El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, fue derrotado este domingo en unas elecciones parlamentarias que marcan el fin del abrumador dominio del conservador partido Fidesz y de la gestión de Orbán en la primera línea de poder tras 16 años de gobierno.

En sus primeras declaraciones, el primer ministro —que transformó el país en una democracia denominada por analistas como “iliberal”— admitió que los resultados electorales constituyen una derrota “dolorosa”.

Las autoridades electorales estimaron que la participación alcanzó un récord de al menos 79%. La mayoría de los ciudadanos húngaros consideraron los comicios como un momento decisivo para el país. 

Según los resultados preliminares, que se basan en el 81,5% de los votos escrutados, el partido Tisza —de centroderecha, proeuropeo y liderado por el abogado de 45 años y exparlamentario Péter Magyar— obtuvo 137 escaños, lo que le otorga una mayoría de dos tercios en el Parlamento de 199 miembros, derrotando al partido Fidesz de Orbán.

“Los resultados electorales aún no son definitivos, pero la situación es comprensible y clara. El resultado nos duele, pero es innegable. No se nos otorgó la responsabilidad ni la posibilidad de gobernar. He felicitado al ganador”, expresó Orbán, de 62 años, que contaba con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump; del líder ruso, Vladimir Putin; y de buena parte de los dirigentes y políticos conservadores europeos.

En contraste, Magyar —quien había caracterizado las elecciones como una crucial decisión entre Oriente y Occidente— pronunció un discurso en Budapest ante miles de seguidores que estuvo cargado de esperanzas y también de dardos a Orbán y su formación, que ahora pasarán a la oposición.

“Hoy estamos haciendo historia. La pesadilla que hemos vivido estos últimos años llegará a su fin… Hungría ha enviado un mensaje: el régimen de Viktor Orbán ha terminado. Nuestra patria forma parte de Occidente, nuestra patria forma parte de la comunidad europea, nuestro país forma parte de la OTANJuntos, hemos liberado Hungría y hemos recuperado nuestro país", afirmó ante una multitud.

El fin de una era y el "retorno" a la esfera de influencia de la UE

Orbán —cristiano, conservador, nacionalista, euroescéptico— gobernó Hungría desde 2010, obteniendo supermayorías parlamentarias cuatro veces consecutivas en 2010, 2014, 2018 y 2022, llegando a ser el líder más longevo de la Unión Europea. Un dominio indiscutible que le permitió implementar reformas profundas al Estado, siendo la más significativa de estas una suerte de reforma a la Constitución, que se basó en la aprobación de una Ley Fundamental de Hungría, que reemplazó de facto aspectos de la carta magna.

La Ley Fundamental introdujo principios sobre la identidad nacional, la tradición cristiana y una sociedad "centrada en la familia”, esta última definida como la unión entre hombre y mujer. Orbán también impulsó cambios al sistema electoral, así como la reestructuración del Poder Judicial, llenando el Tribunal Constitucional con jueces leales; asimismo concentró el poder y puso a las instituciones bajo el férreo control del gobierno. 

Además, impuso controles sobre el trabajo de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y su financiación, promovió una agenda antiinmigración y la aprobación de leyes que limitaron la representación y ejercicio de los derechos de las minorías y el reconocimiento de las personas de la comunidad LGBTQ+. En casa, Orbán es un héroe patriótico para sus seguidores, pero para sus críticos —dentro y en el extranjero— es considerado como un líder autoritario.

Su consolidación en el poder, las restricciones a las actividades de las ONG y a la libertad de prensa, y el debilitamiento de la independencia judicial fueron focos de fricción y conflictos abiertos con la UE sobre el alegado retroceso de los estándares democráticos. Enfrentamientos que dieron paso a la decisión de la UE de suspender miles de millones de euros en fondos para Hungría.

La derrota electoral de este domingo marca la culminación de 16 años de gobierno de Orbán y se prevé que tendrá importantes y cruciales repercusiones no solo para Hungría, sino también para la Unión Europea, Ucrania y otros países. Su salida del poder también augura el fin al papel de socio conflictivo de Budapest dentro del bloque: Orbán fue durante años la piedra de tranca en las decisiones más trascendentales de la UE con respecto a la invasión lanzada por Rusia contra Ucrania en febrero de 2022.

Usando su poder de veto en el marco de la regla de unanimidad dentro de la UE, Orban obstaculizó sanciones económicas a Moscú, paquetes de ayuda suplementaria y préstamos a Kiev, negociaciones para el ascenso de Ucrania al bloque, así como concesiones y transferencia militar de apoyo al país, en medio de una incesante ofensiva de Rusia.

Esto posiblemente abra el camino para un préstamo de 90.000 millones de euros (105.000 millones de dólares) a la Ucrania devastada por la guerra, que fue bloqueado por Orbán. 

También podría provocar la eventual liberación de fondos a Hungría, congelados por Bruselas como castigo a la supuesta erosión de las libertades democráticas por parte de Orbán.

Un aluvión de expresiones de alivio

La salida de Orbán también priva al presidente ruso, Vladimir Putin, de su principal aliado en la UE y causa conmoción en la derecha europea y hasta en la Casa Blanca.

La campaña de Orbán se vio plagada por informaciones de medios de comunicación que alegan que su gobierno se confabuló con Moscú en asuntos diplomáticos y políticos. Orbán negó cualquier irregularidad y afirmó que su objetivo era proteger la identidad nacional de Hungría y los valores cristianos tradicionales dentro de la UE, así como su seguridad en un mundo peligroso.

Esto en medio de los informes del diario 'The Washington Post', que reveló que el ministro de Exteriores húngaro consultaba con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, detalles de conversaciones privadas en el seno de la Comisión Europea. En una exclusiva —considerada también como un reporte explosivo— el diario informó que el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, sostenía llamadas telefónicas con Lavrov consideradas confidenciales y eje de la confianza entre los socios europeos. Los contactos fueron luego reconocidos por Szijjártó durante un mitin de campaña en Budapest.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido una de las más entusiastas a la hora de reaccionar a los resultados electorales:

“Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece. Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Juntos somos más fuertes. Un país regresa a su camino europeo. La Unión se fortalece… El corazón de Europa late con más fuerza en Hungría esta noche”, dijo Von der Leyen.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también destacó el nuevo papel que jugará Hungría dentro de la UE:  “Acabo de hablar con Péter Magyar para felicitarle por su victoria en Hungría. Francia celebra lo que ha sido una victoria en términos de participación ciudadana en el proceso democrático, una victoria que demuestra el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y al papel de Hungría en Europa”

Mientras, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, felicitó al que será el nuevo primer ministro y prometió trabajar con el nuevo gobierno en Budapest para mantener a la UE más fuerte y segura.

"El pueblo húngaro ha decidido. Mis más sinceras felicitaciones por su éxito electoral, querido Peter Magyar… Espero con interés trabajar con ustedes. Unamos fuerzas por una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida. ¡Felicitaciones, estimado Péter Magyar!"

Con Reuters, AP, AFP, EFE y medios locales

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