Un votante sale de su casa a las 7:00 a. m. para dirigirse a su centro de votación más cercano en Shibuya. No dejaba de nevar en Tokio y prefirió salir temprano, antes de que la nieve dificultara incluso abrir la puerta de su vivienda. El pronóstico anunciado por la Agencia de Meteorología de Japón se había cumplido en gran parte del país.
“No había casi nadie. Me demoré un total de 10 minutos en votar”, afirmó el japonés de 45 años. El Gobierno recomendó votar de forma anticipada y muchos lo hicieron. Más de 20 millones de personas acudieron a las urnas en los días previos, lo que representó un aumento del 26 % en comparación con los comicios anteriores.
Las elecciones anticipadas se convirtieron en una jornada histórica para el país, caracterizada por fuertes nevadas y un resultado contundente para la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi.
Sin sorpresas, el oficialismo logró 316 escaños y sumó 352 en total con su alianza con el partido Ishin no Kai o Innovación de Japón.
La nueva coalición le permitió al Partido Liberal Democratico ganar escaños en las ciudades de Osaka y Kioto, caracterizadas por brindar su apoyo a su nuevo aliado, el Partido de la Innovación de Japón.
Pese a la disminución en la participación, la mandataria arrasó con su carisma y ahora controla dos tercios del Senado, lo que le permitirá trabajar en su agenda política y económica sin negociar con la fragmentada oposición.
Sin oposición
Para los japoneses, la recuperación de la Cámara Baja por parte del oficialismo, luego de dos derrotas consecutivas de su antecesor Shigeru Ishiba, respondió a la falta de una fuerza opositora.
“El Partido Liberal Democrático ganó porque no había una oposición clara para votar. Considero que el hecho de que sectores conservadores, que se oponen a la posibilidad de apellidos separados para los matrimonios y al matrimonio igualitario, estén en el núcleo del Gobierno, aleja la posibilidad de lograr políticas de diversidad”, dice el japonés Seiei Kusunoki a France 24.
Para Yukako Kubo, la economía es su principal preocupación y no cree que las políticas puedan garantizar un crecimiento.
“No estoy de acuerdo con la postura del Gobierno de Takaichi de tolerar un yen débil. Creo que devaluarnos a nosotros mismos en un momento en el que tanto la gente como el país, necesitan reconstruirse, sólo conducirá a un declive constante. Es el momento de centrarnos en fortalecer la capacidad intelectual de la población y en aumentar el PIB para compensar los 30 años perdidos”, sostiene Kubo a France 24.
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No obstante, la japonesa resalta el ascenso en el número de escaños del país de extrema derecha Sanseito. “Lo único positivo de estas elecciones es que la victoria aplastante del partido gobernante permitió debilitar al partido Sanseito”.
Las claves de la victoria oficialista
Para Jeffrey Hall de la Universidad de Kanda, la victoria de Sanae Takaichi responde a su alta popularidad y a una proyección de volver a Japón un país próspero.
“Con tres meses en el poder tenía poco que mostrar, más allá de apariciones diplomáticas en las que destacaba por su cercanía y cordialidad con líderes extranjeros. Tradicionalmente, los primeros ministros japoneses no suelen generar entusiasmo en el terreno diplomático, pero Takaichi y su equipo han convertido cada cumbre en una oportunidad para proyectar fortaleza y optimismo. Sus intercambios con líderes extranjeros se volvieron virales en redes sociales y captaron la atención de muchas personas que incluso no se interesan por la política”, explica Hall a France 24.
El profesor advierte que muchos votantes desconocían las propuestas de Takaichi, pero su firme postura ante una posible intervención militar en Taiwán le dio una fuerza en regiones que se sienten amenazadas por su cercanía, como Okinawa.
“La diplomacia hacia los países amigos de Japón será un eje central para Takaichi, debido a que implica bajo riesgo y le ofrece oportunidades para demostrar ante los votantes que tiene habilidades en política exterior. Muchos estarán atentos a su próxima visita a Estados Unidos, donde se espera que continúe con una política de elogios a Trump y de evitar desacuerdos”, precisa el profesor.
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El incremento de políticas nacionalistas también será parte de la agenda, como la posibilidad de convertir en un delito grave, dañar o quemar la bandera y una controvertida ley anti espionaje.
“Takaichi probablemente avanzará con su plan de crear una agencia de inteligencia japonesa y de aprobar una ley anti-espionaje. Se espera que esta ley otorgue al Gobierno nuevos poderes para espiar a los ciudadanos con el objetivo de identificar a personas involucradas en actividades de espionaje, aunque algunos consideran que podría reducir las libertades civiles y ser utilizada de manera abusiva para vigilar a opositores políticos”, destaca Hall.
Sonora derrota opositora
El corto tiempo de campaña jugó a favor de la mandataria. El nuevo bloque de centro formado entre el Partido Democrático Constitucional y Komeito perdió más de 100 escaños.
“El bloque centrista se creó de manera apresurada y muchos simpatizantes del antiguo Partido Democrático Constitucional terminaron decepcionados. Es posible que se vieran desalentados por las diferencias ideológicas con Komeito, así como por las percepciones negativas sobre Soka Gakkai, la organización religiosa que constituye la base electoral de Komeito”, sostiene el profesor a France 24.
El bloque opositor no pudo construir una imagen de marca reconocible y tampoco cuenta con figuras carismáticas que pudieran contrarrestar la popularidad de Takaichi.
El retroceso de Sanseito
El partido de extrema derecha Sanseito conquistó nuevos escaños, pero logró menos votos en comparación con los últimos comicios. La similitud de algunas políticas nacionalistas favoreció al oficialismo.
“Aunque sigue siendo un partido pequeño, los escaños obtenidos incrementarán las subvenciones estatales que recibe y darán a sus dirigentes una mayor exposición mediática. Sanseito probablemente será muy vocal en sus críticas a la postura del Gobierno sobre los trabajadores extranjeros. El sentimiento antiimigrante sigue en ascenso en las redes sociales, y Sanseito lo aprovechará”, indica Hall a France 24.
La victoria contundente del partido gobernante le otorga a la primera ministra Sanae Takaichi un margen de maniobra inédito para avanzar en una agenda política.
Entre las prioridades que podrían acelerarse figura el aumento del gasto en defensa, en un contexto marcado por las tensiones en el estrecho de Taiwán, la presión de China y Corea del Norte, y el fortalecimiento de la alianza con Estados Unidos.
Con una mayoría parlamentaria sólida, el oficialismo también podría retomar el debate sobre una eventual reforma constitucional, en particular del artículo 9, que limita el uso de la fuerza militar. Aunque el proceso requiere amplios consensos y un referendo nacional, el nuevo equilibrio de poder reduce los obstáculos políticos para abrir esa discusión.
El resultado electoral abre una etapa decisiva para Japón. La combinación de una oposición debilitada y un oficialismo fortalecido plantea interrogantes sobre el futuro de la isla nipona y si Takaichi podrá revitalizar la economía.
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