Nada más agradable que una buena noticia. Y en recientes días el Ministerio Ambiente y el fideicomiso publico Red Vial anunciaron un encomiable proyecto para sembrar 10 millones de árboles en las carreteras del pais. Con eso buscarán combatir el cambio climático y contribuir a la reforestación del pais. Ambas metas sin duda impactaran positivamente la imagen que los turistas extranjeros se formen de nuestro destino. Pero para lograr un mayor beneficio turístico de esa loable iniciativa es oportuno recomendar que parte de esa siembra se haga a la entrada de los 158 municipios del pais. Con la participación de los ayuntamientos en tan hermosa tarea los costos de ese subproyecto serian mínimos y se estaría embridando la conciencia turística de toda la población nacional.
Los objetivos de las entidades patrocinadoras no son los del sector turístico. La captura de dióxido de carbono que hacen los árboles disminuye el calentamiento global y, en consecuencia, este proyecto ayudará a bajar la temperatura de nuestro territorio, haciendo nuestro trópico más agradable. La reforestación, por su lado, ayuda a que no disminuya el caudal de los ríos y, en ciertos casos, a una mayor generación de electricidad renovable en las presas. (Para 1909 nuestra cobertura boscosa era un 85% pero hoy solo un 40%.) Mientras, para un destino turístico como el nuestro el uso de los árboles para esculpir el paisaje es una valida y apremiante tarea en vista de su importancia como componente de la satisfacción del turista.
La ong Fondo Verde ha descrito el valor del paisaje natural para la satisfacción de los turistas. “Diferentes investigadores concluyen que el paisaje es uno de los mayores activos economicos del territorio y que sin paisaje no hay turismo. De ahí, la importancia de contar con paisajes de cierta calidad y saber gestionales de una forma racional e inteligente.” “El valor que aporta el paisaje a la actividad turística lo podemos sintetizar en que: 1) el disfrute estético es indispensable en cualquier viaje turístico, 2) la satisfacción emocional asociada a lugares placidos y bellos, y 3) la percepción de armonía entre los elementos del destino visitado.”
Otra ong, Comunidad ISM, interpreta el paisaje de la misma manera. “Cualquier territorio es rico en singularidades locales, que se expresan física, material e inmaterialmente, por medio del paisaje. Como indica Font (1992), cada cultura crea sus propios arquetipos paisajísticos, sus símbolos y sus interpretaciones peculiares frente al paisaje y sus elementos significativos. Esto convierte al paisaje en una ventana a través de la cual el turista puede ver y observar una cultura diferente y aprender sus señas de identidad. Más aún, el paisaje proporciona al turista el “sentido del lugar” y, con ello, contribuye a aumentar la satisfacción del visitante, como factor de creación de riqueza y bienestar.”
El paisaje constituye uno de los primeros elementos que percibe el visitante y, por tanto, forma parte esencial de la experiencia turística. Numerosos destinos turísticos exitosos han comprendido que el viaje comienza mucho antes de llegar al hotel. Los accesos paisajísticos forman parte del producto turístico del destino anfitrión. Los beneficios generales que se derivan del paisaje incluyen la producción de una primera impresión favorable al visitante, embellece el recorrido por carretera, mejorar las fotográficas y la promoción en redes sociales y, en los casos de las entradas a los municipios, incentiva la inversion privada en los accesos. Para los municipios en particular el paisaje mejora su imagen, aumenta el orgullo de sus habitantes y refuerza la identidad del municipio mismo.
La propuesta para que cada municipio engalane su entrada con árboles pertinentes podría convertirse en una de las iniciativas de mayor rentabilidad turística, ambiental y paisajística que pueda emprender el país con una inversión relativamente modesta. En muchos municipios dominicanos, la primera impresión al llegar por carretera está determinada por tramos con escasa vegetación, edificaciones dispersas, publicidad desordenada o áreas degradadas. Una arboleda cuidadosamente diseñada cambiaría radicalmente esa percepción.
No se trataría simplemente de sembrar árboles, sino de crear una verdadera identidad paisajística municipal. Cada municipio podría seleccionar una o dos especies emblemáticas adaptadas a su clima, suelos y patrimonio natural, convirtiendo la entrada en una "tarjeta de presentación". Con el paso de los años, muchas de estas avenidas arboladas podrían llegar a ser tan reconocibles como los monumentos históricos o las plazas centrales. Si cada municipio escoge la especie de arboles que sea adecuada y preferida por sus habitantes estaríamos compitiendo con los “pueblos mágicos” de Mexico y ganaríamos simpatías con el movimiento ambientalista mundial.
Más que un simple programa de arborización, la iniciativa podría convertirse en un Programa Nacional de Paisajes en la Entrada Municipal, coordinado por el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Turismo, el Ministerio de Obras Públicas, la Liga Municipal Dominicana y los ayuntamientos. Cada municipio elaboraría un pequeño Plan Maestro Paisajístico que definiría: 1) la longitud de la arboleda, 2) las especies mas atractivas, 3) el sistema de riego, 4) el grado de la iluminación. 5) la señalización de bienvenida, 6) la ciclovías o senderos que sean posibles, 7) la señalización de bienvenida, y 8) programa de mantenimiento.
El Programa debe ser responsabilidad principal del MITUR. Para esto cuenta con representantes del ministerio en casi todas las común cabeceras de las provincias. Ellos estarían llamados a presentar la propuesta a las autoridades locales, comenzando por los alcaldes respectivos y siguiendo con los consejos de regidores. El MITUR se auxiliaría del Ministerio Ambiente para que preste sus técnicos como asesores de los municipios en el diseño de cada programa local. Los fondos para el financiamiento de estas iniciativas provendrían de Red Vial y de los presupuestos de los respectivos ministerios.
Debemos aprovechar la oportunidad de los diez millones de arboles que se sembraran para acrecentar la belleza de nuestros pueblos y distinguirnos en la region del Caribe como amantes de la naturaleza y defensores del medio ambiente. El mercado turístico internacional apreciará el esfuerzo y devolverá los frutos de lugar. Y si avanzan las investigaciones sobre la comunicación posible entre humanos y los árboles nuestro destino ofrecería con las arboledas municipales un atractivo mas para incrementar la derrama del turismo.
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