Una tregua para abrir paso a la ayuda humanitaria. El alto el fuego localizado entre Rusia y Ucrania entró en vigor a primera hora de este martes en Oleshky, una localidad del sur de Ucrania bajo ocupación rusa, con el objetivo de permitir el acceso de una misión humanitaria prevista para los próximos días.
La pausa en los combates comenzó durante la madrugada y busca facilitar la entrega de alimentos, agua, medicamentos y asistencia médica, así como la apertura de corredores para evacuar a los civiles que deseen abandonar la zona. Tanto los negociadores como las fuerzas militares de ambos países confirmaron por separado el inicio de la tregua.
En medio del alto el fuego localizado, algunos ucranianos pudieron reencontrase con sus seres queridos, como registraron las cámaras de la televisión británica.
La iniciativa fue mediada por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, que, según su oficina, encabezó conversaciones con representantes civiles de Rusia y Ucrania después de recibir información de funcionarios de Naciones Unidas sobre la situación de los habitantes de Oleshky.
Al anunciar el acuerdo el pasado viernes, la esposa de Donald Trump explicó que funcionarios civiles de ambos países visitarían a los residentes en sus hogares para “determinar el nivel de asistencia que requieren”.
“Los residentes que deseen ser evacuados recibirán apoyo coordinado y transporte hacia el destino que elijan. Preveo que algunos querrán ir a Rusia y otros a Ucrania”, declaró.
El comisionado parlamentario ucraniano para los derechos humanos, Dmytro Lubinets, confirmó que Kiev estaba cumpliendo sus compromisos en el marco del acuerdo. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso anunció la suspensión de los bombardeos en dirección a Jersón para preparar las operaciones humanitarias en la zona.
Según la información difundida por las partes, la tregua está concebida para mantenerse durante varios días, hasta el sábado o incluso más tiempo, aunque su duración efectiva dependerá de la evolución de la situación sobre el terreno.
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Hasta 2.000 personas atrapadas en una localidad ocupada
Oleshky se encuentra en la región de Jersón, en la orilla oriental del río Dniéper, frente a la ciudad homónima, que permanece bajo control ucraniano. Las fuerzas rusas ocupan la localidad desde los primeros días de la invasión a gran escala iniciada en febrero de 2022.
La situación humanitaria se ha deteriorado a medida que disminuyen las reservas de alimentos y medicamentos. Según Naciones Unidas, hasta 2.000 personas permanecen atrapadas en la localidad y tienen dificultades para abandonarla debido a la presencia de minas explosivas y a la amenaza de los ataques con drones.
La misión prevista contempla el suministro de productos básicos y asistencia sanitaria antes de facilitar las evacuaciones. La intención es que los civiles puedan decidir si desean trasladarse a territorio controlado por Ucrania o dirigirse a Rusia.

La localidad ya había sufrido una grave emergencia en junio de 2023, cuando las inundaciones provocadas por el colapso de una presa anegaron zonas de la región. Desde entonces, la proximidad del frente y las dificultades para acceder a suministros han agravado la vulnerabilidad de sus habitantes.
La operación humanitaria constituye un acuerdo limitado entre dos países que continúan enfrentados militarmente y que mantienen profundas diferencias sobre las condiciones para poner fin a la guerra.
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Kiev vuelve a sufrir ataques con misiles
Mientras comenzaba la tregua en el sur, la capital ucraniana volvió a ser blanco de ataques rusos. Poco después del inicio del alto el fuego localizado, varias explosiones atribuidas a misiles balísticos sacudieron Kiev y se activaron las alertas aéreas en distintas partes del país.
El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, informó de daños en el Puente Sur, que cruza el río Dniéper, y en las infraestructuras del metro asociadas a la estructura. Las autoridades municipales anunciaron la suspensión del tráfico ferroviario a través del puente.
