La firma del Decreto 132-23, que oficializó el 16 de mayo como Día Nacional de las Sufragistas en la República Dominicana, marcó para muchos un reconocimiento tardío a mujeres que durante décadas quedaron fuera de los grandes relatos históricos del país.
La medida, emitida en 2023 por el presidente Luis Abinader, estableció una fecha para recordar a las dominicanas que lucharon por el derecho al voto y la participación política femenina, conquistados formalmente en 1942.
Para Jhoan Almonte, tutor de la especialidad en Género y Políticas de Igualdad en Educación del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), el decreto tiene un valor político y simbólico que va más allá de una simple conmemoración.
“El Estado reconoce lo que la historia silenció”
“El Decreto 132-23 representa un acto de reconocimiento estatal hacia mujeres que fueron fundamentales para la democracia dominicana, pero cuya participación quedó invisibilizada por mucho tiempo”, sostiene Almonte.
El especialista considera que durante décadas la narrativa oficial privilegió figuras masculinas y dejó en segundo plano el aporte de las sufragistas dominicanas, pese a su papel en la conquista de derechos civiles y políticos.
Entre esas figuras destacan Petronila Angélica Gómez, Abigail Mejía, Evangelina Rodríguez y Delia Weber, vinculadas a movimientos feministas y culturales que impulsaron la ciudadanía femenina en el país.
“El Estado está diciendo oficialmente que estas mujeres forman parte de la construcción democrática nacional. Eso tiene un peso simbólico enorme”, agrega.
El decreto fue fruto de la gestión de la Comisión Nacional de Efemérides Patrias, que dirige el historiador y filósofo, Juan Pablo Uribe, tras recibir la petición de la plataforma Ciudadanía Fémina; Uribe puso en manos del Gabinete de la Mujer la petición.
¿Qué cambió desde la creación del Día Nacional de las Sufragistas?
Aunque el decreto institucionalizó la fecha y abrió espacios de reconocimiento público, Almonte entiende que los cambios aún son limitados en términos educativos y culturales.
A su juicio, el principal reto sigue siendo incorporar de manera sostenida la historia de las sufragistas en los programas escolares, universidades y espacios públicos de memoria.
“Todavía muchas personas no saben quiénes fueron las sufragistas dominicanas ni por qué el 16 de mayo tiene importancia histórica para las mujeres”, explica.
El especialista considera que la conmemoración ha permitido ampliar conversaciones sobre igualdad y memoria histórica, pero advierte que el reconocimiento no debe quedarse únicamente en actos protocolares o efemérides institucionales.
La memoria feminista aún enfrenta vacíos históricos
Para Almonte, uno de los problemas persistentes es que la historia política dominicana continúa contándose desde una perspectiva masculina, mientras las mujeres aparecen como figuras secundarias o complementarias.
“Las sufragistas no solo lucharon por votar. También impulsaron debates sobre educación, ciudadanía, derechos sociales y autonomía femenina en una época profundamente conservadora”, señala.
El experto entiende que recuperar esas historias también ayuda a comprender las discusiones actuales sobre igualdad de género y participación política de las mujeres en República Dominicana.
El 16 de mayo y el derecho al voto femenino en RD
El 16 de mayo fue escogido como Día Nacional de las Sufragistas porque en esa fecha de 1942 las mujeres dominicanas ejercieron por primera vez el derecho al voto en elecciones nacionales, tras el reconocimiento constitucional de sus derechos políticos.
Aunque el Decreto 132-23 designó al Ministerio de la Mujer como responsable de coordinar las actividades conmemorativas de la fecha. Su titular, la ministra Gloria Reyes Gómez, afirmó que esta conmemoración procura fortalecer la memoria histórica nacional y reconocer a mujeres cuya lucha transformó profundamente la democracia dominicana.
“Durante mucho tiempo la historia política nacional narró grandes hitos democráticos sin nombrar suficientemente a las mujeres que los hicieron posibles. Hoy reivindicamos su legado y reafirmamos que la democracia dominicana también fue construida por mujeres”, expresó.
Asimismo, para Almonte, el desafío ahora es que esa memoria deje de ser exclusivamente institucional y logre integrarse a la conciencia colectiva del país. “Cuando una sociedad reconoce a sus sufragistas, también reconoce las luchas que hicieron posible la democracia que hoy conocemos”, concluye.
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