El exilio más largo vivido por Bosch inició en Puerto Rico, patria de su madre. Mi madre era puertorriqueña porque había nacido en Puerto Rico, pero era hija de un gallego; el gallego, es decir, don Juan Gaviño, se fue a la República Dominicana; allí compró unas tierras y se dedicó a la agricultura y a criar ganado.
Llegó el 13 de enero del 1938 a San Juan de Puerto Rico con su esposa embarazada y su hijo pequeño. A Puerto Rico volverá exiliado en 1963 debido al golpe de Estado. Pero por Puerto Rico ya había pasado, cuando a finales del 1930 viajaba en un barco entre Barcelona y Venezuela. La nave recaló en Borinquen y allí Bosch evocó décadas después una actividad que se hizo para recabar fondos para las víctimas del ciclón San Zenón.
Quedarse en la República Dominicana de Trujillo era imposible. Lo expuso en una carta al dictador el 27 de febrero del 1938 desde la vecina isla. Es una misiva donde renuncia como empleado del gobierno y explica los motivos para no regresar al país. Mi destino es ser escritor, y en ese campo, nada podía ya darme el país, y no sería eso sólo causa bastante a hacerme dejar el lugar de mis afectos, sino que, además de no poder seguir siendo escritor, tenía forzosamente que ser político, y yo no estoy dispuesto a tolerar que la política desvíe mis propósitos o ahogue mis convicciones y principios.
Por supuesto se refiere a la manera de hacer política Trujillo y enfatiza su naturaleza inhumana. A menos que desee uno encarar una situación violenta para sí y los suyos, hay que ser político en la República Dominicana. Es inconcebible que uno quiera mantenerse alejado de esa especie de locura colectiva que embarga el alma de mi pueblo y le oscurece la razón. La partida de Bosch fue un radical acto de sobrevivencia física, psíquica y moral.
Trujillo, heredero de la mentalidad del caudillismo precedente en nuestra historia, obligaba a todos a participar en el sostenimiento explícito de su régimen o padecer el ostracismo, la cárcel o la muerte. En ese momento Bosch considera que la actividad política tiene tal grado de especialización social que sólo unos pocos deben ejercerla. Semejante criterio estará presente cuando funde el PLD muchas décadas después, pero fundamentado en las ideas de un alemán y un ruso. Su concepción de la política es de alto nivel y lo afirma en esa carta al dictador. Yo no concibo la política al servicio del estómago, sino al de un alto ideal de humanidad. Bosch y Trujillo tenían ideas radicalmente opuestas de lo que es la política.
Duró un año en Puerto Rico editando las obras completas de Eugenio María de Hostos y partió hacia Cuba y llegó a La Habana el 27 de enero del 1939 para cuidar la impresión de las mismas. La Habana literalmente fue la escuela donde Bosch se formó en política, tanto entre los dominicanos antitrujillistas, como en el seno del Partido Revolucionario Cubano Auténtico PRC(A).
Sin Cuba no es comprensible Bosch. Prácticamente se forjó como político, líder partidario y estadista en la hermana isla antillana, la mayor. Si en Puerto Rico encontró a Hostos, en Cuba encontró a Martí. Su segunda esposa, quien le acompañó el resto de su vida, era cubana. También en Cuba continuó desarrollándose como narrador y ganando laudos como literato, aunque muchos de sus cuentos llegaron a los lectores cubanos (igual pasó en Puerto Rico) previo a su arribo físico.
Un año después de su llegada ya participaba en la redacción de la Constitución cubana del 1940 y su nombre se volvió conocido por todos los que leían revistas y periódicos, o escuchaban la radio.
El año 1943 fue muy especial en la vida de Bosch. Primero se funda oficialmente el Partido Revolucionario Dominicano, pero debe adoptar un nombre diferente por las presiones de Trujillo sobre Batista. Fulgencio Batista había ganado las elecciones del 1940 y no simpatizaba con la actividad de los dominicanos opositores a Trujillo, en cambio los dirigentes del PRC(A) los respaldaban.
A inicios de mayo sale el divorcio de Bosch con su primera esposa Isabel García Aguiar y al final de junio, justo el día de su cumpleaños, se casó con Carmen Quidiello Castillo.
De la boda de Juan y Carmen es importante señalar que sus testigos fueron el general Enrique Loynaz del Castillo, dominicano, y ayudante del generalísimo Máximo Gómez durante la Guerra de Independencia cubana; la escritora española María Zambrano y el poeta cubano Nicolás Guillén. Loynaz del Castillo ayudará a Bosch años después cuando la dictadura de Batista lo apresó e iba a enviarlo detenido a Trujillo.
Dos semanas antes de su boda con Doña Carmen, Bosch escribe una carta que será famosa. Le habían visitado tres amigos vinculados al régimen trujillista y luego de una conversación que por lo visto a Bosch le desagradó en gran medida, decide escribirles una carta justo cuando abandonaban Cuba de regreso a la República Dominicana.
Compartir esta nota