La localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, sur de España, se sumió en la conmoción ante el accidente entre dos trenes de alta velocidad que dejó al menos 39 muertos y decenas de heridos.
El accidente ocurrió a hacia las 19.39 hora local (18.39 GMT) del domingo cerca de la estación de la población de Adamuz, en Córdoba (Andalucía).
Un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18:40 horas (17:40 GMT) con destino a Madrid con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones a las 19:39 horas) e invadió la vía contigua por la que en ese mismo momento circulaba otro de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló.
El número de muertos por la colisión ascendió de 21 a 39 la madrugada del lunes, según la cadena española RTVE. Antonio Sanz, el máximo responsable de emergencias de Andalucía, declaró en rueda de prensa que al menos 73 personas resultaron heridas.
La cifra aumentará, dijo previamente Sanz,, quien cifró los heridos en más de 70.
Treinta de los heridos revisten gravedad, declaró el ministro de Transportes español, Óscar Puente, en una rueda de prensa la madrugada del lunes, en la que señaló que todos los lesionados fueron evacuados a hospitales para recibir atención.
El accidente se produjo cuando un tren de la empresa española Iryo que iba de la ciudad andaluza de Málaga a Madrid descarriló, "invadiendo la vía contigua", por donde iba un tren de otra empresa, Renfe, con el que colisionó y "que también ha descarrilado", indicó en X Adif, el gestor público de la red de trenes.
"El impacto ha sido terrible, provocando que las dos primeras unidades del tren de Renfe salieran despedidas como consecuencia del mismo", expresó Puente.
"El problema es que están los vagones retorcidos. Entonces los hierros están retorcidos con las personas dentro. Hay unos amasijos de hierro, de sillones, de asientos está todo muy, muy deshecho", afirmó a la televisión pública TVE Francisco Carmona, jefe de bomberos de Córdoba.
Puente dijo no poder adelantar las causas del accidente, que definió como "tremendamente extraño".
El suceso ocurrió en "una recta". El tren de Iryo era "prácticamente nuevo", con apenas "cuatro años" y la vía estaba "completamente renovada", afirmó el ministro de Transportes.
Imágenes en la televisión pública mostraban los trenes que habían descarrilado rodeados de numerosas personas y ambulancias, mientras miembros de los servicios de emergencia trabajaban para ayudar a los heridos.
Numerosos voluntarios de Adamuz se acercaban también para colaborar para atender a los afectados.
Una "noche de dolor"
"Esto parece una película de terror", narró a la cadena La Sexta Lucas Meriako, que iba en el tren de Iryo. "Se sintió un golpe muy fuerte por detrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer, a romper (…) Había muchos heridos por los vidrios".
"He vuelto a nacer", declaró a TVE Montse, una mujer que iba en el tren a Huelva, quien narró lo que sintió en el accidente: "He dado vueltas de campana. Me he dado un golpe en la espalda. No sé cómo. Había gente chillando".
En el tren de Iryo iban unas 300 personas y más de 100 en el convoy de Renfe.
La Casa Real española expresó su "gran preocupación" por el "grave accidente".
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien suspendió sus actividades del lunes para estar pendiente del suceso, afirmó en X : "Hoy es una noche de profundo dolor para nuestro país", al expresar sus "más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las víctimas".
Unos 40 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias con una quincena de vehículos se desplazaban a la zona, indicó el Ministerio de Defensa.
Con AFP, EFE y Reuters
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