Una serie de ataques cibernéticos contra los sistemas de votación y líneas de comunicación en todo el país fueron denunciados por las autoridades de Rusia el sábado 19 de septiembre, al inicio del segundo día de los comicios parlamentarios.

Ella Pamfilova, presidenta de la Comisión Electoral Central (CEC, por sus siglas en inglés), señaló que los intentos por boicotear las elecciones continuaban, pero todos han sido repelidos con éxito. "Durante toda la noche el sistema de Moscú ha sido objeto de un ataque muy potente (…) El ataque es prácticamente continuo y es muy amplio e intensivo", explicó. 

El grupo de piratas informáticos anónimos CikLeak reivindicó el jaqueo de los servidores para denunciar que la CEC "ha creado un sistema de votación electrónica remota completamente opaco" que permite robar votos. El colectivo instó a los votantes a sufragar el último día de las elecciones "para dificultar la falsificación de los resultados".

No obstante, el presidente Vladimir Putin acusó previamente a Ucrania, sin aportar pruebas, de intentar interferir en las elecciones. 

Entretanto, el Ministerio Digital informó de un intento de sabotaje en las líneas de comunicación en cuatro regiones del Lejano Oriente del país, pero aclaró que el ataque había sido frustrado. "Las comunicaciones en las regiones de Sajalín, Magadán, Kamchatka y el distrito autónomo de Chukotka han sido totalmente restablecidas", señaló esa cartera en Telegram.

Une femme vote lors des élections législatives russes dans un bureau de vote de Shishkin Les, à Moscou, le 19 septembre 2026.
Una mujer vota durante las elecciones parlamentarias rusas en un colegio electoral en Shishkin Les, Moscú, el sábado 19 de septiembre de 2026.

Los comicios, que comenzaron el viernes y terminan el domingo, se adelantan prácticamente sin presencia de la oposición, por lo que es previsible que se revalide el actual dominio político del partido Rusia Unida, afín a Putin, quien se espera que obtenga un control absoluto de la cámara baja, la Duma Estatal.

Asimismo, se prevé que varios partidos más pequeños de la "oposición sistémica", que votan en sintonía con el Gobierno en todos los temas clave, también mantengan su presencia.

Las autoridades rusas extendieron las elecciones parlamentarias durante el fin de semana en un intento por aumentar la participación entre los 111 millones de votantes habilitados, y permitieron el voto electrónico.

La participación rondaba el 32,5 % del censo electoral a las 14:00 del sábado (hora local), casi el doble que en las últimas elecciones, según datos de la CEC.

Cerca del 70 % de los sufragantes votó telemáticamente el viernes, lo que ha desatado sospechas de observadores y opositores. El propio presidente Putin inauguró las elecciones legislativas votando por internet, antes de que lo siguieran el primer ministro, Mijaíl Mishustin, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.

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La primera votación parlamentaria en Rusia desde que el Kremlin comenzó la invasión a Ucrania, en febrero de 2022, también se está desarrollando en los territorios ucranianos anexionados ilegalmente por Moscú. Además de la península de Crimea —ocupada ilegalmente desde 2014—, las autoridades rusas han incorporado por primera vez a residentes de las zonas ocupadas de Donetsk, Lugansk, Zaporizhia y Jersón, a las que Moscú denomina "nuevas regiones" y donde estima que residen unos 3,5 millones de votantes.

Putin celebró en un discurso del miércoles que estos votantes acudan a las urnas "por primera vez desde su reunificación con Rusia", mientras que las autoridades de Kiev denunciaron enérgicamente la medida como ilegal.

Unas elecciones que avivan disputas territoriales

En la región separatista prorrusa de Transnistria, en Moldavia, el Kremlin quiere abrir el domingo 15 colegios electorales para ciudadanos rusos, lo que ha desencadenado una disputa diplomática con Chisináu, que define el plan como "inaceptable y hostil".

Moscú afirma que los 220.000 habitantes de Transnistria, una franja de tierra que se separó de Moldavia en 1990 —al final del dominio soviético—, poseen pasaportes rusos y tienen derecho a votar. Pero el gobierno prooccidental de Moldavia, que quiere unirse a la Unión Europea y denuncia la guerra en Ucrania, sostiene que el único colegio electoral habilitado estará en la embajada rusa de la capital.

En las últimas elecciones parlamentarias rusas, en 2021, Moscú habilitó 27 colegios electorales en Transnistria, a los que acudieron más de 59.000 votantes. Un 76 % de ellos apoyó al partido Rusia Unida, que respalda al presidente ruso, Vladímir Putin.

Aunque Transnistria no está reconocida internacionalmente, ni siquiera por Moscú, un contingente militar ruso de unos 1.500 soldados —a los que el Kremlin ha definido como fuerzas de paz— permanece en este territorio a pesar de las exigencias de Moldavia para que se retiren.

Urnas electorales en Donetsk, la región ucraniana ocupada ilegalmente por el Kremlin, durante las elecciones parlamentarias rusas, el 18 de septiembre de 2026.

Otra disputa territorial heredada de la caída de la Unión Soviética se mantiene en Osetia del Sur, una región separatista de Georgia respaldada por Rusia, donde Marat Kambolov, un exfuncionario federal ruso, ha sido elegido presidente.

Moscú celebró la victoria de Kambolov. "Los resultados demuestran el deseo generalizado de la sociedad de Osetia del Sur de lograr estabilidad política interna, progreso y un desarrollo integral de las relaciones con la Federación Rusa", declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores. Putin felicitó a Kambolov el sábado mediante un telegrama publicado en la página web del Kremlin.

Osetia del Sur y Rusia firmaron en mayo un tratado que profundizó la cooperación en materia de defensa, política exterior y seguridad, y estableció planes para integrar las redes energéticas y de transporte.

Esta región se separó de Georgia a principios de la década de 1990, lo que derivó en una independencia de facto con el apoyo de Moscú. Una breve guerra entre Rusia y Georgia en 2008 expulsó a las fuerzas georgianas de partes del territorio que habían controlado anteriormente.

Observadores silenciados

El partido opositor liberal ruso Yabloko, el único movimiento registrado que se atrevió a criticar la guerra contra Ucrania, solo cuenta con unas pocas docenas de candidatos en las elecciones uninominales tras ser excluido de las urnas en agosto por el Tribunal Supremo por supuestamente infringir las normas electorales, algo que esa entidad ha negado.

Yabloko y el Partido Comunista, que ha criticado algunos aspectos de la política gubernamental pero ha evitado cuidadosamente cualquier cuestionamiento a Vladimir Putin, afirmaron que a muchos de sus veedores se les impidió el acceso a los colegios electorales.

"La magnitud de lo que está sucediendo no nos permite considerarlo un simple malentendido", declaró Nikolai Rybakov, presidente de Yabloko.

Un observador de esa formación fue arrestado el sábado por la policía en un colegio electoral de San Petersburgo, después de que los funcionarios del centro lo señalaran de "perturbar las elecciones". Los uniformados utilizaron la fuerza contra el veedor, quien perdió el conocimiento, según la denuncia de Yabloko publicada en Telegram.

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Rusia endureció las restricciones a los observadores electorales en la antesala de los comicios, de tal forma que tengan prohibido hacer declaraciones "que puedan interpretarse como un menoscabo de la confianza en el sistema electoral".

Además, algunos políticos pacifistas han sido encarcelados o forzados a huir al extranjero antes de la campaña.

Con Reuters, AP y EFE

France24

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