El socialista moderado Antonio José Seguro salió victorioso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas este 18 de enero, seguido por el líder de extrema derecha André Ventura, y ambos se enfrentarán en una segunda vuelta el 8 de febrero.
En las cinco décadas desde que Portugal se liberó de su dictadura fascista, una elección presidencial solo una vez antes —en 1986— había requerido una segunda vuelta, lo que pone de manifiesto lo fragmentado que se ha vuelto el panorama político con el auge de la extrema derecha y el desencanto de los votantes con los partidos tradicionales.
La presidencia es un papel mayormente ceremonial en Portugal, pero ejerce algunos poderes clave, incluyendo en algunas circunstancias disolver el parlamento, convocar elecciones parlamentarias anticipadas y vetar legislaciones.
Con todos los votos en Portugal contados, Seguro obtuvo el 31,1% y Ventura estaba segundo con 23,5%.
João Cotrim de Figueiredo, del partido de derechas y proempresarial Iniciativa Liberal, quedó tercero entre un total de 11 aspirantes, con alrededor del 16%.
Ventura busca unificar a la derecha
El pasado mayo, el partido antiestablishment y antiinmigración Chega, fundado hace apenas siete años, se convirtió en la principal opción opositora en las elecciones parlamentarias, obteniendo el 22,8% de los votos.
Como en gran parte de Europa, el auge de la extrema derecha ha inclinado las políticas gubernamentales, especialmente en materia de inmigración, hacia una postura más restrictiva.
Sin embargo, todas las encuestas recientes han mostrado a Ventura, un excomentarista de televisión deportiva, perdiendo la segunda vuelta debido a su alta tasa de rechazo, que supera el 60% de los votantes.
Los analistas suelen describir a Chega como el "espectáculo de un solo hombre" de Ventura, una opinión corroborada por el hecho de que Ventura se presenta a la presidencia tras haber declarado en numerosas ocasiones que quiere ser primer ministro.
Pero Ventura sonó combativo al salir de una misa católica a la que había asistido en el centro de Lisboa: "Ahora necesitamos unir a toda la derecha … Lucharé día a día, minuto a minuto, segundo a segundo para que no haya un presidente socialista. Ganaremos", dijo.
"El país ha despertado tras estos 40 años sin segundas vueltas", dijo más tarde a sus partidarios.
El primer ministro Luis Montenegro dijo que sus socialdemócratas de centroderecha, cuyo candidato Luis Marques Mendes quedó quinto con 11,3%, no apoyarían a ninguno de los aspirantes a la segunda vuelta. El nominado libertario Joao Cotrim de Figueiredo ha dicho que no quiere a Ventura como presidente.
En una nota reciente, la Unidad de Inteligencia del diario 'The Economist' escribió que una segunda vuelta Seguro-Ventura "sería más sencilla dado su atractivo limitado (en referencia a Ventura) más allá de su base principal".
"Aunque la presidencia es en gran medida simbólica, Ventura es el único candidato que señala un enfoque más intervencionista, aunque la Unidad de Inteligencia (de 'The Economist') considera poco probable que esto se traduzca en victoria", afirmó.
Otros aspirantes incluyeron al almirante retirado Henrique Gouveia e Melo, que lideró la campaña de vacunación contra el COVID-19 del país, con un 12,3%, e incluso el humorista Manuel João Vieira, que obtuvo algo más del 1% de los votos, según resultados parciales, con la promesa de un Ferrari deportivo para cada portugués y vino de barrilero en cada hogar.
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