede resistir desde la academia” al ser la primera en analizar el rol de la mujer negra desde la perspectiva del feminismo negro y decolonial.

Le agradezco nuevamente a la Dra. Albert por aceptar nuestra invitación desde que conversamos el año pasado junto con nuestro amigo en común Julio Zayas. Desde entonces me cautivó con su conocimiento, su humor y su generosidad. Espero que este sea el inicio de una gran amistad y de muchas colaboraciones. Gracias otra vez a Ruth Pión y Jonathan De Oleo, a Virtudes de la Rosa y su equipo en el IGEF, a Libertarias y Afrohistoria, a las y los profesores y estudiantes de la UASD y al público en general por acompañarnos. Y gracias a mis compañeras de la Tertulia, Riamny Méndez y Rossy Matos por moderar y coordinar con nuestras contrapartes en la UASD, a Isis Martínez por sus fantásticas fotos y a Cibeles Sánchez Pimentel por encargarse de la transmisión para que tantas personas fuera del país o fuera de Santo Domingo pudiéramos también ser parte de este conversación tan importante y hermosa.

Tal y como planteó Ruth Pión, para poder crear una sociedad más justa es necesario empezar por reconocer las desigualdades de raza y de género que todavía existen. Y los aportes de la Dra. Celsa Albert son imprescindibles para ello. Como dijo Virtudes de la Rosa y se hizo eco Jonathan De Oleo: “Al César lo que es del César y a Celsa lo que es de Celsa”. No podría haberlo dicho mejor.

Esther Hernández-Medina

Doctora en sociología

Es una académica, experta en políticas públicas, activista y artista feminista apasionada por buscar alternativas para garantizar el ejercicio de los derechos de las mujeres y de los grupos marginados de todo tipo en la construcción de políticas públicas y sociedades más inclusivas. Es Doctora en Sociología de la Universidad de Brown, egresada de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard y egresada de la Licenciatura en Economía (Summa Cum Laude) y de la Maestría en Género y Desarrollo del INTEC universidad donde también fue seleccionada como parte del Programa de Estudiantes Sobresalientes (PIES). Su interés en poner las instituciones y políticas públicas al servicio de la ciudadanía, la llevó a colaborar en procesos innovadores como el Diálogo Nacional, la II Consulta del Poder Judicial y el Programa de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (PIOM) en la década de los ’90 y principios de la siguiente década. Años después la llevaría a los Estados Unidos a estudiar la participación ciudadana en políticas urbanas en la República Dominicana, México y Brasil y a continuar investigando la participación de las mujeres y otros grupos excluidos en la economía y la política dominicana y latinoamericana.

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