Desde el 20 de diciembre de 1962, cuando se llevaron a cabo las primeras elecciones libres y democráticas luego de treinta (30) años y cinco (5) meses de procesos despóticos, hasta la cita cívica del 19 de mayo del 2024, entre el padrón de votantes hábiles para ejercer el sufragio y el conjunto de personas que, por diversas causas, no vota, hay una diferencia significativa de ciudadanos que incide en el sistema de partidos y en la vida en democracia del país.
Entre esos dos valores porcentuales se ha decidido durante sesenta y dos (62) años y diecisiete (17) procesos electorales el futuro político de la República Dominicana. Esas dos cifras definen quiénes ocuparán los cargos de elección popular cada cuatro años. En estos se incluyen los presidentes y vicepresidentes de la República, senadores y diputados, así como los alcaldes y regidores de cada municipio.
La abstención en cada proceso eleccionario no es exclusiva de la República Dominicana; es una expresión cívica que se ha hecho muy evidente en grandes y pequeños países, y en múltiples regiones del mundo.
Las variables son diversas y guardan una relación directa con el comportamiento de los partidos políticos y de los líderes que asumen su dirección ejecutiva. A esa realidad se agregan los criterios funcionales de los gobiernos implementados por las organizaciones políticas luego de obtener el apoyo masivo de los electores.
Los electores, aun con bajo nivel educativo, han comprendido que en la mayoría de los procesos comiciales han ejercido el derecho al sufragio para favorecer grupos de poder a lo interno y externo del partido que apoyan. Las propuestas que militantemente respaldan en campaña pasan a ser desconocidas, postergadas y posiblemente nunca realizadas por aquellos que promueven soluciones y un cambio amplio de las condiciones de vida para la mayoría de la población del país.
Los ejemplos son múltiples y reiterados en diversos países de los cinco continentes, situación que ha provocado la implementación de seminarios y talleres para analizar las causas y consecuencias. Esas masas sociales defraudadas por años han buscado ayuda legal y especializada tanto dentro como fuera de sus fronteras, para tratar de orientar a los grupos sociales en interés de que puedan elegir mejor o, en primera instancia, presentar como candidatos a líderes de sus propias comunidades.
En la República Dominicana, un país sumamente político-partidista, la participación de la población en cada proceso es amplia y diversa. Su comportamiento cívico, aun bajo fuertes acciones represivas, ha sido constante. Independientemente de ello, los sectores políticos que durante sesenta y dos (62) años de vida democrática han dirigido la cosa pública no han recompensado como se debe al sacrificado pueblo dominicano.
Haciendo un escrutinio íntimo a cada uno de los diecisiete (17) procesos comiciales y el comportamiento de la sociedad dominicana ante la oferta electoral que le han presentado las organizaciones políticas formalmente registradas en la Junta Central Electoral, se arroja el balance siguiente, entre la población habilitada oficialmente para ejercer el sufragio y aquella que no lo hace llegado el momento del escrutinio.
El total de votantes inscritos en el padrón electoral desde 1962 hasta el año 2024 ha tomado la siguiente trayectoria:
- 1962 – 1 685 033 electores.
- 1966 – 1 815 493 electores.
- 1970 – 2 041 596 electores.
- 1974 – 2 116 388 electores.
- 1978 – 2 295 158 electores.
- 1982 – 2 631 844 electores.
- 1986 – 3 039 347 electores.
- 1990 – 3 275 570 electores.
- 1994 – 3 598 328 electores.
- 1996 – 3 748 066 electores.
- 2000 – 4 251 218 electores.
- 2004 – 5 020 703 electores.
- 2008 – 5 764 387 electores.
- 2012 – 6 502 968 electores.
- 2016 – 6 765 245 electores.
- 2020 – 7 529 932 electores.
- 2024 – 8 145 548 electores.
El total general de electores es el siguiente: 70 199 821.
El total de votos emitidos en el país desde 1962 hasta el año 2024 es el siguiente:
- 1962 – 1 073 245 votos.
- 1966 – 1 372 695 votos.
- 1970 – 1 297 843 votos.
- 1974 – 1 518 297 votos.
- 1978 – 1 741 337 votos.
- 1982 – 1 886 769 votos.
- 1986 – 2 195 455 votos.
- 1990 – 1 982 889 votos.
- 1994 – 3 163 396 votos.
- 1996 – 2 880 425 votos.
- 2000 – 3 236 906 votos.
- 2004 – 3 656 850 votos.
- 2008 – 4 118 288 votos.
- 2012 – 4 567 052 votos.
- 2016 – 4 708 746 votos.
- 2020 – 4 163 275 votos.
- 2024 – 4 429 079 votos.
Total general de votos emitidos: 50 941 526.
Total general de electores inscritos en el padrón electoral: 70 199 821. Total general de la abstención: 22 187 247.
Porcentaje (%) general de la abstención electoral: 31,60 %.
Abstención electoral en República Dominicana durante el período 1962-2024
Según el Glosario Electoral de la República Dominicana (cuya tercera edición fue puesta a circular en el año 2024), documento que de manera íntegra adjuntamos en el renglón documentos anexos del presente libro, página n.º 216, se denomina "abstención electoral" a la cantidad de personas que no ejercen su derecho al voto en las elecciones. El porcentaje de la abstención se obtiene al restar, del total de electores inscritos en el padrón electoral, el total de votantes que ejercieron el sufragio; la diferencia entre ambas cantidades constituye la masa electoral que se abstiene de participar.
Las razones o motivaciones pueden ser variadas y van desde la apatía hasta la imposibilidad material de presentación ante un colegio electoral.
A partir de esa definición contenida en el Glosario Electoral, publicado de manera oficial por la Junta Central Electoral en el año 2024 como parte de los materiales fundamentales del proceso electoral de ese período, he realizado el cálculo anteriormente señalado sobre la abstención electoral en el país desde el año 1962 hasta el 2024.
Como han podido observar, durante el período analizado (62 años) la proporción de la abstención ha variado en cada proceso, aunque en los últimos dos escrutinios la tendencia es hacia una mayor ausencia de electores frente a las urnas. Esa realidad debe ser analizada objetivamente por las autoridades de la Junta Central Electoral y por todas las organizaciones políticas del país, en interés de que implementen acciones correctivas de manera conjunta antes del proceso electoral del 2028, de modo que el fenómeno se manifieste a la baja y no al alza. Reducir los porcentajes de la abstención en las elecciones nacionales aportaría credibilidad a los resultados finales y, a la vez, fortalecería el sistema de partidos y la democracia representativa en el país.
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