La vulnerabilización en que transcurren las vidas de niñas, adolescentes, mujeres, en general, es una realidad que se ha venido naturalizando, normalizando. Sobre las consecuencias de este fenómeno se está despertando.

Algunos hombres poderosos, y no tan poderosos, pero banales; también están despertando; sobre que su creída “superioridad” los hace intocables, sabichosos, maliciosos, habilidosos, para burlar a las niñas, adolescentes, mujeres adultas, a las familias, a la comunidad, a las autoridades.

Los miedos y pactos de “silencio” se están erosionando.

En estos días he escuchado el asombro en algunas mujeres de la tercera edad, españolas, que expresan asombro sobre lo que se viene ventilando por una persona que tenían como un ídolo. Y con seriedad, vienen expresando: los abusos de hombres poderosos contra niñas, mujeres pobres, subalternas, mujeres atrapadas en sueños que para lograrlos se han sometido a abusos y han guardado silencio; deben parar absolutamente, afirman.

Más temprano que tarde se está hablando. Se están haciendo redes de apoyo para sostener la entereza y la integridad de víctimas.

Ojalá que cesen ya los temores, los abusos, las complicidades, las ambiciones, a querer conseguir logros a cualquier precio.

Que no se busquen espejos de superioridad a base de desafueros, humillaciones, falsos sueños de impunidades y de humanas con miedo.

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

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