Las proyecciones indican que el 54 por ciento de los votantes han rechazado la iniciativa respaldada por el partido derechista Partido Popular Suizo.

Los votantes suizos han rechazado una propuesta para limitar la población del país a 10 millones de habitantes, infligiendo una derrota inesperada a una iniciativa de derecha que, según los sondeos, estaba en una contienda muy reñida hasta pocos días antes de la votación.

Las proyecciones del domingo mostraron que la iniciativa perdía con un resultado aproximado del 54 por ciento frente al 46 por ciento, un margen de rechazo significativamente mayor al sugerido por encuestas recientes, que apuntaban a una votación muy ajustada en la recta final de la campaña.

La propuesta, respaldada por el partido derechista Partido Popular Suizo (SVP, por sus siglas en alemán), habría convertido a Suiza en el primer país en imponer un límite formal a su población. Buscaba restringir el número de residentes a 10 millones —frente a los cerca de 9.1 millones actuales— y habría obligado al gobierno a adoptar medidas para frenar el crecimiento demográfico una vez que la población alcanzara 9.5 millones.

Si la población hubiera superado posteriormente los 10 millones, el gobierno se habría visto obligado a adoptar medidas de mayor alcance que potencialmente habrían incluido poner fin a la libre circulación de personas con la Unión Europea (UE), un pilar fundamental de la relación bilateral de Suiza con el bloque.

El resultado es una victoria para el gobierno suizo, las asociaciones empresariales y los sindicatos, que argumentaban que la iniciativa amenazaba el crecimiento económico y ponía en riesgo el acceso de Suiza a mano de obra extranjera en un momento de fuertes presiones demográficas.

«Sentimos alivio», declaró Vincent Subilia, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Ginebra.

La campaña «deshonesta» liderada por el SVP «llevó a Suiza a los límites de la democracia», afirmó, añadiendo: «Fue una campaña cargada de emotividad, pero se impuso el sentido común. Es una señal positiva para la economía suiza, pero también alentadora para nuestra relación con la UE».

La iniciativa fue rechazada de forma contundente en gran parte de la Suiza francófona, incluidos los cantones de Ginebra, Neuchâtel y Vaud. La fuerte oposición a la propuesta en los principales centros urbanos del país ayudó a contrarrestar el apoyo en muchas regiones rurales y de habla alemana.

Los líderes empresariales habían advertido que la iniciativa generaría incertidumbre en las decisiones de inversión y contratación mucho antes de que se alcanzara cualquiera de los umbrales de población establecidos. Economiesuisse, la principal organización empresarial del país, la calificó de una «iniciativa caótica» y argumentó que perjudicaría la competitividad de Suiza.

El resultado elimina una amenaza inmediata para los acuerdos de Suiza con la UE y probablemente allane el camino para el próximo paquete de acuerdos «Bilaterales III», cuyo objetivo es modernizar las relaciones con el bloque.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que el pueblo suizo había «hablado» y se comprometió a seguir trabajando con Berna para «modernizar y profundizar» la cooperación entre Suiza y la UE.

La campaña había ganado fuerza en algunas zonas del país al vincular la inmigración con el aumento de los costos de la vivienda, la saturación de las redes de transporte y la preocupación de que las infraestructuras no estaban siguiendo el ritmo del crecimiento demográfico. Los analistas políticos habían calificado esta campaña como una de las más eficaces del SVP en años, ya que amplió el debate más allá de la inmigración y planteó la cuestión en términos de calidad de vida y sostenibilidad.

«Las zonas rurales han dicho claramente "sí", pero las ciudades han inclinado la balanza», le declaró Marcel Dettling, presidente del SVP, al canal público de televisión SRF. Sostuvo que las preocupaciones sobre la vivienda, las infraestructuras y el crecimiento demográfico persistirían. «Insto a quienes celebran hoy a que aborden estos problemas», afirmó.

El resultado sugiere que los votantes que decidieron a última hora respondieron a las advertencias sobre las consecuencias económicas y diplomáticas de la iniciativa.

«Los desafíos relacionados con la vivienda, las infraestructuras y la movilidad socioeconómica siguen siendo objeto de debate político. Sin embargo, con la decisión de hoy, el electorado ha dejado claro que un límite rígido a la población no es la respuesta adecuada», declaró Stephan Mumenthaler, director de scienceindustries, la asociación empresarial suiza que representa a los sectores farmacéutico, biotecnológico y químico.

(Mercedes Ruehl. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web).

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