La suspensión indefinida de los servicios consulares de Estados Unidos en Brasil, anunciada este viernes por motivos de seguridad, quedó bajo investigación de las autoridades brasileñas, que realizaron operaciones preventivas en São Paulo y cerca de Brasilia sin encontrar hasta ahora elementos que confirmen los riesgos inicialmente señalados.
La decisión estadounidense se produce apenas dos días antes de las elecciones presidenciales y legislativas brasileñas, en un contexto marcado por las tensiones entre el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y la Administración de Donald Trump, así como por las denuncias de posible injerencia extranjera en el proceso electoral.
La investigación de la Policía Federal
La Policía Federal informó que llevó a cabo dos órdenes de registro e incautación como parte de una investigación sobre posibles planes para realizar actos que pudieran poner en peligro instalaciones diplomáticas estadounidenses.
Las actuaciones fueron realizadas de manera preventiva y en coordinación con agencias de inteligencia extranjeras.
Los investigadores incautaron equipos de comunicación e informática que ahora son analizados para determinar si existe algún elemento que permita establecer la naturaleza y el alcance de las amenazas.
Hasta el momento, sin embargo, la Policía Federal no ha encontrado indicios que corroboren los riesgos señalados inicialmente ni ha identificado sospechosos vinculados con organizaciones criminales.
Estados Unidos mantiene la suspensión
La Embajada de Estados Unidos en Brasilia anunció la suspensión de los servicios consulares por motivos de seguridad y recomendó a los ciudadanos estadounidenses evitar desplazarse a la embajada, los consulados y otras instalaciones diplomáticas, incluso en situaciones de emergencia.
El Departamento de Estado estadounidense confirmó que mantiene coordinación con las autoridades brasileñas para abordar las preocupaciones de seguridad, pero no detalló públicamente cuáles fueron las amenazas específicas que provocaron la decisión ni informó cuándo podrían reanudarse los servicios.
Australia también suspendió sus servicios consulares en Brasil y recomendó a sus ciudadanos evitar las instalaciones diplomáticas estadounidenses.
La decisión estadounidense, por tanto, se mantiene mientras las autoridades brasileñas investigan unos riesgos que todavía no han podido ser corroborados mediante las operaciones policiales realizadas este viernes.
La decisión entra en la disputa electoral
El momento en que se produjo la suspensión añadió una dimensión política a la controversia.
Las elecciones brasileñas se celebran este domingo y tienen entre sus principales contendientes al presidente Lula da Silva, que busca la reelección, y al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, cuestionó la decisión estadounidense y afirmó que podría existir una intención de influir sobre la opinión pública brasileña.
Silva calificó la medida de inédita y sostuvo que no encuentra sentido en que Estados Unidos suspenda sus servicios consulares precisamente a dos días de los comicios.
También planteó que, si las autoridades brasileñas determinan que hubo una interferencia extranjera, el asunto podría ser llevado ante organismos internacionales.
Una relación marcada por las tensiones
La controversia se suma a una relación bilateral deteriorada durante los últimos meses.
Lula ha expresado reiteradamente su preocupación por una eventual intervención estadounidense en la política brasileña, mientras Washington ha aplicado medidas comerciales y sanciones contra funcionarios brasileños en medio de sus diferencias con el Gobierno de Brasilia.
La Administración Trump también designó como organizaciones terroristas a Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), dos de las principales organizaciones criminales brasileñas.
a medida fue recibida favorablemente por Flávio Bolsonaro, quien ha planteado que Brasil se incorpore al denominado Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada por Trump.
Brasil, entretanto, permanece fuera de esa alianza, mientras el Gobierno de Lula ha expresado preocupación por las posibles implicaciones de las medidas estadounidenses contra grupos criminales brasileños.
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