Una debilidad resaltante, pero subestimada en el proyecto de desarrollo turístico de Pedernales impulsado por el gobierno central es la preeminencia de la planificación normativa sobre la situacional y la asunción de la comunidad como objeto, ente pasivo que debe acoger sin rechistar como bueno y válido todo cuanto se diseña, se dice y se hace fuera de su entorno aun sea un plan para su muerte, so pena de que le tilden de aldeano o lo categoricen como opositor enemigo.

El extemporáneo enfoque comunicacional en que se sustenta el proceso es, paradojalmente, el principal escollo porque deviene autoritario, vertical, meramente informativo (no necesariamente veraz), lejos del diálogo y la participación real de los actores fundamentales: los pedernalenses.

Se manifiesta en la apabullante comunicación masiva desde la urbe, que puede -en un primer momento- emocionar y provocar delirantes aplausos y mucho coro. Pero ese modelo resulta muy caro y estéril. En poco tiempo se diluye, y, entonces, aflora la realidad. Es una burbuja. Pero ha resistencia al cambio.

Lo he remarcado desde el día uno en los artículos. Lo he expresado cara a cara a uno que otro funcionario del sector, aunque sin mucha esperanza de cambio porque se trata de un paradigma que ya en otros mundos ha sido superado cuando quieren construir cambios de actitudes y prácticas.

Dos ejemplos actuales: el anuncio oficial sobre la instalación de un “puerto espacial comercial” en tierras del municipio Oviedo, Pedernales, y nuestra propuesta pública de instalación de un centro de observación de cuerpos celestes (no una estación aeroespacial para cohetes) para hacer turismo astronómico, o sea, astroturismo.

El primero, montado con toda parafernalia en la capital. Informado el 23 de febrero en Palacio a ejecutivos de medios de la urbe y, cuatro días después, el 27, en el discurso del presidente Luis Abinader sobre el informe de ejecutorias de 2025 ante la reunión con del Senado y la Cámara de Diputados. Arrancó aplausos estruendosos, ha sido multiplicado masivamente sin asomos de cuestionamientos, porque es “¡en Oviedo, en Oviedo!”.

El segundo, el mío, pueblano de Pedernales, ha sido ignorado, pese a que representaría un plus para el turismo sostenible que -dice el Gobierno- se desarrollará en nuestra provincia del suroeste largo, en la misma frontera dominico-haitiana.

Sería un atractivo diferente, hecho por humanos, con mínimo impacto ambiental, productivo y sano, que complementaría a los atractivos naturales. Atraería a otro tipo de turista: el apasionado con la ciencia y el que disfruta con el espectáculo del cielo.

Tal vez sea lo máximo el “puerto espacial comercial” ya negociado por el Gobierno con una empresa estadounidense, Lod Holdings (Launch On Demand) para ejecutar en tierras de Oviedo. Tal vez no tenga objetivos implícitos diferentes a los manifiestos. Tal vez, incluso, nos vaya a enriquecer a todos, allá, incluso a mí.

Pero ha comenzado mal: no se ha hablado con la gente que habita el territorio de la provincia. El diálogo una vez más ha estado ausente. Apenas algunos se han enterado de manera superficial a través de los medios.

El acuerdo compromete parte de la superficie territorial de la provincia, que es 2,075 kilómetros cuadrados, con casi el 68% apartado para dos parques nacionales, el Jaragua y el Sierra de Baoruco. Poco espacio nos queda para producir alimentos y urbanizar.

Se acentúa la tendencia elitista inocultable en el Gobierno en cuanto al turismo en Pedernales: ignorar sistemático a los de abajo, mientras afianza su preferencia por quienes corean acríticamente su discurso, obligados por el compromiso publicitario y propagandístico, si no, político.

El problema es que se juega el destino de la provincia. El pueblo disfrutará o sufrirá las consecuencias de cualquier iniciativa; sin embargo, es cosificado, relegado a la condición de recipiente después que el mismo poder ha instalado la narrativa rayana en la falacia de que allí no hay gente profesional y pensante.

Nuestra propuesta de instalación de un observatorio astronómico en Pedernales, de entrada, sería barata, rentable y, de entrada, no tendría implicaciones geopolíticas ni arruinaría nuestra rica biodiversidad, que es patrimonio nacional.

Ya una joven graduanda de Arquitectura, Pamela Nin Queliz, presentó un diseño sobre un centro turístico para la observación de cuerpos celestes,  como tesis para su graduación en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña.

Nada se perdería con evaluar las posibilidades de ejecución de su propuesta. Pedernales necesita diversificar los atractivos para captar turistas más exigentes que beneficien más a los territorios, orientados a la cultura, la ciencia, la relación directa con la gente de los destinos.

Dicho para que siga constando. Quienes, sin pasar factura, hemos apoyado desde el momento cero las iniciativas del Gobierno en la provincia, debemos sentirnos con el deber de advertirle acerca sus devaneos, olvidos, actitudes negreras, arrogantes y autoritarias de funcionarios que asumen las instituciones como parcelas familiares. Por su bien.

Tony Pérez

Periodista

Periodista y locutor, catedrático de comunicación. Fue director y locutor de Radio Mil Informando y de Noticiario Popular.

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