La destitución del mayor general Javier Marcano Tábata como jefe de la Guardia Presidencial de Nicolás Maduro, y también como director de Contrainteligencia Militar (DGCIM), se alza hasta ahora como lo más evidente del reacomodo del poder chavista tras el ataque militar que hace una semana aplicó el garrote de "la Doctrina Donroe", donde radica ahora mismo el poder real que gobierna  a Venezuela.

Es un reacomodo que no implica cambio de nombres, a excepción de Marcano Tábata, aunque sí de formas. Ello incluyó el anuncio de la puesta en libertad de "un gran número de presos políticos", una orden de Trump acatada (a cuentagotas, hasta ahora) de manera “muy importante e inteligente”, según dijo y a renglón seguido agregó que así ordenó anular un segundo ataque aun más sangriento y devastador. El estadounidense confesó que lo tenía previsto en caso de desobediencias chavistas.

Independientemente del discurso chavista a favor de Maduro y la soberanía de los pueblos, en los hechos la tarea de garantizar el orden público venezolano ("amarren a sus locos", dicen en Caracas) es el único rol asignado por EEUU. El temor también es por grupos chavistas que evalúan que hubo traición interna.

De estos también se cuida la ahora presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, que en jerarquía de mando se mantienen por sobre el presidente del Congreso, Jorge Rodríguez, hermano de la jefa de Estado interina, y el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López.

El interinato tiene una duración máxima de 180 días, tras lo cual el gobierno tendrá que llamar a elecciones, dice la norma tantas veces irrespetada en otros pasajes. En estos seis meses, Rodríguez tendrá que hacer equilibrio entre satisfacer las demandas de Trump y reacomodar al chavismo sin Maduro, con la ayuda de su hermano, de Padrino López y Diosdado.

Nadie dentro ni fuera del chavismo previó que estos cuatro personajes eludirían la suerte de Maduro al dispararse hace una semana los misiles de EEUU, pero ahí están. No solo han conservado el poder; mermado, claro está, sino la vida. Pero están bajo vigilancia y advertencia.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez junto al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López (izquierda); el ministro del Interior, Diosdado Cabello (centro-izquierda); y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (derecha), (Photo by Marcelo Garcia and PRENSA PRESIDENCIAL VENEZUELA / Miraflores press office / AFP) /

Para cumplir la tarea asignada por EEUU de garantizar el orden interno, se emitió un decreto en vigor esta misma semana que no deja dudas sobre la predisposición a continuar la represión, partiendo por castigar a quien exprese públicamente su apoyo al ataque militar de Trump, aunque no se ha informado aún de que se hayan aceitado las puertas giratorias de las cárceles para liberar a unos y apresar a otros.

Gracias a que la democracia ni los derechos humanos ni el respeto a la ley internacional civilizada son prioridad para Washington -medularmente ansioso del petróleo y gas venezolanos-, Diosdado y el general Padrino López podrán seguir como principales ejecutores de la represión chavista, al mando de soldados, policías y civiles armados, en su calidad de líderes de estos y de las agencias de contrainteligencia militares y civiles dominadores del espionaje interno generalizado.

Todos están advertidos por EEUU de que deben secundar la ejecución de los dictados que reciban de Washington "o lo pagarán caro", a decir de Trump que los amenaza a diario y sin tapujos.

Según diversas voces internacionales de derechos humanos, todas las instancias que dirigen Diosdado y Padrino han cometido crímenes de lesa humanidad a la hora de aplastar a la disidencia, entre la que se cuenta el Partido Comunista de Venezuela, lo que confirma la acusación de que el chavismo-madurista se vale de un discurso de izquierdas, pero en los hechos su práctica es antiizquierdista.

Trump ha decidido confiar en todos ellos para ‌mantener la estabilidad durante un período de transición, pese a que sus asesores están especialmente preocupados por Cabello, dado su historial de represión sistemática y su historia de supuesta rivalidad con Rodríguez, y temen que pueda frustrar esta fase.

EEUU está actuando en Venezuela en base a lo que le dice su propia experiencia: ​la decapitación total de regímenes que encasilló como enemigos a la postre cegó vidas militares estadounidenses adicionales y dilapidó parte de las arcas del Tío Sam. Allí están Afganistán, Irak, Libia, por ejemplo, para recordar que acabar con los liderazgos derrocados deja lo arrasado a merced del caos.

