Las amistades suelen ser una fuente de apoyo, compañía y crecimiento personal. Sin embargo, expertos en salud mental advierten que no todas las relaciones cercanas resultan saludables, y que algunas pueden impactar negativamente el bienestar emocional sin que la persona lo note de inmediato.
Según especialistas citados en un análisis reciente, existen señales sutiles que podrían indicar que una amistad está generando desgaste psicológico.
Sensación constante de agotamiento
Una de las primeras alertas es sentirse emocionalmente drenado después de compartir con esa persona. Cuando las interacciones se vuelven recurrentemente tensas, cargadas de críticas o conflictos, pueden afectar el estado de ánimo y la energía.
Competencia disfrazada de apoyo
Los expertos señalan que comparaciones constantes, comentarios pasivo-agresivos o la minimización de logros pueden deteriorar la autoestima. Aunque se presenten como bromas o consejos, estos comportamientos pueden generar inseguridad.
Falta de reciprocidad
Una amistad saludable implica equilibrio. Cuando el vínculo se torna unilateral, una sola persona escucha, apoya y cede, mientras la otra solo recibe, puede generarse frustración y resentimiento.
Invalidación emocional
Otra señal frecuente es la descalificación de sentimientos. Frases como “estás exagerando” o “eso no es para tanto” pueden hacer que la persona dude de sus propias emociones.
Dificultad para establecer límites
Si expresar incomodidad o marcar límites genera culpa, tensión o manipulación, los especialistas recomiendan revisar la dinámica del vínculo.
Los expertos subrayan que identificar estos patrones no implica romper automáticamente la relación, sino reflexionar sobre el impacto que tiene en la salud mental. En algunos casos, conversar abiertamente puede mejorar la relación; en otros, tomar distancia puede ser una medida necesaria para proteger el bienestar emocional.
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