La secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, presentó su renuncia este lunes, en lo que representa un nuevo golpe para la administración del presidente Donald Trump. Su salida la convierte en la tercera integrante del gabinete en abandonar el cargo en menos de dos meses, en medio de una creciente turbulencia institucional en la Casa Blanca.
El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, confirmó la partida de Chavez-DeRemer a través de una publicación en X.
La funcionaria estaba siendo investigada por la Oficina del Inspector General del Departamento de Trabajo por una posible conducta indebida, que incluía, según medios estadounidenses, una presunta relación inapropiada con un subordinado, consumo de alcohol en el trabajo y posibles violaciones a las normas federales de viajes oficiales.
Un escándalo que se fue acumulando
Las primeras señales de problemas surgieron en enero de este año, cuando el diario New York Post publicó las primeras acusaciones internas contra la secretaria. Desde entonces, el escándalo no hizo más que crecer.
En abril, tres funcionarios del Departamento de Trabajo presentaron denuncias formales por discriminación, en las que acusaron a Chavez-DeRemer de haber creado un ambiente laboral tóxico y de haber tomado represalias contra mujeres que denunciaron conductas inapropiadas vinculadas al esposo de la secretaria, según informó The New York Times.
La Oficina del Inspector General, a cargo del exlegislador republicano Anthony D’Esposito, ya había iniciado una primera investigación sobre la gestión de Chavez-DeRemer.
Esta semana, legisladores demócratas de la Cámara de Representantes —entre ellos Bobby Scott, de Virginia, y Mark DeSaulnier, de California— solicitaron formalmente que se abriera una segunda investigación, esta vez relacionada con la disolución del comité asesor del Departamento de Trabajo sobre pensiones.
La tercera baja en el gabinete
La renuncia de Chavez-DeRemer se produce en un contexto de inusitada rotación en el gabinete de Trump.
Apenas semanas antes, el presidente había destituido a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y a la fiscal general, Pam Bondi —esta última en medio de fricciones por el manejo de los archivos del degenerado sexual Jeffrey Epstein.
Según medios estadounidenses, Trump venía evaluando desde principios de abril la posibilidad de prescindir de Chavez-DeRemer, en un momento en que el mandatario mostraba mayor disposición a realizar cambios en su equipo ante la caída en sus índices de aprobación.
Perfil de una funcionaria bajo presión
Chavez-DeRemer, de 58 años, es una política republicana oriunda de Oregon. Fue la primera mujer republicana en representar a ese estado en la Cámara de Representantes, cargo que ocupó entre 2023 y 2025.
Asumió como secretaria de Trabajo —la número 30 en la historia del cargo— a comienzos de 2025, con el respaldo de los sindicatos, lo que la distinguía dentro de un gabinete de perfil marcadamente empresarial.
Su designación fue vista en su momento como un gesto de Trump hacia el movimiento obrero. Sin embargo, su gestión quedó opacada por las acusaciones internas que derivaron en las investigaciones del inspector general.
La acumulación de bajas en el gabinete en tan poco tiempo reaviva el debate sobre la estabilidad del segundo mandato de Trump y la capacidad de la administración para retener funcionarios de alto rango sin que los escándalos internos se conviertan en el eje de la agenda política.

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