En el actual contexto de recrear la Doctrina Monroe para alimentar la Doctrina Donroe se toma en cuenta que, además de la fuerza pública formal, Diosdado Cabello controla los grupos armados llamados colectivos, con poder de desatar en las calles y en los domicilios particulares el tipo de caos que Washington dice que quiere evitar. En las últimas horas este liderazgo chavista volvió a confirmar que está cumpliendo su rol asignado.

Para el analista Pedro Benítez, “el chavismo se convirtió en una maquinaria de control y represión que terminó actuando contra los mismos a los que prometió redimir. Perdieron el pueblo” y eso se verificó tras las elecciones de 2025, cuando se produjeron, recuerda, multitudinarias "movilizaciones autoconvocadas” en repudio al denunciado fraude electoral. Decenas de los detenidos deberían constar entre los que ahora serán liberados.

“Fueron manifestaciones protagonizadas por sectores populares, con jóvenes pobres a la cabeza",  episodio que marcó, a juicio de Benitez, la ruptura definitiva entre el chavismo y el sentimiento popular. Desde entonces, las movilizaciones chavistas-maduristas han cambiado de rostro: presencia masiva de funcionarios, civiles armados y militares, presionados y amenazados, según se denuncia.

Reacomodo en el sector económico

Aunque Trump repite que EEUU "está a cargo" de Venezuela, principalmente en lo que al petróleo se refiere, incluido el qué hacer con la venta de cada barril (comprar únicamente productos made in USA), Delcy Rodríguez también nombró un “zar económico” que poco podrá hacer en este contexto de subordinación. Se trata de Calixto Ortega Sánchez, quien dirigió el Banco Central.

"No se trata de reconstruir la autonomía del Banco Central ni de restaurar la credibilidad de la moneda (el bolívar), sino de concentrar el control económico en una figura técnica subordinada directamente al poder político, con el objetivo explícito de administrar el colapso, no de revertirlo. El balance de la gestión previa de Ortega Sánchez al frente del Banco Central de Venezuela entre 2018 y 2025 es elocuente: el BCV dejó de operar como banco central en el sentido pleno del término. La moneda perdió su función de reserva de valor y de unidad de cuenta; la transparencia estadística fue sustituida por silencios prolongados y la política monetaria quedó reducida a una contención mínima del desastre", recordó el periodista, historiador, político y diplomático dominicano Víctor Grimaldi.

En un texto de hoy de la sección Opinión de Acento, Grimaldi sintetizó: "Mientras Héctor Valdez Albizu simboliza una concepción de la economía basada en reglas, credibilidad y largo plazo, Calixto Ortega Sánchez representa la lógica inversa: la administración técnica del colapso bajo control político".

En téminos macro, Venezuela bate récords por ejemplo en inflación, pese a salarios pulverizados, consumo de subsistencia y escasez. Quienes asisten a las movilizaciones oficialistas dependen, además, de beneficios estatales (comida subsidiada, gas doméstico, bonos patrióticos, etc.), aunque también hay quienes creen en el proyecto, algunas de las cuales, incluso, "querían que se fuera Maduro, pero no así con un ataque militar de EEUU", se lamentó una de estas personas al repasar el ataque militar con el sangriento saldo conocido.

Aldo Rodríguez Villouta

Radicado en República Dominicana desde 2017, donde trabaja en Acento (www.acento.com.do) y dirige la oficina dominicana de GlobeArt de Chile, su país natal. Previamente, corresponsal de Inter Press Service (IPS), Agencia EFE, Latin American New Service (Lans, EEUU), Associated Press (AP) y BBC en Ecuador, Brasil, Italia y Venezuela. Paralelamente, corresponsal en Venezuela y Ecuador de Monitor de Radio Red de México y colaborador de la Agencia France Press (AFP) y en varios medios de prensa nacionales de esos y otros países, entre ellos Ecuadoradio y Diario Meridiano, de Ecuador, y Gazeta Mercantil, versión Mercosul en Río de Janeiro.

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