Una niña de 14 años y un hombre de 23. Nueve años de diferencia entre una niña y un adulto. Niña y adulto, adulto y niña: la danza de la desigualdad y la violencia.

Una niña de 14 años está muerta. El agente policial Edwin de los Santos Guerrero, de 23 años, está detenido.

Esta historia no comenzó con un disparo. Comenzó mucho antes.

Y ahora sí aparecen todos: la Policía, el Ministerio Público, las autoridades, la familia, los vecinos, las investigaciones.

Ahora sí.

No voy a escribir el nombre de la niña, porque todavía tenemos la obligación de protegerla. No la protegimos de la muerte, pero sí podemos evitar que siga siendo expuesta y revictimizada después de morir.

¿Qué sociedad estamos construyendo?

República Dominicana tiene leyes, normas, protocolos y programas. Seguimos esperando, además, una legislación integral contra la violencia hacia las mujeres: la llamada Ley Mirabal.

Pero no bastan las leyes. La prevención tiene que estar en la familia, en los medios de comunicación, en las comunidades, en las iglesias y, de manera fundamental, en la escuela.

El Ministerio de Educación cuenta con programas de Educación Sexual Integral en Valores y Cultura de Paz, estrategias para prevenir las uniones tempranas y protocolos de respuesta ante situaciones de violencia de género.

El Estado sabe qué debe enseñar. Educar para la no violencia no puede reducirse a un contenido del currículo. Tiene que convertirse en una forma de relacionarnos.

¿Cuántas violencias estamos evitando?

No basta con educar a las niñas para reconocer la violencia. Hay que educar a los varones para no ejercerla.

Prevenir es estar antes.

Antes del disparo. Antes del feminicidio. Antes de que una niña se convierta en una estadística.

Por eso esta tragedia debe obligarnos a mirar el aula y la manera en que estamos educando.

Porque ella no apareció en nuestras vidas el día que murió.

Ella pasó por nuestras escuelas y él también.

Ambos fueron formados —o debieron ser formados— por una sociedad que dice querer vivir sin violencia.

Tal vez llegó la hora de que el sistema educativo deje de preguntarse solamente cuánto enseña y empiece a preguntarse qué está logrando cambiar.

Porque una sociedad que enseña a prevenir la violencia está formando ciudadanos.

Una sociedad que solamente aparece después de la tragedia está llegando tarde.

Y ya llegamos tarde para ella.

Ahora tenemos que conseguir que no lleguemos tarde para las que todavía están aquí.

Ahora sí aparecen todos. Pero una niña de 14 años ya no puede verlos.

Lilliam Fondeur

Médica

Obstetrician / Gineco-Obstetra/ Experta en Infertilidad / Conferencista / Educadora Sexual /Derechos de las Mujeres. Especializada en la ginecología con énfasis defensa de los derechos de las mujeres. En 1999, obtuve mi especialidad de Gineco-Obstetra. Estudié Mujeres y Salud en la Universidad Complutense de Madrid 2014. Los medios de comunicación se han convertido en la tribuna por excelencia para la difusión de mi mensaje hacia la promoción de los derechos de las mujeres, dentro de ellos los derechos reproductivos y sexuales. Publico la columna “Mujeres y Salud” en el periódico El Nacional, y en adición, más de diez periódicos digitales nacionales e internacionales difunden mis artículos.Participo en el programa radial “Sólo para mujeres”, y en la Cadena de Noticias “SIN” con la sección “La Consulta “. Autora del Libro “Las Hijas de Nadie” y de más de 10 publicaciones médicas. He sido directora de la Dirección Materno Infantil y Adolescentes del Ministerio de Salud 2014-2016.

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