“Los misiles alcanzaron zonas muy concurridas, donde no hay ni una sola instalación militar”
Los ataques se produjeron después de otra oleada de bombardeos durante la noche del lunes, cuando misiles rusos impactaron en el recinto de una universidad y en zonas próximas. Las autoridades comunicaron inicialmente la muerte de al menos una persona y varios heridos, entre ellos estudiantes.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que los proyectiles alcanzaron el campus universitario, el parque Kioto, los alrededores de una estación de metro y varios edificios residenciales.
“Los misiles alcanzaron zonas muy concurridas, donde no hay ni una sola instalación militar. Fue un ataque dirigido directamente contra la ciudad y su infraestructura”, escribió el jefe de Estado en redes sociales.
El alcalde Klitschko también informó de daños en centros médicos de la capital. La onda expansiva rompió las ventanas de una unidad de cuidados intensivos y de varias salas de otro establecimiento sanitario, aunque en esos incidentes no se registraron heridos entre pacientes y personal médico, según las autoridades municipales.
Los ataques afectaron asimismo a edificios residenciales y otras instalaciones civiles. Las cifras de víctimas comunicadas durante las primeras horas variaron según los informes y el momento de su publicación.
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Víctimas y daños en otras regiones
Los bombardeos también dejaron víctimas en otras zonas de Ucrania. En Járkiv, la segunda ciudad más grande del país, las autoridades informaron de dos muertos y cuatro heridos tras los ataques registrados durante la noche del lunes.
También se comunicaron víctimas en Pavlohrad, mientras que las autoridades rusas informaron de un ataque con drones ucranianos en Briansk, en el oeste de Rusia, que habría causado un muerto y seis heridos.
Por otra parte, las autoridades de una zona de la región de Zaporiyia bajo control ruso informaron de que un dron impactó contra un autobús, causando una muerte y dejando una treintena de heridos.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus operaciones habían alcanzado infraestructuras de transporte en Kiev, un centro logístico en la región de Járkov, instalaciones industriales y buques de carga que, según Moscú, se utilizaban con fines militares.

Reuters señaló que no había podido verificar de forma independiente e inmediata todos los informes sobre los ataques y sus consecuencias. Tanto Rusia como Ucrania niegan atacar deliberadamente a la población civil.
Zelenski, por su parte, acusó a Moscú de mantener una estrategia centrada en prolongar la guerra y causar víctimas. “Es importante que el mundo vea que Rusia no muestra otra cosa que el deseo de matar y de seguir librando la guerra”, escribió.
La simultaneidad entre la tregua de Oleshky y los ataques en otras regiones pone de manifiesto el carácter limitado del acuerdo: la pausa busca proteger una operación humanitaria concreta, pero no representa un cese general de las hostilidades.
Washington prepara una nueva ronda de negociaciones
El acuerdo en Oleshky se produce mientras Estados Unidos intensifica sus gestiones diplomáticas para acercar a Rusia y Ucrania a una solución negociada, después de más de cuatro años y medio de guerra.
Según las informaciones difundidas por las partes, los negociadores de ambos países y de Estados Unidos tienen previsto celebrar una nueva ronda de conversaciones técnicas durante la primera quincena de noviembre en Abu Dabi. El objetivo es avanzar hacia un acuerdo que permita poner fin al conflicto, considerado el más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
La mediación de Melania Trump en Oleshky introduce una iniciativa humanitaria específica en ese proceso diplomático. Su éxito dependerá de que ambas partes respeten el alto el fuego, permitan el acceso seguro de los equipos de asistencia y garanticen que los civiles puedan recibir ayuda o abandonar la localidad sin quedar expuestos a nuevos ataques.
La tregua también deberá superar la desconfianza acumulada durante años de enfrentamientos y los fracasos de anteriores intentos de establecer pausas en las hostilidades.
Por ahora, el acuerdo ofrece una oportunidad para aliviar la situación de miles de personas atrapadas en una localidad ocupada. Sin embargo, los ataques registrados en Kiev y otras regiones muestran que la guerra continúa activa y que el alto el fuego, por sí solo, no constituye un avance suficiente para detener los combates en el conjunto de Ucrania.
Con Reuters y AP
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