La Comunidad Científica Internacional está llamada a profundizar las investigaciones para determinar, cómo tratar más humana y eficientemente a los pacientes: (1) con hipertensión arterial alta y las demás enfermedades cardiovasculares catastróficas.
Asimismo, (2) cómo tratar a las personas con cánceres; (3) el abordaje de los pacientes con dolores musculares como es el caso de la artritis, el dolor de espalda y otros trastornos musculoesqueléticos complejos; (4) cómo tratar a las gentes jóvenes, adultas y de la tercera edad con estrés, ansiedad, trastornos de ansiedad, miedo y depresión.
También, (5) cómo tratar a las personas con trastornos del sueño y otras condiciones fisiológicas que no les permite dormir; (6) cómo tratar a las gentes con problemas por el consumo de alcohol, cafeína y sustancias prohibidas; (7) cómo abordar los problemas de sobre peso y obesidad; (8) cómo tratar a las gentes agobiadas sin ninguna causa fisiológica que se quejan de sus dolencias.
Además, (9) cómo trabajar con las personas con problemas o patologías sexuales; (10) cómo abordar a los pacientes adictos a las redes sociales, a los juegos en líneas y a la pornografía; (11) cómo tratar a las gentes con problemas glandulares, siendo la diabetes tipo 1 el problema más común; (12) cómo tratar a las personas con problemas gastrointestinales como ulceras, gastritis y mala digestión; y, (13) cómo tratar a las gentes que padecen de diferentes tipos de infecciones catastróficas, entre otras.
Según se sabe, la hipertensión o presión arterial alta, es una condición de salud física que afecta a un número elevado de personas entre los 35 y 40 años de edad, situación que se complica aún más, ya que la presión arterial aumenta con la edad.
Como tal, la hipertensión arterial está asociada con la herencia genética, el sedentarismo y la mala alimentación. Según nos consta, cuando la hipertensión arterial alta no detectada y tratada a tiempo, la enfermedad afecta el corazón, los riñones, el cerebro y, a su vez, esta podría provocar apoplejía severa.
En tal sentido, “más del 70% de las causas de la hipertensión arterial alta no se conocen todavía, pese a las inversiones que han hecho los Estados y la Comunidad Científica Internacional por conocer sus verdaderas causas” (Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud).
Por su parte, la neuropsicología dispone de datos científicos que demuestran que algunos estímulos psicológicos anormales como el estrés crónico, la ansiedad, el trastorno de ansiedad, entre otros, juegan un papel importante en la aparición de la hipertensión arterial alta.
Asimismo, la medicina y la neuropsicología se han interesados en investigar el papel que juegan las hormonas en la aparición de la hipertensión arterial alta, especialmente en personas jóvenes. Como se sabe, las hormonas son sustancias químicas producidas por estructuras glandulares en varias partes del organismo humano que afectan otras partes de la fisiología humana.
Según se conoce, las hormonas son mensajeros químicos que juegan un papel importante en las alteraciones fisiológicas del organismo humano, especialmente el cortisol, la adrenalina, la aldosterona y la renina.
Por su parte, la aldosterona es la hormona esteroidea o mineralocorticoide producida por la corteza suprarrenal que regula la presión arterial y el equilibrio de los electrolitos y, como tal, actúa en los riñones, aumentando la reabsorción de sodio y agua y, a su vez, potenciando la eliminación de potasio, proceso que eleva la presión arterial y el volumen sanguíneo.
En tal sentido se ha comprobado, que las personas con altas concentración de ciertas sustancias químicas en la sangre que padecen estrés, ansiedad, miedo o ira, han debutado en los 18 meses siguientes como hipertensas, debido a las alteraciones de ciertas sustancias químicas que han sido detectadas en sus respectivos cerebros.
De nuestro lado, los especialistas en higiene y salud mental sabemos, que algunas sustancias químicas o neurotransmisores, influyen en la secreción de las hormonas adrenocorticotrofinas de la pituitaria o hipófisis, glándula que se encuentra en la base del cerebro y justo debajo del hipotálamo que estimula las glándulas suprarrenales que se encuentran sobre los riñones.
Además sabemos que, las glándulas suprarrenales que se encuentran sobre los riñones segregan cortisol y adrenalina, hormonas que elevan la presión arterial del organismo humano en un período relativamente corto.
Finalmente, la neuropsicología considera que alrededor del 80% de las enfermedades físicas y mentales conocidas hasta ahora son el resultado del estrés, la ansiedad, los trastornos de ansiedad, el miedo, la fobia, la depresión, la forma de alimentarnos y el estilo de vida que hemos asumido los seres humanos en los últimos 40 años.
“Las enfermedades físicas y mentales de los últimos 40 años, son desafíos extraordinarios por la inmediatez de la medicina paliativa, el estrés, la ansiedad y la hiperconectividad de los seres humanos” (ANONIMO).
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