El candidato izquierdista a la presidencia francesa Jean-Luc Mélenchon, relegado en las encuestas de intención de voto por la ultraderechista Marine Le Pen, puso como ejemplo la remontada de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil para enviar un mensaje a sus partidarios: "Abajo la resignación".
Dos semanas después de que su principal rival en los sondeos, la ultraderechista Marine Le Pen, lanzara su campaña ante unos 8.000 militantes, Mélenchon reunió a unos 20.000 en Le Bourget, a las afueras de París, lugar simbólico de la izquierda, donde envió un mensaje de esperanza: "Vamos a luchar y, al final, vamos a ganar".
Recordó que en el pasado también las encuestas les daban por debajo del resultado que finalmente obtuvieron y se mostró convencido de que pueden ganar las próximas presidenciales.
"Somos los encargados de cambiar la historia", clamó Mélenchon en un gran mitin de campaña en las afueras de París, en el que presentó su programa electoral con el objetivo de relanzar su campaña y donde propuso liderar un movimiento de no alineados, junto a Lula, contando con "la tenacidad" de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y la izquierda española.
Apostó por la renuncia progresiva de las armas atómicas, sacar a Francia de la OTAN y fiar la resolución de los conflictos internacionales con los instrumentos del derecho internacional.
"Necesitamos un altermundialismo, otra manera de vivir la realidad mundial", dijo el candidato, que propuso construir "un frente mundial de no alineados, partidarios de un mundo ordenado", que "generará un gran movimiento de adhesión de naciones que quieren seguir siendo soberanas".
El candidato, que lidera los sondeos de la izquierda con un margen confortable, aseguró que las derechas pueden ser derrotadas, como se puso de manifiesto en Hungría, en Serbia, en Estados Unidos y, sobre todo, en Brasil: "Viva Lula", gritó ante unos 20.000 adeptos que gritaban "Mélenchon presidente".
El candidato, de 75 años, que afronta su cuarto asalto al Elíseo, propuso una propuesta radical frente a lo que calificó de "crisis global de la civilización humana".
"Solo tengo una cosa concreta que proponeros: cambiarlo todo", dijo el izquierdista, que consideró que el actual sistema liberal, representado en Francia por el actual presidente, Emmanuel Macron, "no es ni aceptado ni aceptable".
"Estamos viviendo el fin de un reinado", dijo Mélenchon, que envió un mensaje de apoyo a los estudiantes y trabajadores que desde hace semanas se manifiestan en el país y a los que dijo: "El poder solo antepone la represión policial".
Lo hizo mientras en el país se manifestaban miles de personas por cuarto sábado consecutivo, convocadas por asociaciones estudiantiles, sindicatos y los denominados 'chalecos amarillos', una jornada marcada por el descenso de la movilización.
Mélenchon también envió un mensaje a Le Pen: "No les temáis, su ideología es solo el racismo".
En ese sentido, Mélenchon pidió guardar un minuto de silencio por la víctima del atentado de hace tres semanas en las afueras de París, calificado de "terrorista racista" por los investigadores. Señaló que "el antirracismo es una cultura" y prometió restablecer el "derecho de suelo" para que "quien nazca en Francia, sea considerado francés".
Frente al "supremacismo" de la extrema derecha, Mélenchon presentó el "colectivismo ecológico", que proponer renunciar a la energía nuclear e introducir una planificación medioambiental que afecte a todos los sectores del país.
Frente a las bajadas de impuestos de los últimos años, que consideró que solo han beneficiado a los más ricos, preconizó una política de incentivo porque, dijo, el mercado interno es el principal motor de la economía francesa.
El programa 'melenchonista' incluye la nacionalización de empresas estratégicas, el bloqueo de los precios energéticos y de productos de primera necesidad, y la socialización de algunos bancos.
Sin dar cifras concretas, algo que tienen previsto hacer en los próximos meses, apuntan a medidas sociales, como el adelanto de la edad de jubilación a los 60 años, la subida de 220 euros del salario mínimo, hasta los 1.700 euros; la subida automática de los sueldos en función de la inflación, la creación de un ingreso mínimo para los jóvenes y una sexta semana de vacaciones.
Mediante una "revolución ciudadana", Mélenchon reiteró su propuesta de reforma profunda de las instituciones para acabar con el poder presidencial y dar más importancia a la soberanía popular mediante referéndums.
Decenas de miles protestan para "mantener la presión" sobre el gobierno en Francia
Decenas de miles de personas manifestaron por cuarto sábado consecutivo en Francia, donde el gobierno convocó reuniones la próxima semana con sindicatos, patronal y estudiantes para abordar los reclamos de aumento salarial y de mejores condiciones en los liceos.
El presidente centroderechista, Emmanuel Macron, enfrenta un final de mandato convulso con las protestas sociales, casi medio año antes de que los franceses escojan a su sucesor. La líder ultraderechista Marine Le Pen lidera los sondeos.
Un total de 146.000 personas protestaron este sábado en Francia, según las autoridades, cifra que los organizadores elevaron a 250.000 manifestantes.
En París, la manifestación recorrió el centro de la capital, entre las plazas de la República y de la Nación, en un ambiente festivo, aunque la policía usó gases lacrimógenos para dispersar a alborotadores al término de la marcha.
En otras ciudades como Burdeos también se registraron choques con las fuerzas de seguridad.
"Hoy es una fecha que permite mantener la presión", dijo la vocera de la Unión Estudiante, Sabrine Kharbach, quien subrayó que los sindicatos educativos convocaron una nueva huelga y protestas el próximo martes.
El jueves, entre 575.000 y 1,6 millones de personas ya salieron a las calles para reclamar mejores salarios y un alza del poder adquisitivo, y en apoyo a los estudiantes que denuncian desde mediados de septiembre la ausencia de profesores, aulas deterioradas o un sistema de admisión a la universidad poco transparente.
El gobierno anunció entonces una "conferencia social" el próximo lunes con sindicatos y patronal consagrada al poder adquisitivo y a los salarios. Ese día también hay previstos encuentros con organizaciones estudiantiles.
Aunque el ministro del Interior, Laurent Nuñez, movilizó de nuevo 70.000 agentes para evitar las escenas de caos registradas el 17 de octubre, las autoridades constataron una movilización "claramente a la baja".
A diferencia de los sábados anteriores, el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, lo hizo por separado.
En la capital, llamaron a concentrarse en la plaza de la Concordia, pese a la prohibición de la policía.
Varias decenas de personas respondieron a su llamado a protestar en esta céntrica plaza, situada cerca de la presidencia francesa, y uno de sus líderes fue detenido en la próxima Asamblea Nacional (cámara baja)
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