Puede que la visita de Xi Jinping a Washington no haya aportado resultados sustanciales. Pero para los medios estatales chinos, logró su objetivo más importante: proyectar a China como una potencia en términos de igualdad con EE. UU. en el escenario mundial.
El Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista de China (PCCh), afirmó que la visita "Abrió el camino correcto para la coexistencia de las grandes potencias”.
"Muy elogiado por todos los sectores de EE. UU", anunció el titular de una información de la agencia de noticias estatal Xinhua.
"Xi recibió un gran reconocimiento por su liderazgo y su estatus de igual a igual", señaló Yun Sun, directora del Programa sobre China en el Centro Stimson, un centro de estudios con sede en Washington.
La hábil gestión que Xi hizo de su relación con el presidente estadounidense, Donald Trump, le garantiza estabilidad en el vínculo más importante de China y le otorga más tiempo antes del congreso del Partido que se celebrará en Beijing el próximo año, en el que se espera que asegure un cuarto mandato de cinco años.
Asimismo, ha ganado tiempo para que China intente reactivar una economía afectada por una prolongada crisis inmobiliaria, al tiempo que moderniza su tecnología para competir con EE. UU., especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA).
China demostró su capacidad para desafiar a EE. UU. durante la guerra comercial del año pasado, según los analistas, al contrarrestar los aranceles y controles de exportación estadounidenses restringiendo el suministro de tierras raras, minerales fundamentales para la industria manufacturera avanzada. China es la principal fuente de estos minerales.
Ambos países acordaron prorrogar dos meses la tregua de su guerra comercial —firmada el pasado octubre— y se comprometieron a resolver cuestiones como la de las tierras raras en los próximos meses.
El lunes, funcionarios estadounidenses y chinos anunciaron un régimen de aranceles comerciales de US$60 mil millones, que permite a cada país importar mercancías del otro por valor de US$30 mil millones con tasas arancelarias más bajas para productos no sensibles.
Trump también ha contribuido a acelerar la percepción del creciente poder de Beijing gracias a su aparente interés en estrechar lazos con el presidente chino. "Un aspecto se destaca: ahora se percibe a Xi como un par y un igual del presidente de EE. UU., y Trump aceleró este proceso mediante esta visita de Estado", afirmó Yu Jie, experta en China de Chatham House, un centro de estudios británico. "Ése es precisamente el objetivo de una visita de Estado y el mejor resultado posible para Beijing".
Los dos líderes alcanzaron un acuerdo para "intercambiar puntos de vista sobre los riesgos y beneficios relacionados con la inteligencia artificial", según el Ministerio de Asuntos Exteriores de China.
Se empleó un lenguaje más firme respecto a Irán; el comunicado chino señaló que "Irán debe cumplir su compromiso de no desarrollar armas nucleares" y reiteró su postura de que ningún país debería "imponer peajes en vías navegables internacionales".
También se mencionó la cooperación para combatir el tráfico de fentanilo, una medida que EE. UU. llevaba tiempo reclamando y que Trump había buscado impulsar.
Aunque las declaraciones conjuntas de ambos países no mencionaron a Taiwán, una de las noticias destacadas de Xinhua sobre la visita repitió las duras palabras de Xi al respecto. Se reiteró la amenaza de conflicto si EE. UU. apoyaba la "independencia" de Taiwán, territorio sobre el cual Beijing reclama soberanía.
Existen indicios de que Beijing intentará aprovechar la creciente cercanía entre Xi y Trump para tratar de distanciar a EE. UU. de sus aliados, como Japón. Beijing impuso controles a la exportación a Japón después de que la primera ministra Sanae Takaichi declarara el año pasado que una guerra entre China y Taiwán podría suponer una amenaza existencial para su país.
"El aliado protector de Japón —la superpotencia que en su día prometió apoyo incondicional a Japón— está construyendo ahora una relación constructiva con China", escribió el Global Times, un tabloide vinculado al PCCh. Esto implicaba que Washington no estaría dispuesto a intervenir para respaldar a Japón en sus disputas con China, según el periódico.
El lunes fue evidente el optimismo oficial chino respecto a la labor diplomática de Xi. Un artículo de portada en el Diario del Pueblo, titulado "El camino para que las grandes potencias convivan en armonía está ante nosotros", relataba los detalles de la visita de Estado del líder.
(Joe Leahy, Edward White y Demetri Sevastopulo. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web)
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