El Senado de Colombia aprobó el miércoles una ley que prohíbe la mutilación genital femenina, una práctica que persiste en algunas comunidades indígenas del país, en la última etapa legislativa del proyecto tras dos años de discusión.
La ablación o extirpación total o parcial del clítoris causa graves daños a la salud, puede causar la muerte y viola los derechos fundamentales de las niñas, según la Organización Mundial de la Salud.
Con la ratificación de la cámara alta, Colombia se convierte en el primer país de Latinoamérica con una legislación especial para erradicar esta práctica.
El proyecto ahora solo espera el visto bueno del presidente izquierdista Gustavo Petro, tras su paso por las dos cámaras legislativas.
La ley establece mecanismos estatales para la prevención y atención de este tipo de mutilación, que en algunas comunidades indígenas de Colombia se realiza a recién nacidas.
La AFP recorrió en abril las montañas cafeteras del departamento de Risaralda (oeste), territorio ancestral de los pueblos embera chamí y katío, donde la ablación afecta a cientos de niñas.
Alejandrina Guasorna, que vive en una resguardo de la zona, se enteró de adulta que su clítoris había sido extirpado poco después de nacer.
La mutilación genital es un tabú en la comunidad de esta agricultora de 74 años, aunque creció rodeada de muertes vinculadas a esa práctica. "Traían niñas muertas a cada momento". Pensábamos "que era normal", dijo a la AFP.
En cuartos cerrados, parteras utilizan una navaja o un clavo hirviendo para la mutilación, que puede causar la muerte por hemorragias o infecciones.
"Esta no es una práctica cultural, no señores. Es una práctica nociva que fue impuesta en nuestros resguardos", dijo ante el hemiciclo Juliana Domicó, líder indígena embera.
Se desconoce su origen en Colombia, pero se estima que responde a creencias africanas transmitidas a algunas comunidades indígenas durante el colonialismo.
"Niñas sin ablación", se leía la tarde del miércoles en carteles que algunos legisladores instalaron sobre sus curules.
La práctica es "una aberración que requiere un tratamiento cultural profundo", dijo en un discurso la senadora izquierdista Clara López, una de las impulsoras del proyecto.
Entre 2020 y 2025 se realizaron 204 ablaciones en Colombia, único país de América Latina donde se practican, según la ONG Equality Now, pero se estima que hay un subregistro muy alto.
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